Un estudio del ICA y la Universidad Nacional une datos y tecnología para anticiparse al avance del Huanglongbing (HLB), una de las enfermedades más devastadoras de la citricultura mundial. A partir de más de ocho años de datos y herramientas de análisis avanzado, la investigación permite focalizar la vigilancia sanitaria y proteger la producción citrícola del país.
En los cultivos de naranja, limón y mandarina del país se libra una carrera silenciosa entre la ciencia y una enfermedad que ha golpeado con fuerza a la citricultura mundial. El Huanglongbing, conocido como HLB, es hoy una de las mayores preocupaciones sanitarias del sector, por su rápida propagación y por el daño directo que causa a los árboles, reduciendo la producción y acortando la vida útil de las plantaciones. En Colombia, la respuesta a este desafío avanza con base en conocimiento científico y trabajo articulado entre el Estado y la academia.
El Instituto Colombiano Agropecuario y la Universidad Nacional de Colombia presentaron los resultados de una investigación que consolida uno de los análisis más completos realizados en el país sobre esta enfermedad. El estudio, titulado “Estatus fitosanitario y dinámica espaciotemporal de Candidatus Liberibacter asiaticus, agente etiológico del HLB y su vector en Colombia”, se nutre de más de ocho años de información oficial recopilada en campo y procesada con herramientas modernas de análisis de datos.
El HLB es causado por la bacteria C. L. asiaticus, la cual se transmite a través de un insecto conocido por los productores como el psílido asiático de los cítricos, Diaphorina citri. Una vez el árbol se infecta, no existe cura, lo que obliga a tomar decisiones drásticas como la erradicación de plantas para frenar la propagación.
A escala global, esta enfermedad ha generado pérdidas que superan los 8.000 millones de dólares en países con fuerte tradición citrícola como Estados Unidos, Brasil y México, según reportes de organismos internacionales de sanidad vegetal. (Lea en CONtexto ganadero: Esta plaga puede diezmar producción de cítricos. ¿Cómo enfrentarla?)
En Colombia, la presencia de la bacteria fue confirmada en 2016. Desde entonces, el ICA mantiene vigilancia permanente y ha logrado que su distribución continúe limitada a once departamentos. Este control relativo no es casual y responde a un trabajo sostenido de monitoreo, diagnóstico y manejo de focos, acciones que hoy se ven fortalecidas con los hallazgos de esta investigación.
El estudio fue desarrollado por Alejandra Castro Susa, profesional de la Dirección Técnica de Epidemiología y Vigilancia Fitosanitaria del ICA, como requisito para optar al título de Magíster en Ciencias Agrarias con énfasis en Fitopatología en la Universidad Nacional. La dirección estuvo a cargo de María Fernanda Díaz Niño, responsable del programa de Vigilancia de Plagas de Control Oficial, junto con la codirección del profesor Joaquín Guillermo Ramírez Gil, de la Facultad de Ciencias Agrarias, y el acompañamiento técnico de Manuel Alejandro Cortés Quiceno y Edna Milena Zambrano, directora técnica de Epidemiología y Vigilancia Fitosanitaria del Instituto.
Uno de los aportes centrales del trabajo es el uso de modelos de análisis que permiten entender cómo se mueve la enfermedad en el territorio. A través de modelación ecológica, análisis espacio temporal y epidemiología digital, el equipo logró identificar zonas con mayor probabilidad de dispersión tanto de la bacteria como del insecto vector. Esta información permite priorizar áreas de vigilancia, orientar mejor los muestreos y optimizar el uso de recursos en campo, un aspecto clave para un país con diversidad climática y productiva como Colombia.
La incorporación de la epidemiología digital abrió una ventana adicional al análisis, al relacionar los datos oficiales con el interés de la ciudadanía reflejado en búsquedas en internet sobre la enfermedad. Esta correlación ofrece señales tempranas que pueden complementar la vigilancia tradicional y reforzar la capacidad de reacción ante posibles brotes.
El rigor metodológico y la utilidad práctica del estudio fueron reconocidos por el Consejo de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional, que otorgó distinción meritoria al trabajo. Este respaldo académico confirma que la información generada no se queda en los escritorios, y tiene aplicación directa en la protección de los cultivos y en la toma de decisiones sanitarias.
Comprender cómo se comporta el HLB en el tiempo y en el territorio permite anticipar riesgos, proteger la producción y sostener una citricultura viable, con base en datos verificables y conocimiento construido desde el campo colombiano. (Lea en CONtexto ganadero: HLB, la enfermedad que afecta a los árboles cítricos y obligó a la erradicación de cultivos en Antioquia)



/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)