La producción colombiana acumula una caída del 26% en el año cafetero vigente, golpeada por lluvias que retrasaron la maduración del fruto en el sur del país, justo cuando el sector comienza a prepararse para enfrentar el fenómeno de El Niño. Con una inversión de $50.000 millones en fertilización, la FNC busca blindar más de 400 municipios antes de que el verano golpee los cultivos.
Las señales de alerta llevan meses encendiéndose en los cafetales colombianos. La cosecha del primer semestre apenas empieza a moverse, la producción acumula caídas históricas y, para completar el panorama, el fenómeno de El Niño se aproxima al segundo semestre con amenazas concretas sobre los cultivos.
La respuesta del sector no se hizo esperar: $50.000 millones activados para fertilización y renovación de cafetales en todo el territorio nacional.
Cosecha que arranca con tropiezos
Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), presentó esta semana los datos de producción de abril: 697.000 sacos, una cifra casi idéntica a los 703.000 registrados en el mismo mes de 2025, con una variación de apenas -1 %. En apariencia, el dato es estable.
“Este comportamiento confirma que la cosecha empieza a moverse, aunque con retrasos derivados de las lluvias, especialmente en los departamentos del sur del país, donde la maduración del fruto se ha visto afectada. Esperamos que en mayo, particularmente durante la segunda quincena, comience a reflejarse con mayor claridad la salida de la cosecha”, señaló Bahamón.
La mirada de largo plazo es más preocupante. En los últimos 12 meses, entre mayo de 2025 y abril de 2026, la producción llegó a 12,4 millones de sacos, frente a 14,9 millones del período anterior: una reducción del 17 %. En el año cafetero en curso, la caída es del 26 %, con 6,9 millones de sacos frente a los 9,3 millones del ciclo anterior. Son números que no se pueden maquillar.
La producción cafetera de abril muestra una señal importante: el comienzo de la cosecha del primer semestre. Durante el mes se produjeron 697 mil sacos, una cifra prácticamente igual a la de abril de 2025, cuando se registraron 703 mil sacos, con una variación de apenas -1%.… pic.twitter.com/pvJg62Xc6F
— German Bahamon Jaramillo (@GermanBahamon) May 6, 2026
Exportaciones también sienten el golpe
Con menos café disponible, las exportaciones no podían escapar a la tendencia. En abril se despacharon 682.000 sacos al exterior, frente a 802.000 en el mismo mes del año pasado, una caída del 15%. En los últimos 12 meses, el total exportado fue de 11,9 millones de sacos, con una reducción del 7 % frente al período anterior.
“A pesar del contexto, la Federación mantiene una participación sólida en las exportaciones: en los últimos 12 meses exportó 2,5 millones de sacos, creciendo 5 % frente al mismo periodo anterior, alcanzando un 21,1 % de participación”, añadió el dirigente, mostrando que la FNC tiene solidez en medio de la turbulencia.
$50.000 millones para mitigar impacto de El Niño
Sin esperar a que el verano golpee, la FNC anunció la activación de $50.000 millones para apoyar la fertilización del café en más de 400 municipios del país. La decisión es, ante todo, una apuesta por la prevención.
El esquema es mixto: $40.000 millones aportados directamente por la Federación, que permitirán intervenir hasta 421 municipios, y $10.000 millones del Gobierno Nacional a través del Ministerio de Agricultura, focalizados en 208 municipios cafeteros.
El modelo no es de subsidio total: el caficultor asumirá el 70 % del costo de la fertilización, mientras el programa cubre el 30 % restante. A eso se suma un incentivo adicional del 5 % en fertilizantes dirigido específicamente a mujeres y jóvenes caficultores.
Además de la fertilización inmediata, el programa contempla la renovación de cafetales, una intervención que apunta a la productividad estructural del cultivo y a su capacidad de resistir variaciones climáticas en el mediano plazo.
La lógica es clara: fertilizar y renovar ahora, cuando aún hay tiempo, para no lamentar pérdidas cuando el calor y la sequía lleguen. El sector cafetero, que ya carga con un año difícil a sus espaldas, no puede darse el lujo de llegar al segundo semestre sin haber blindado sus cultivos.
“Seguiremos monitoreando con rigor técnico la evolución de la cosecha, siempre con el objetivo de proteger el ingreso del caficultor y mantener la solidez del café colombiano en los mercados internacionales”, concluyó Bahamón.



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