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Peligro en el aire: aves migratorias podrían traer influenza aviar

Melanny Orozco 20 de Enero 2026
Aves migratorias podrían traer influenza aviarFoto: radionacional.coLa influenza aviar tipo A es un virus de declaración obligatoria que puede afectar aves domésticas, silvestres y, en casos menos frecuentes, registrarse en mamíferos o humanos.

Ante la llegada de corrientes migratorias que aumentan el riesgo de reintroducción de virus, avicultores y comunidades rurales deben reforzar urgentemente sus prácticas de bioseguridad. Un brote descontrolado no solo afectaría la salud animal, sino que podría golpear profundamente la economía del sector.


En los campos colombianos, donde la cría de aves es parte esencial de la vida cotidiana y la economía rural, crece la preocupación entre avicultores ante una posible reaparición de la influenza aviar. Mientras las autoridades intensifican la vigilancia, los productores enfrentan el desafío de proteger sus poblaciones aviares en un entorno donde las aves migratorias comienzan a cruzar los cielos del país.

Cada año, las rutas migratorias de aves silvestres cruzan vastas regiones del país. Aunque este fenómeno natural es un espectáculo para científicos y observadores de aves, también representa una ventana epidemiológica crítica. (Lea en CONtexto ganadero: Mientras la gripe aviar arrasa en Europa, Colombia ha evitado su impacto. ¿Cómo lo hizo?)

Este año, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) ha emitido un mensaje claro y urgente: “Propietario de aves: estamos en temporada de migración de aves y la influenza aviar puede reaparecer. ¡Esté alerta y refuerce las actividades de bioseguridad en su finca!”.

La influenza aviar tipo A es un virus de declaración obligatoria que puede afectar aves domésticas, silvestres y, en casos menos frecuentes, registrarse en mamíferos o humanos.

Colombia consiguió en 2010 una autodeclaración ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) como país libre de influenza aviar de alta patogenicidad, un logro sanitario que se mantiene gracias al trabajo coordinado entre el sector público y los avicultores. Sin embargo, los primeros casos detectados en octubre de 2022 en aves de traspatio demostraron que el riesgo nunca desaparece del todo.

Desde entonces, se han reportado 1.794 notificaciones relacionadas con gripe aviar y 81 brotes en diferentes regiones. El 2024 cerró con ocho brotes y, solo entre noviembre y diciembre de 2025, se confirmaron siete más. Estos números, aunque manejados con control y erradicación, reflejan la constante amenaza epidemiológica que enfrentan los sistemas de producción avícola.


Economía avícola en alerta


La producción de aves representa uno de los pilares de la economía agropecuaria en múltiples regiones del país. No solo provee proteína de alto valor nutricional para el consumo interno, sino que sostiene cadenas de empleo rural, procesamiento industrial, transporte y comercialización.

Un brote significativo de influenza aviar en aves de corral puede desencadenar pérdidas económicas millonarias. La necesidad de sacrificar animales infectados o expuestos, el cierre temporal de mercados y las barreras comerciales que imponen otros países a productos avícolas de regiones afectadas, son solo algunos de los impactos. Más allá del campo, existe una red de empresas y trabajadores cuya subsistencia depende de la estabilidad sanitaria del sector.

Para los pequeños productores y dueños de traspatios, la amenaza también se traduce en incertidumbre sobre sus ingresos familiares, pues la muerte súbita de aves por enfermedad o por sacrificios preventivos puede significar años de esfuerzo perdido.


Bioseguridad


Las recomendaciones del ICA insisten en medidas que, si bien simples en teoría, requieren disciplina y compromiso diario:

  • Control de accesos a instalaciones donde se alojan aves.
  • Higiene constante en calzados, herramientas y equipos.
  • Registro sistemático de novedades sanitarias en cada predio.
  • Evitar el contacto directo entre aves domésticas y silvestres migratorias.

No se trata de proteger el galpón de un productor, sino de cuidar a toda la comunidad, pues un solo foco puede afectar a todos. Esta perspectiva refleja la realidad que la defensa contra enfermedades infecciosas es tanto individual como colectiva.

El sistema de vigilancia no se limita a fincas comerciales, pues las autoridades sanitarias fortalecen la observación en zonas rurales y reservas naturales, recopilando información de brotes en aves silvestres que puedan anticipar posibles riesgos para poblaciones domésticas.

Es esencial que cualquier signo clínico, como mortalidad inusual, disminución de postura o síntomas respiratorios en aves, sea reportado de inmediato. La velocidad de respuesta es clave para contener focos y evitar propagación. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Qué está pasando con la gripe aviar H5N1 en vacas lecheras? ¿Podría ser la próxima pandemia?)


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