certificacion-argentina-ganado-carbono-neutroFoto: agrolink.com.arArgentina dio un paso importante al certificar el primer bovino producido con carbono negativo.

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Argentina logra la primera producción de ganado vacuno certificado con carbono negativo

11 de Marzo 2024

Con el objetivo de fortalecer su competitividad y sustentabilidad, investigadores del INTA y el INTI realizaron un estudio con datos científicos que permitieron certificar la producción de un kilo vivo bovino en un campo ganadero de Entre Ríos.

Según el especialista en análisis de huellas ambientales del INTA Manfredi, Rodolfo Bongiovanni, “se certificó la producción de animales en el campo, la etapa primaria que se llama upstream. Es decir, desde que se generan todos los productos para producir, todos los insumos, todos los factores de la producción, hasta que se logra un kilo de peso vivo en la tranquera del campo”.

Este eco-etiquetado, dijo el investigador en una nota de eurocarne.com, considera 10 impactos ambientales dentro de los que se destaca la huella de carbono, que es el más conocido, pero no es el único, y dentro de esta, el animal peso vivo tiene una huella asociada al propio animal, principalmente la fermentación entérica, de unos 12 kilos de dióxido de carbono equivalente por cada kilo vivo.

Cuando se tiene en cuenta el sistema de producción, la remoción de carbono o secuestro de carbono que hay en un manejo silvopastoril, con pasturas perennes, se llega a una reducción de la huella de carbono, a una compensación, y en el balance queda un valor final de 1,77 negativo, es decir, una remoción de 1,77 kilos de dióxido de carbono equivalente por cada kilo de peso vivo.

Aseguró que estos datos científicos son muy valiosos y permiten demostrar que la producción ganadera en un sistema silvopastoril mejorado tiene una huella favorable sobre el ambiente porque secuestra carbono. (Lea en CONtexto ganadero: “Ganadería Carbono Neutro”, iniciativa de mitigación y adaptación al cambio climático)

Recordó que los consumidores europeos cuentan con alta conciencia ambiental sobre los alimentos con una mirada muy hostil hacia el sector de la carne y de allí la importancia de contar con “este tipo de estudios y certificaciones que permiten hacer trazar los alimentos desde la cuna hasta la tranquera del campo son los que necesita la Argentina para demostrar con datos científicos la sostenibilidad de sus sistemas productivos”.


Certificación clave


Este logro es fruto de un trabajo de investigación junto con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), mediante el sistema de certificación Declaraciones Ambientales de Producto (EPD, por su sigla en inglés). Se trata de un documento verificado y registrado por terceras partes independientes que comunica de manera voluntaria información objetiva y comparable sobre el impacto ambiental de un producto o servicio durante su ciclo de vida, con el método Análisis de Ciclo de Vida, de conformidad con la norma de Ecoetiquetado ISO 14025.

Los impactos ambientales se calcularon teniendo en cuenta la cadena de producción parcial desde el nacimiento del animal hasta el animal vivo terminado. Para esto, se utilizó el criterio de asignación biofísico, asumiendo un rendimiento de 2,71 kg de peso vivo animal por cada kilogramo de carne envasada deshuesada, y un porcentaje de asignación del 94,07 % para la carne, con respecto a los subproductos.

“Si se quiere llegar a conocer el impacto de la carne sin hueso, necesito 2,71 kilos de peso vivo, lo que me permite multiplicar la huella de carbono negativa llegando a una huella de carbono negativa de 4,51 por kilo de carne envasada al vacío”, detalló el investigador del INTA.

Dentro de las categorías de impacto que se certificaron, se destaca el potencial de calentamiento global o huella de carbono, que resultó en 12,24 kg CO2eq por cada kilogramo peso vivo de animal terminado. El principal punto crítico de emisiones radica en la producción ganadera, donde se destaca la emisión de metano por fermentación entérica (80,8 %), seguido por la producción de alimento en las distintas etapas cría, recría y engorde (14,1 %) y en tercer lugar aparecen las emisiones por gestión del estiércol (4,5 %). (Lea en CONtexto ganadero: "Aporte de la ganadería en captura de carbono es mucho mayor que el perjuicio que provoca”: Viglizzo)

“Considerando la remoción de carbono en el sistema ganadero silvopastoril, el balance resultó en -1,77 kg CO2eq por cada kilogramo peso vivo en la tranquera del campo”, concluyó Bongiovanni.

El producto analizado y verificado es una etapa intermedia (Upstream) de la Declaración Ambiental de Producto (EPD) de un kilogramo de carne fresca, envasada y deshuesada de vacuno, raza Angus, producida en un sistema silvopastoril de ciclo completo en la zona de Paso Gallo, al Noreste de Entre Ríos.