Cambio climático afecta la seguridad e inocuidad alimentaria1

15 de Noviembre 2022
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El cambio climático afecta la seguridad alimentaria y la inocuidad con el consecuente efecto entre la población, especialmente los más vulnerables. Foto: trendtic.cl - bmeditores.mx

El calor extremo se ha asociado con la inseguridad alimentaria de 98 millones de personas de forma grave en 103 países.

 

Así lo señala un informe del grupo internacional Lancet Countdown, compuesto por reconocidos académicos, representantes políticos y de la sociedad civil, incluidos profesionales de la salud pública y clínica, unidos por el compromiso de obtener información y abordar los impactos en la salud asociados al cambio climático.

 

Tanto la seguridad alimentaria como la inocuidad, se ven comprometidas por los efectos del cambio climático en todo el mundo. Sus consecuencias no van a distinguir entre unos y otros, sino que todos van a sufrir, aunque quienes tengan menos recursos tendrán peores opciones.

 

El aumento de las temperaturas, las sequías (un 29 % más de la superficie mundial se ha visto afectado por sequía extrema), el cambio de pauta de precipitaciones y los fenómenos meteorológicos extremos ponen en un riesgo real el rendimiento de las cosechas acortándose el tiempo de temporada de los cultivos, es decir, la producción de alimentos se ve disminuida y su calidad nutritiva puede ser menor.

 

Se descubrió que el potencial de rendimiento global de los principales cultivos disminuyó entre un 1,8 % y un 5,6 % entre 1981 y 2019. (Lea: La ganadería sostenible ayuda a enfrentar la crisis climática)

 

Además, se debe tener en cuenta que las especies exóticas invasoras introducidas por la actividad humana pueden crear problemas en los terrenos de agricultura, así como plagas en vegetales o enfermedades en ganadería debido al aumento de vectores de transmisión en zonas donde antes no se daban.

 

Todo ello puede provocar una disminución en la disponibilidad de alimentos en un momento en que la población humana crece a un ritmo vertiginoso.

 

En cuanto a la inocuidad alimentaria, el cambio climático no lo pone fácil: los microorganismos productores de toxinas, hongos o las plagas, por ejemplo, pueden aumentar la aparición de enfermedades transmitidas por alimentos.

 

El aumento de la temperatura del agua marina en superficie, además de la eutrofización de las aguas, facilita que aumenten las algas productoras de toxinas que provocan la contaminación en alimentos marinos.

 

La transmisión de enfermedades entre animales y humanos (enfermedades zoonóticas) también supone un riesgo para la inocuidad. El aumento de temperatura y humedad podría explicar que bacterias como Salmonella, Listeria o Campylobacter o virus como Norovirus aumenten la supervivencia contribuyendo al aumento de intoxicaciones. Del mismo modo, estos factores también influyen en el crecimiento de hongos en los cultivos que aumentan la posibilidad de micotoxinas. (Lea: Investigación: la ganadería puede revertir el calentamiento global)

 

De hecho, la Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria (EFSA) dirige un equipo de científicos que han desarrollado una metodología para identificar los riesgos emergentes en seguridad alimentaria relacionados con el cambio climático. El enfoque se llama CLEFSA (“El cambio climático como factor impulsor de los riesgos emergentes para la seguridad de los alimentos y los piensos, las plantas, la salud animal y la calidad nutricional“) en el que se incluyen hojas de puntuación que caracterizan los efectos del cambio climático en estas cuestiones.

 

Frente a esto, señala el informe, sólo queda el compromiso real de los gobernantes con políticas realmente eficaces, tanto como implorar que escuchen a los científicos. Como bien indican en el estudio, “nos encontramos en una coyuntura crítica. El cambio climático está provocando graves impactos en la salud de todo el mundo”.