Efecto del sobrepastoreo en un pastizal de altura

15 de Febrero 2016
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Es importante tener en cuenta que los impactos son tanto directos como indirectos, y que los procesos asociados a la ganadería causan impactos ambientales adicionales a aquellos de la transformación del paisaje. Caso de Argentina.
 
La intensidad
 
De los impactos directos depende tanto del sistema de pastoreo como de las características de los ecosistemas en los cuales dichos sistemas son implementados. Si se tiene en cuenta que los impactos específicos de todos estos procesos no han sido totalmente evaluados, es preciso entender que la imagen negativa de la actividad ganadera en términos ambientales se deriva de la combinación de múltiples factores y no únicamente de la ganadería en sí misma (Naranjo, 2003).
 
La diversidad estructural de una comunidad hace referencia a la organización de su biomasa en el espacio y a la presencia y abundancia de determinadas especies (Magurran, 1988). En el presente trabajo se emplea el concepto de diversidad estructural como disposición de la biomasa en el espacio horizontal y vertical. Estos componentes de la diversidad no han sido tenidos en cuenta en la mayoría de estudios relacionados con el pastoreo u otras perturbaciones, a pesar de su relevancia para otros niveles tróficos del sistema (Sala et al., 1986; Gardner et al., 1995; Molina et al., 1999).
 
El pastoreo es considerado una perturbación en algunos pastizales de Argentina (León et al., 1984; Sala et al., 1986; Facelliet al., 1988). Sin embargo, en otros, el pastoreo es considerado un componente incorporado al ecosistema (Milchunas et al.,1988; Díaz et al., 1994; Pucheta et al., 1998; Knapp et al., 1999).
 
Las cumbres de Humaya se encuentran en el cordón montañoso de las Sierras de Ambato, las cuales pertenecen al sistema de Sierras Pampeanas Noroccidentales. En el área cumbral se desarrolla una vegetación que pertenece a las Praderas Montanas del distrito de los Bosques Montanos de la provincia fitogeográfica de las Yungas (Cabrera, 1994; Morláns, 1995).
 
La fisonomía de la vegetación responde a la de un pastizal bajo o césped, que no llega a superar los quince centímetros de altura ni aún en la época de mayor concentración de las precipitaciones. Entre las especies que componen el pastizal, se observan nativas y exóticas asilvestradas. Entre las primeras, se encuentran Festuca hieronimii, Stipa ichu, Stipa nessiana, Sporobolus indicus, Bromus catarticus, Alchemilla pinnata, Dichondra sericea, Tagetes pusilla, Cologania ovalifolia y Trifolium amabilis, y entre las segundas Cynodon dactylon, Taraxacum officinale, Modiola carolineana y Medicago lupulina.
 
En el área de estudio, el 100% de los campos son de propiedad privada. Sin embargo, no hay claridad en la calidad de los títulos de propiedad existentes, más aún cuando se refieren a las zonas montañosas.
 
Los productores de la zona manifiestan poseer derechos de uso de una determinada superficie de terreno. Esta situación encuentra su explicación en la concesión de grandes extensiones de campo al conquistador español, mediante Cédulas Reales denominadas Mercedes Reales, como resultado de un servicio a la corona. La zona de estudio pertenecía a la Merced de Singuil.
 
A través del tiempo ésta se fue subdividiendo, primero repartidas entre los herederos del conquistador y posteriormente vendidas a personas ajenas a la familia de éste, y se siguieron subdividiendo por la ley de herencia (Santa Cruz et. al., 1994). Como consecuencia de esto, el uso de los campos de pastoreo en la zona de altura es de tipo comunitario o de campos comuneros.
 
El ganado de tipo bovino, ovino, caprino, caballar y mular pastorea toda el área durante los doce meses del año.
 
En la unidad de pastizal donde se llevó a cabo la investigación, en noviembre de 1996 este equipo de trabajo clausuró al pastoreo una superficie de aproximadamente 0,25 Ha con el propósito de obtener información de base para dar respuesta a los problemas de erosión desencadenados en la cuenca. (Lea: La descarga animal es la solución para tener buenos pastos)
 
Se obtuvo información relacionada con la vegetación presente en la cuenca (de la Orden y Quiroga, 1998), la recuperación del pastizal (Quiroga et al., 2001a; de la Orden et al 2001a), la dinámica de la biomasa aérea neta (de la Orden et al. 2001b - 2003; Quiroga et al., 2001b); la calidad forrajera de las principales especies del pastizal (Quiroga, et. al., 2001c; Correa et al., 2003), la actividad biológica de los suelos (de la Ordenet al., 2001c), parámetros bioclimáticos (Olmos et al., 2002, 2003; Palmieri et al., 2002), y escorrentía y pérdida de suelos (Ribera et al., 2004).
 
Este trabajo plantea la hipótesis de que el pastoreo contínuo en el tiempo y sin control de la carga animal, mantiene la estructura de tipo pastizal bajo o de tipo césped. Con el presente trabajo se busca evaluar 1) el efecto del pastoreo por ganado doméstico y su exclusión prolongada, sobre la estructura de la comunidad vegetal, esta última estimada como la distribución de la biomasa en el espacio vertical y horizontal, y 2) cómo afecta el pastoreo continuo a la escorrentía, la infiltración y la pérdida de suelo.
 
Material y métodos
 
El trabajo se llevó a cabo en las cumbres de las Sierras de Humaya, a una altitud aproximada de 2.010 m. Pertenecen a las Sierras de Ambato, incluidas en el sistema de Sierras Pampeanas Noroccidentales, que en la provincia de Catamarca (Argentina) alcanzan altitudes superiores a los 4.000 m y cubren una amplia porción del territorio provincial.
 
En el área de estudio, la precipitación media anual es de aproximadamente 785 mm anuales, ocurriendo la mayor concentración (55%) en los meses estivales. La temperatura media anual es de 12,5 º C, y las máximas y mínimas absolutas son 34,7ºC y – 7,8ºC, respectivamente. Los suelos pertenecen a la unidad cartográfica Complejo de Humaya formado por Haplustol Lítico, Haplustol éntico y Haplustol típico (Ogas, 1994). Se formaron a partir de depósitos eólicos de limo y arenas finas.
 
Son suelos profundos, con un buen contenido de humedad durante todo el año, de textura franco arenosa fina, muy ricos en materia orgánica (3%) y nitrógeno total 0,2–0,3 %), y de pH ácido (5) (Quiroga et al., 2001c).
 
En noviembre de 1996, con el propósito de determinar cuál es el efecto que tiene el sobrepastoreo sobre la fisonomía actual de la vegetación, se clausuró un área de aproximadamente un cuarto de hectárea con alambrado.
 
El área permaneció cerrada durante todo el ensayo, y se realizó mantenimiento anual del alambrado. El terreno presenta relieve en lomadas, con pendiente entre 60% y 70%. En el año 1996 se hizo un relevamiento de la vegetación, poniendo especial atención a la presencia o ausencia de especies de los géneros Stipa y Festuca (predominantemente S. ichu y F. hieronimii).
 
Estos dos géneros forman parte de la vegetación de las laderas circundante al pastizal de tipo césped.
 
En julio de 2004 se realizaron 11 transectas en fajas que cubrieron toda la clausura. En cada unidad de medición se censó el número de matas de Stipa sp. Y Festuca sp., y se tomó la altura de cada una. La estimación de la cobertura de la vegetación se realizó en la misma fecha con la utilización de 17 transectas lineales distribuidas al azar, las que se materializaron con una cinta de agrimensor, dividida en 100 puntos, marcados cada 10 cm.
 
Para estimar la producción de materia seca aérea, como expresión de la estructura vertical de la comunidad vegetal, se cosechó la biomasa aérea a mediado de cada estación climática, con el empleo de quince cuadrados de corte de 0,25 m2 distribuidos al azar.
 
Las tareas se llevaron a cabo entre los meses de septiembre de 2000 y septiembre de 2002, en el área clausurada al pastoreo y en una testigo adyacente, de idéntica situación al inicio del cierre. El material recolectado se llevó a estufa a 75ºC hasta obtener materia seca a peso constante. Se pesó y se calculó la biomasa aérea, expresada en peso de materia seca por hectárea para cada fecha de corte (Kg/Ha).
 
Los datos fueron analizados con el programa estadístico SPSS 9.0 para Windows. Se inició con la estadística descriptiva y luego la estadística inferencial, utilizando como herramienta la prueba de t de muestras independientes.
 
En julio de 2004 se realizaron las tareas de campo para cuantificar el escurrimiento, infiltración y pérdida de suelo. (Lea: 3 pesadillas que padece el ganado por sobrecarga alimenticia)
 
Se levantaron datos dentro y fuera de la clausura. En ambas situaciones se utilizó un microsimulador de lluvia modificado (Irurtia, 1994; Ribera et al., 2004). En cada caso se efectuaron tres repeticiones con lluvia simulada de 60 mm durante una hora.
 
La superficie del microsimulador es de aproximadamente 0,60 m2, e incluye 49 picos formadores de lluvia que se encuentran contenidos entre dos placas de acrílico.
 
Las gotas formadas son de 4,7 mm de diámetro equivalente y la velocidad final de caída desde 1,50 m de 5,04 m/s, generando una energía de 8,33 x 10-4J por gota, y produciendo una lluvia de 12,6 kj m-2m-1 (Irurtia, 1994). Este microsimulador genera lluvia equivalente al 32,6 % de la energía de una lluvia natural.
 
Para estimar la escorrentia y producción de sedimentos, se cuantifico el líquido recibido por una placa de chapa galvanizada instalada en la parte inferior de la zona de simulación.
 
El total de agua infiltrada se calculó tomando la diferencia entre agua aplicada y agua escurrida. Para determinar la producción de sedimentos, el agua recogida se colocó en envases descartables, se llevó al laboratorio, se pesó, y se secó en estufa a 110ºC, hasta obtener peso constante.
 
Resultados y discusión
 
La fisonomía inicial de la vegetación cambió desde una estructura de tipo césped, que en presencia de pastoreo no superaba los 10 cm de altura en ninguna época del año, a una de tipo pastizal alto. La densidad de plantas de los géneros Festuca y Stipa también varió sustancialmente, ya que se partió de la ausencia total de éstos en la pradera pastoreada y, al momento del muestreo, ambos géneros se contaban en gran número.
 
La cobertura aérea de la vegetación no difirió significativamente entre las áreas clausurada y no clausurada.
 
El pastoreo continuo, y sin control de la carga animal, mantuvo una estructura de tipo césped en la comunidad, lo cual implicaría una menor diversidad de estratos verticales, y una mayor diversidad florística (Milchuna et al., 1988; Montalvo et al., 1993; Pucheta et al., 1998; Nai–Bregaglio et al., 2002).
 
Estos cambios de estructura y en la composición florística podrían estar ligados con un cambio en la diversidad de hábitats relacionado con la fauna asociada a esa vegetación (Gardner et al., 1995; Molina et al., 1999).
 
El pastoreo continuo, y con una alta intensidad de carga, influyó directamente sobre la producción total de forraje, y probablemente sobre el hábito de crecimiento de las especies que componen el pastizal. En el área pastoreada la acumulación de forraje no llegó a los 1.500 kg/ha en el año de mayor producción, mientras que en el área clausurada, la cantidad de biomasa aérea superó los 6.000 kg/ha (Fig. 1). Las diferencias encontradas entre las dos situaciones son
Tabla 1.
 
Características estructurales de la comunidad vegetal antes y después de protegerla frente a la herbivoría. Se muestra la media y la desviación estándar de n=17 réplicas (cobertura total) y n=11
réplicas.
 
Conclusiones
 
En el pastizal de cumbre de las Sierras de Humaya, la acción permanente de los herbívoros domésticos impacta negativamente en el ambiente biofísico. El mantenimiento de una alta carga en el sistema conserva estructuras vegetales con una baja acumulación de biomasa, y modifica severamente la infiltración del agua en el suelo, favoreciendo los procesos erosivos.
 
La capacidad de carga potencial en el área clausurada es de alrededor de 1,8 unidades ganaderas por Hectárea (UG/Ha), y fuera del área de exclusión al pastoreo es de aproximadamente 0,4 UG/Ha.
 
La intensidad de carga adecuada para no poner en riesgo la estabilidad del sistema dependerá del estado del pastizal y del tipo de manejo a que éste se someta. Si bien es cierto que el área clausurada es pequeña en relación a la superficie total que representa, sin embargo sirvió de base para inferir las posibilidades de recuperación. Es necesario buscar alternativas de manejo que no comprometan la estabilidad del ecosistema, y que a la vez logren mantener una alta producción de forraje.