3 pesadillas que padece el ganado por sobrecarga alimenticia

Por: 
CONtexto ganadero
06 de Mayo 2015
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rumen ganado
La sobrecarga alimenticia en bovinos es una realidad en Colombia. Foto: Internet-CONtexto ganadero.
La sobrecarga de alimento en el rumen del ganado bovino se presenta en predios de Colombia por descuido del productor, mal manejo animal y cambios climáticos. 
 
Como consecuencia del exceso de comida en el sistema digestivo, los semovientes respiran de forma acelerada, pueden presentar vómito e incluso pueden ahogarse en un momento de descuido. Estas constituyen las 3 pesadillas que viven los animales en la finca.  (Lea: Nutrición y reproducción en ganado de leche en sistemas de pastoreo)
 
Según Alex Gutiérrez, experto en nutrición bovina, los animales se pueden atragantar con objetos que hallan en bolsas de basura. Una puntilla, por ejemplo, puede llegar al rumen y es posible que ese elemento se desplace al corazón.
 
Ernesto González, profesional de gestión productiva y salud animal del Fondo Nacional del Ganado, FNG, expuso que los bovinos envían la comida a los estómagos y luego la devuelven para una segunda masticación y por eso el vómito no es un hecho frecuente en las ganaderías.
 
La sobrecarga alimenticia aparece, casi siempre en épocas de cambios climáticos, cuando un animal que ha estado en un potrero con poco alimento se encuentra frente a uno con abundantes pasturas en que saciará su necesidad nutricional.
 
Por ello, los cambios de verano a invierno deben servir al ganadero para saber que es necesario controlar la ingesta de comida de su hato, con estrategias de buen manejo animal y proporción al bovino de alimento de forma controlada hasta que asimile la ingesta de más pasturas y suplementos.
 
Leonardo Sánchez, médico veterinario-zootecnista, PhD en nutrición animal e investigador del Centro Tibaitatá de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica, señaló que “el animal no hace la contracción primaria o mezcla en el trasto intestinal y no puede eliminar gases, no respira bien, hay jadeo. Si esto no se controla a tiempo, muere”. (Lea: El rumen, motor de la digestión en los bovinos)
 
Por ello, recomendó a los productores pecuarios del país que tienen animales con déficit de forraje hacer pastoreo rotacional, ingresarlos al potrero con vigilancia y examinar el estatus sanitario y el comportamiento de cada res para comprobar que consuma lo necesario.
 
De igual forma, manifestó Sánchez, los rumiantes en alta producción, se deben controlar más de cerca, toda vez que ante el deseo de consumir más alimento para satisfacer sus necesidades nutricionales pueden sobrecargar el rumen de forraje.
 
“Los adultos comen más y por eso son más vulnerables a la sobrecarga alimenticia”, aseveró el PhD en nutrición animal. Las semovientes jóvenes, sin distinción de raza, zona o género sexual, no están exentos de padecer por exceso de comida en su rumen.
 
Si la situación se sale de control, se practica una ruminotomía, que consiste en abrir el rumen del animal y sacar el alimento para que vuelva a funcionar su sistema digestivo.
 
Esto representa gastos por operación, medicamentos y una decaída en la producción de carne y leche. La prevención es la medida más eficiente para evitar pérdidas económicas en la finca por este tipo de situación. (Lea: Ganaderos de Boyacá aumentarán producción de leche con glicerol)