El superpoder de los escarabajos

02 de Mayo 2022
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escarabajos ganadería
Los sistemas que integran árboles son más amigables con los escarabajos. Foto: Revista Pesquisa.

Un estudio analiza cómo la presencia de escarabajos puede ser indicador de la salud de la tierra y hablar del impacto de la ganadería sobre la biodiversidad.

 

La tierra es fuente de recursos y resguardo para diferentes especies, pues mantiene el equilibrio biológico fundamental para la existencia de la vida en todas sus formas. Ha sido motivo de conflicto y unión durante la historia de la humanidad, ha impulsado el desarrollo de sistemas económicos y sociales y ha provisto las condiciones necesarias para el crecimiento de nuestra población, al punto de poner en riesgo el planeta y a las especies que lo habitan.

 

Este delicado equilibrio involucra la presencia de varias especies, que, en diferentes ecosistemas y niveles de la cadena alimenticia, aportan con su propia existencia al cuidado de los suelos y en consecuencia a nuestra vida como individuos. Una de ellas es el escarabajo del estiércol. Estos animales que perciben y habitan un mundo a muy poca altura, son los ingenieros ecosistémicos que proveen a la tierra la oportunidad de respirar, de nutrirse y dar lugar a más vida.

 

Para el biólogo Andrés Gómez-Cifuentes, “el superpoder de los escarabajos está en sus patas”. El investigador postdoctoral radicado en Misiones (Argentina) sostiene que la presencia de los escarabajos hace posible la fertilidad de los suelos, pues sus patas son capaces de transportar y transformar productos de desecho como la carroña y el excremento en compuestos fundamentales para su propia supervivencia y la vida de la tierra.

 

Destacado: Las cerca de cuatrocientas mil especies de escarabajos que existen pasan su vida en el suelo.

 

En el amplio abanico de su diversidad, en parte explicada por los alimentos que consumen, están los escarabajos coprófagos, cuyo comportamiento de consumo consiste principalmente en enterrar o rodar el excremento. También están los escarabajos enterradores que depositan el excremento directamente debajo de donde lo encontraron, mientras que los rodadores agarran un poquito, hacen una bolita y la van llevando en el suelo hasta los lugares donde se resguardan.

 

Según Gómez, este proceso de enterrar directamente o de rodar y enterrar más adelante es fundamental para los escarabajos y para la tierra. A los escarabajos les permite almacenar el alimento para consumir y alimentar sus crías, y para la tierra es el “equivalente al trabajo que hace un campesino cuando está arando el suelo”, pues oxigena, aporta nutrientes y contribuye al buen desarrollo del producto que crece en ese suelo. El efecto de los escarabajos y de otras especies de insectos es vital para mantener la biodiversidad.

 

Una armadura a muy pequeña escala

 

Los escarabajos tienen un exoesqueleto de quitina que los hace muy resistentes a golpes y caídas. No es por otra cosa que la marca Volkswagen utilizó el nombre de estos animales para informar de la fuerza y seguridad de los carros que hicieron famosa la marca. Gracias a sus antenas pueden ubicarse e identificar olores, incluso algunas especies las expanden para aumentar su rango de percepción que puede recibir información sensorial equivalente a la que puede proveer en el humano el tacto, la visión, la audición y el olfato simultáneamente.

 

Los escarabajos son en muy pequeña escala un dispositivo compacto de monitoreo de las condiciones ambientales, su vida depende de elegir lugares más húmedos o densamente poblados para buscar alimento y de paso proveer información sobre la salud de los bosques y los ambientes que habitan.

 

Los árboles preferidos

 

En un escenario donde el crecimiento poblacional aumenta la demanda de proteína animal, los espacios para la ganadería ocupan cada vez más regiones y ponen en riesgo la supervivencia de especies que habitan bosques tropicales y subtropicales de América Latina.

 

El trabajo doctoral de Gómez-Cifuentes estudió las diferencias entre 3 tipos de sistemas ganaderos y su efecto sobre las comunidades de escarabajos. En esta investigación, estos insectos funcionaron como indicador de la salud de la tierra y del impacto de la actividad ganadera sobre la biodiversidad.

 

Los sistemas ganaderos que se compararon fueron el de potrero tradicional que desmonta los árboles nativos y planta pastos exóticos para el consumo del ganado, el sistema silvopastoril que integra plantaciones de pino con el pastoreo de las vacas, y el sistema de parquizado que genera la actividad ganadera en zonas con pequeños fragmentos de bosque nativo.

 

Para saber cuál era el sistema más amigable con los escarabajos, los investigadores instalaron en las zonas de ganadería trampas de captura cuyo mecanismo de atracción incluía excremento de vaca, ya que es el mayor recurso trófico que pueden encontrar los escarabajos en estos agroecosistemas.

 

Lo que encontró el equipo de Gómez-Cifuentes fue que los sistemas que integran árboles son más amigables con los escarabajos. Estos permiten a los escarabajos desarrollar actividades de colecta, transporte y consumo de los recursos con mayor probabilidad de éxito para su supervivencia y la salud de la tierra. Esta eficiencia aumenta cuando los árboles presentes son nativos de la región, pues conservan mejor las características del suelo y garantizan estaciones de descanso para los animales manteniendo la humedad de la tierra y del excremento para que los escarabajos pueden transformarlo.

 

La presencia de árboles nativos en zonas ganaderas mantiene la conectividad funcional de los sistemas biológicos que la habitan y mitiga el impacto de la ganadería en la tierra. Así, la investigación de este biólogo javeriano vincula dos necesidades importantes: la de generar recursos para la nutrición de las personas y la de mitigar el impacto de nuestros sistemas productivos en la biodiversidad del planeta. Gracias a estos hallazgos será posible pensar de manera informada en estrategias de producción ganadera más respetuosas y conscientes de su impacto.

 

Esfuerzos para una ganadería sustentable

 

En Argentina, un país cuyos habitantes consumen aproximadamente 50 kilos (per cápita) de carne vacuna al año y que avanza en su estrategia de posicionar la carne argentina en el mercado internacional, las presiones sobre el suelo productivo aumentan; en el caso particular de Misiones, la presión amenaza también la biodiversidad, ya que en esta región se encuentra aproximadamente el 50 % de la fauna y flora de todo el país. La expansión de la frontera ganadera es evidente y la urgencia de explorar alternativas de producción sustentable es clara.

 

Trabajos como el de Gómez-Cifuentes, que se inspiró en las prácticas de ganadería sustentable presentes en Colombia, son una de esas alternativas, pues gracias a la diversidad presente en el territorio donde el investigador inició su trabajo, es fácil tomar como ejemplo situaciones ganaderas adaptadas a diferentes tipos de suelo y acompañadas de estrategias de mitigación de estos impactos. Quizá estos esfuerzos den un poco más de tiempo para pensar en alternativas sostenibles que logren un equilibrio entre el consumo humano y la conservación del resto de la biodiversidad del planeta.

 

Texto original en el siguiente enlace.