La tauromaquia, ¿Por qué se mata un toro?

18 de Noviembre 2013
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Desde sus inicios, la tauromaquia ha despertado vivas polémicas entre sus partidarios y detractores. Es suficiente echar un vistazo al pasado para encontrar que San Pío V, Papa No. 225 de la Iglesia Católica entre los años de 1566 a 1572 ¡PROHIBIÓ LOS TOROS!, sí, léase bien, los prohibió y excomulgó a los católicos taurinos; luego Gregorio XIII levantó la excomunión.      
 
Pero tener la fortuna de estar en la academia, compartir con profesionales ejemplares, modernos, con una visión de mundo basada en la ética, en la conservación del medio ambiente y de las especies, los cuales cuestionan de forma respetuosa las corridas de toros como una práctica sangrienta no apta del siglo XXI, me ha obligado a cuestionarme de igual forma, con el fin de encontrar argumentos validados por fuentes acreditadas y no por un “simple gusto personal”, la grandeza que tiene la tauromaquia. (Crónica: Hugo y Lucero, un pequeño mundo entre toros y risas)
 
Y después de intentar encontrar argumentos en el desarrollo de una corrida de toros como tal, descubro que la tauromaquia como expresión cultural de un pueblo va mucho más allá del arte de lidiar y estoquear toros. Es cierto que una corrida de toros es su expresión más moderna, pero la tauromaquia engloba un conjunto de actividades que están relacionadas entre sí y que desencadenan en la respuesta de todo: ¡El Toro!.
 
El toro, relacionado con el dios Sol, a través de su signo zodiacal “Tauro” por aquel tercer movimiento que sufrió la tierra y que dio pie a las precesiones de los equinoccios (equinoccio de primavera en ese momento), gozó de reconocimiento popular y de todos los homenajes rendidos al dios Sol, reconociéndole además sus poderes de fecundación y purificación, lo cual con el paso de los años lo convirtió directamente en un dios, adorado, esculpido y dibujado por sus seguidores.  (Blog: Corridas de toros: Hemos olvidado su significado)
 
Y es así como se inician entonces cultos en homenaje al toro, los cuales contaban con ejercicios taurinos, pero para explicar ¿qué es lo que representa el toro en la conciencia de los hombres?, citaré al Dr. Carlos Luna Escudero, el cual en su escrito “La Tauromaquia: Rito Sacro” nos seduce con sus palabras, explicando que el toro representa para los hombres “la energía primitiva y salvaje y al mismo tiempo la ultra potencia fecundadora, en donde el hombre debe conducir y disciplinar la fuerza con la inteligencia, correspondiéndole vencer en sí mismo la animalidad primigenia y los elementos taurinos que hay en él: la adoración de la fuerza erótica y muscular igualmente agresivas”, por esto matar un toro significaba un acto de grandeza y al mismo tiempo de reconocimiento divino.
 
En conclusión, matar un toro en la antigüedad purificaba a los hombres, les transmitía poderes de fecundación.
 
Quizás comprender en nuestros días este rito para aquellos profesionales que cité en párrafos anteriores suene descabellado, incluso muchos de los que concurren a una corrida de toros desconozcan su real significado, pero conocer el valor histórico que tiene sacrificar estos animales nos obliga a respetar los pensamientos y expresiones de estas culturas, más allá de si se comparten o no, lo  cual será tema de otro debate.