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Nuestro pobre estatus sanitario

18 de Febrero 2013

Por: ALONSO GOMEZ OROZCO

Médico Veterinario

Magister en Salud Pública y Abogado Titulado

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Nosotros  como países miembros de la OIE  debemos cumplir con todos los requisitos descritos, para las enfermedades como la aftosa, la peste bovina, la perineumonía contagiosa bovina y la encefalopatía espongiforme bovina (EEB)**.

Pero como  también se contempla  La auto declaración Los Países Miembros pueden declararse libres de otras enfermedades que figuren en la lista de la OIE y para las cuales no exista un procedimiento de reconocimiento oficial. Para ello, se basarán en los criterios y normas definidos en el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE. (Lea: Sobre la actual política sanitaria y de inocuidad del Gobierno)

En un comercio globalizado y frente a los TLC, para ser competitivos debemos contemplar la auto declaración de enfermedades no sujetas a programas oficiales de control llenando los requisitos definidos en el Código Sanitario para los animales terrestres con el objeto de generar confianza  en compradores y consumidores. 

De otra parte se ha establecido un sistema de Inspección Vigilancia y Control (IVC) para enfermedades  de control oficial como fiebre aftosa, estomatitis vesicular, brucelosis bovina, tuberculosis bovina, encefalopatía espongiforme bovina y rabia silvestre; que sin duda ayudarán a que mejoraremos nuestro estatus sanitario.

Pero a pesar de estas acciones de IVC, que no son suficientes, podemos establecer que Colombia presenta serias dificultades para mejorar el estatus sanitario de la producción agroalimentaria del país, a través de la política Sanitaria y de Inocuidad, con el fin de proteger la salud y vida de las personas, los animales, plantas y preservar la calidad del medio ambiente, así Colombia haya incorporado en su ordenamiento jurídico varios acuerdos de la OMC entre ellos las Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF)  y el de los Obstáculos Técnicos al Comercio (OTC), pues el enfoque general de las MSF ha seguido un esquema proteccionista hacia el mercado interno con poca capacidad para buscar la admisibilidad en mercados externos y de la naturaleza propia de las MSF aun no se tiene conciencia. (Lea: ¿En qué van los intereses de los ganaderos en los TLC's?)

A lo anterior hay que agregar la debilidad en la aplicación de la normatividad, la flexibilidad  y permisividad,  de la misma,  para acomodarla a intereses  particulares y políticos, ejemplo de lo anterior es el Decreto número 1880 de 2011 por el cual se señalan los requisitos para la comercialización de leche cruda sin termización ni higienización, para consumo humano directo en el territorio nacional, que permite la distribución y venta, u otra forma de transferencia, a título oneroso o gratuito de leche cruda para consumo humano, así como las actividades de transporte y expendio, colocando a los consumidores en alto riesgo de adquirir enfermedades.

Asimismo el Decreto número  2270 de 2012, que actualiza  el Sistema Oficial de Inspección, Vigilancia y Control de la Carne y Productos Cárnicos Comestibles, creando la categoría de Planta de beneficio animal de “Autoconsumo”, con menores exigencias sanitarias para los municipios de categorías 5 y 6 y aún para los de 4 que demuestren dificultad en su abastecimiento, prácticamente con esta medida, da cubrimiento del 80% al 90% de las plantas de beneficio (mataderos) del país.

Con lo anterior colocamos en riesgo la salud pública, generamos desconfianza en los  consumidores, los países compradores ven debilidad en la aplicación de la MSF, propiciamos competencia desleal, nos hacemos menos competitivos, y mostramos un gran retroceso en la capacidad para obtener la admisibilidad sanitaria en los mercados internacionales. (Lea: ¿Por qué no exportamos?)

No se entiende como en un momento dado se promulga y trata de hacer cumplir un política pública, que nos hace mejorar el estatus sanitario y la inocuidad, base fundamental de nuestra competitividad para abrirnos  las puertas a los TLC  y de un momento a otro se derrumba  este ordenamiento jurídico para dar paso a unas normas regresivas y permisivas con las consecuencias enunciadas.

No olvidemos que la columna vertebral para nuestro desarrollo, está dada en la política pública fijada en el Acuerdo sobre las Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (AMSF), desafortunadamente sobre el conocimiento de su contenido y la hermenéutica, son pocos en la institucionalidad pública, privada y académica los que se interesan, sin el uso de esta herramienta no podremos avanzar ni competir.

Está dado en los documentos del CONSEJO NACIONAL DE POLÍTICA ECONÓMICA Y SOCIAL (CONPES) que hacen referencia al tema, que para su cumplimiento se implementarán estrategias dirigidas a:

1-    La adecuación y fortalecimiento institucional del Sistema de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias Nacionales, (MSFN), dentro de su primer lineamiento se considera la coordinación intersectorial, así como se propone la creación de un CONSEJO NACIONAL DE MEDIDAS SANITARIAS Y FITOSANITARIAS (CNMSF) (Lea: ¿El Conpes sanitario sigue estancado?)

Es cierto que nuestra coordinación intersectorial es débil y precaria, problema por resolver con urgencia, pero a ello ayudaría si creáramos el CONCEJO REGIONAL O DEPARTAMENTAL DE MSF, aplicado desde la base, enduculturizando a todos los miembros de cada uno de los eslabones de las cadenas productivas

2-    El mejoramiento de la capacidad operativa, técnica y científica, que responde a un enfoque de Análisis de Riesgo, tema que desarrolla la evaluación del riesgo cuyo principio orientador es de la granja a la mesa (y del mar a la mesa que quedo faltando en el documento) allí es donde tenemos que desarrollar nuestras acciones preventivas y en donde tienen razón de ser las BUENAS PRÁCTICAS, pero en cada uno de los eslabones de la cadena, para que así cumplamos el objetivo. (Lea: Color, textura y apariencia: detalles para elegir un buen corte de carne)

Otras líneas estratégicas como: Gestión de la admisibilidad sanitaria a nivel internacional y Plan de Transición serán de posterior análisis

No es tautología la insistencia sobre las MSF, sino que sin ellas no mejoraremos nuestro estatus sanitario ni seremos jamás competitivos.