“Para cumplir uno de sus últimos compromisos internacionales”, leí en un conocido medio digital. ¿Qué compromisos a un mes de terminar su mandato? Si eran compromisos de Estado y si, como afirma el boletín de Presidencia, su encuentro con León XIV era “Audiencia Oficial”, ¿por qué fue con la hija, los nietos y hasta… Vanessa Cortés, toda de negro hasta los pies vestida?
Da grima el Boletín, que califica la audiencia como “Uno de los momentos más relevantes de la agenda internacional”, cuando, realmente, fue el único relevante, por la investidura del pontífice, mas no porque lo haya sido para el país.
¿De qué hablaron? Petro dice que le pidió ayuda para proteger a las comunidades campesinas beneficiarias de reforma agraria, de las mafias que les quieren volver a quitar la tierra y tomarse nuevamente el Ministerio de Agricultura. ¡Vaya retahíla para soltársela a un Papa!, y hablaron además de “la situación sociopolítica del país y Latinoamérica, por el impacto de los conflictos, la delincuencia organizada y el cambio climático”. Una charla muy profunda y fructífera de… cerca de 20 minutos.
También se reunió con un cura que lucha contra las mafias, con el cardenal Parolin, secretario de Estado, y con monseñor Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados, a quien ya conocía desde mayo de 2025, en su primera audiencia con León XIV, en esa ocasión con la entonces canciller Laura Sarabia, en la cual, para variar, según la Cancillería, se habló de “los principales retos de la región, la seguridad, los flujos migratorios y el cambio climático”.
Sin embargo, la “sapería” de su Oficina de Prensa compite con el ego del presidente, pues, continúa el boletín: “La visita reafirma el liderazgo de Colombia en escenarios estratégicos de diálogo global. En el marco de su agenda, el mandatario sostendrá encuentros con líderes y representantes de alto nivel en espacios orientados al diálogo político, diplomático y social”. ¡Uff!
En el siglo XVI los protestantes ingleses habrían colgado a Petro por “papista”, porque lo es, aunque solo por conveniencia. Con Francisco se reunió en 2015 cuando era alcalde; en 2022, como candidato presidencial, audiencia criticada por oportunista y por la candidez o la inclinación del papa jesuita hacia la izquierda. En enero de 2023, aunque dice haberse separado “hace muchos años”, mandó a Verónica como primera dama, y en diciembre a Francia Márquez.
Y mientras Petro visita la Sixtina y despotrica de Meloni y su gobierno porque “ni lo determinaron”, como dicen las señoras, En Colombia estallan a diario los escándalos: El juego de congelados del excomisionado Rueda, que recuerdo de niño como ¡estatua!, para inmovilizar al ejército y desatar las manos del Clan del Golfo, con la necesaria complicidad de Iván Velásquez, hoy embajador ante El Vaticano y anfitrión de Petro. Los 500.000 contratos por 32 billones en enero, antes de la Ley de Garantías, y los 145 más en 16 ministerios por $227 mil millones desde el 1º de mayo. Los $41 mil millones de regalías en “becas fantasma” de maestría y doctorado en Chocó, donde ni siquiera hay escuelas decentes; y los $29 mil millones en Magdalena, entre otros.
¿A qué fue Petro a Manta… a escribir un libro? ¿A qué fue a Panamá, Arabia Saudita, China, Cuba, Francia, España, México, etc.? ¿A qué fue a Roma?, ¿a visitar al Papa… o a Velázquez para cuadrar el posgobierno? Fueron más de 70 viajes; más del doble que sus antecesores, para hablar de lo mismo con los mismos.
Difícil la tiene el presidente De la Espriella para levantar la Patria Milagro, porque, terminado este gobierno… de milagro tenemos patria.


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