Sí… Renuncié al Centro Democrático y, como era de esperarse, me tildan de mal perdedor. Estoy viejo para pataletas de envidioso, como me calificó Uribe Londoño, pero también para callar ante la opacidad, por lo que, respetuosa y reiteradamente solicité respuestas… que nunca llegaron.
Si hay crisis en el partido, era evidente aun antes del atentado contra Miguel Uribe y su posterior fallecimiento, y los entonces precandidatos lo saben. En octubre de 2024 aceptaron que Miguel se sumara en franca lid, aunque hubo desavenencias, hay que decirlo, porque, muy temprano empezó a gastar en asesores, eventos masivos y publicidad, a un ritmo que no estaba en las cuentas de sus compañeros, lo que generó una directriz del partido, incluido un almuerzo privado con el expresidente.
Luego viene el fatal atentado y, entonces, todo fue confusión. Que si Miguel sobrevivía sería el candidato, no solo fue un anuncio dramático que contrariaba la realidad médica, sino la primera de más insólitas reacciones. Vendría la descabellada acusación de la viuda contra María Fernada Cabal y su puja con el padre por el favor de Álvaro Uribe, hasta que el expresidente acepta, no sin reparos, la precandidatura de Uribe Londoño.
A poco andar el nuevo precandidato empieza a demoler desde adentro. Asiste a los eventos del partido cuando quiere y rechaza a la encuestadora Atlas Intel, mientras sus asesores la contactan hasta lograr su renuncia para evitar “riesgos reputacionales”, con lo que se incumple la fecha del 28 de noviembre.
Empieza entonces un vaya-y-venga: que ya no encuesta y una nueva fecha para el anuncio oficial, el 6 de febrero, pero ya no de un candidato, sino de varios que irían a consulta interpartidista. A los pocos días ya no era el 6 de febrero, sino el 15 de diciembre, y volvimos a las encuestadoras, pero no una sino dos, contratadas a las carreras, para elegir el candidato oficial, todo en medio de la renuncia de Andrés Guerra por falta de garantías y la expulsión de Uribe Londoño por sus “acercamientos” a Abelardo en busca de ¡la vicepresidencia!
La elección de la última fecha fue otro atropello, días después del cierre de inscripciones a Congreso, lo que representó una expulsión de facto de las candidatas no triunfantes, y una confirmación del rechazo del expresidente a la propuesta de llevar a la segunda en votación como cabeza de lista a Senado. Paloma deberá recordarlo.
Ese 15 de diciembre se descorren las bambalinas y sale a escena uno de los artífices del entramado: José Obdulio, “asesor” del partido y promotor de Pinzón, el candidato de Santos, publica un libelo indignante para mi familia –“Sin Cabal, Uribe gana”–, en el cual celebra el triunfo de Paloma. El portal “Los irreverentes”, donde lo publica, hace una curiosa confesión de parte: lo fecha en su encabezado el 15 de diciembre y, a pie de página, aclara que se publicó al día siguiente ¿acaso se escribió antes de conocerse los resultados? ¿Cómo los supo?
Ahora sí… renuncié. Es un asunto de dignidad. Regreso al lugar del que nunca me aparté en lo esencial: el legado de Álvaro Gómez Hurtado en Salvación Nacional, donde daré las batallas que exige la amenaza de continuidad de la izquierda en el poder.
También me tildarán de traidor, pero no traiciono mis convicciones. Lo que pienso lo digo; lo que digo lo escribo. En una anécdota atribuida a Camus, su impresor le advierte los riesgos de publicar un escrito en medio de la invasión alemana, y él responde: “Escribir es un acto de resistencia. Por eso debemos publicarlo. La lucidez no basta sin coraje.”


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