Durante el fin de semana y a raíz de una propuesta realizada por el candidato Abelardo de la Espriella se presentó una interesante discusión sobre el sector lácteo colombiano y la fijación de precios en el sector agropecuario.
Quisiera con esta columna contribuir a la discusión con varios puntos.
Como primer aporte mencionar que en el campo colombiano trabajan más de 3,5 millones de familias, de las cuales 2,6 son pequeños empresarios de la economía campesina. En el sector lácteo se dice que cerca de 400 mil familias dependen de la actividad. El gobierno colombiano tradicionalmente le ha asignado los presupuestos de inversión sectorial más bajos al Ministerio de Agricultura. El gobierno actual asignó recursos importantes que se fueron en una baja ejecución y una reforma agraria mal hecha e ideologizada. Eso también hay que decirlo.
Los gremios de la producción agropecuaria manejan los fondos de fomento con recursos parafiscales, que pagan los productores, y que suman aproximadamente 1.5 billones de pesos. Son destinados a asistencia técnica, capacitación, proyectos específicos y campañas como la de vacunación antiaftosa. Los más importantes son el Fondo Nacional del Café, del Ganado, del Arroz y de la Palma por mencionar algunos. De igual forma algunos gremios manejan fondos de estabilización de precios aunque poseen menos recursos. Aquí el fondo de estabilización de la palma y el del azúcar funcionan muy bien.
Debo mencionar también que algunos economistas comparan la economía agrícola nacional con países como Argentina o Estados Unidos; lo que considero no es preciso. Actividades productivas diferentes, clima diferente y apoyos del gobierno diferentes dan razón de ello. Datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) indican que ese país destina más de 75 mil millones de dólares para apoyar el sector. En el subsector lácteo indican incentivos por más de 5 mil millones de dólares.
Colombia posee compromisos de tratados de libre comercio que deben honrarse; pero también deben estudiarse qué medidas de apoyo deben darse a ciertas actividades productivas para evitar una quiebra masiva de los productores. Caso leche con Estados Unidos y la Unión Europea y arroz con la Comunidad Andina de Naciones (Ecuador y Perú). Todos los países lo hacen, ¿por qué nosotros no?
En Colombia no hay fijación de precios en ningún producto. El Ministerio de Agricultura en momentos de crisis puede intervenir en ciertas actividades productivas; caso arroz con la política de libertad vigilada de precios. En leche cada marzo se determina el porcentaje de alza de la leche después de discutirse en el consejo nacional lácteo donde están todos los actores de la cadena y se procura llegar a un consenso. Por cierto, este año fue de apenas 1.3 % muy bajo frente a la realidad económica nacional y los problemas de costos, seguridad y vías deficientes, entre otros, que viven a diario nuestros productores rurales.
Lo que sí es cierto es que el agro colombiano debe ser más que simplemente entregar tierras o fijar precios. Es tener estrategias de asociatividad, comercialización, créditos baratos, agricultura y ganadería 4.0, mejores variedades y semillas certificadas y mejoradas, mujeres liderando la producción, protección fito y zoosanitaria, diplomacia para abrir nuevos mercados, seguridad, mejores vías de comunicación, un campo atractivo para nuestros jóvenes y una producción más sostenible que asegure los alimentos y el medio ambiente para las nuevas generaciones. En mi visión así debería ser el campo colombiano.
Nota. Fue secuestrado en Aguachica, en el Departamento del Cesar el ganadero Emiro Vergel. Pedimos la intervención de las autoridades y oramos por un pronto regreso a casa sano y salvo. Solidaridad con su familia.


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