Miguel Angel Lacouture

China abre la puerta; Colombia debe entrar con decisión

Por Miguel Ángel Lacouture Arévalo - 07 de Enero 2026



La imposición de cuotas y aranceles a los grandes exportadores de carne en Sudamérica deja a Colombia en una posición privilegiada ante China. La oportunidad es histórica: tenemos hato, tenemos sostenibilidad y tenemos reputación. Ahora necesitamos trazabilidad plena, genética dirigida a carne, institucionalidad alineada y decisión del sector ganadero para asumir el rol que el mundo nos está ofreciendo.


El inicio de 2026 trae un remezón en el tablero mundial de la carne bovina. China, el mayor consumidor del planeta, decidió imponer cuotas y un arancel del 55 % a las importaciones que superen los volúmenes asignados a Argentina, Brasil y Uruguay. Pero Colombia quedó al margen. No nos aplican límites ni sanciones, no estamos en las listas castigadas y, por primera vez en mucho tiempo, la geopolítica de la carne nos pone en ventaja.

Mientras los grandes jugadores hacen cuentas para no desbordar sus cupos, Colombia entra sin sobrecostos ni penalidades. Y eso cambia el equilibrio competitivo. No es un guiño menor del mercado. Es una oportunidad histórica que exige visión, responsabilidad y liderazgo.

Las cifras confirman que ya estábamos tocando esa puerta. Entre enero y octubre de 2025, China nos compró 16.006 toneladas de carne bovina por 77,6 millones de dólares, superando de largo las 10.650 toneladas de todo 2024. Las proyecciones de FEDEGÁN hablan de la posibilidad de llegar a cerca de 50.000 toneladas, dependiendo del comportamiento del mercado interno. Eso significa empleo, inversión, divisas, desarrollo rural y fortalecimiento de una cadena productiva que nunca ha fallado en su compromiso con Colombia.

Pero nuestra ventaja no es solo comercial; es moral, ambiental y productiva. A diferencia de otros países, en Colombia la producción cárnica en confinamiento es absolutamente marginal. Nuestro modelo no es de encierro y ración industrializada. Nuestro modelo es de potrero, de pasto, agua y sal; de carne natural, libre de modificadores inorgánicos y prácticas agresivas. Y eso hoy pesa en la reputación internacional tanto como el precio o el volumen.

Además, no es un discurso vacío. El gremio viene haciendo una tarea seria. FEDEGÁN ha avanzado, con apoyo de la cooperación internacional, en sistemas silvopastoriles que integran árboles, pradera y ganado, aportando captura de carbono, bienestar animal, biodiversidad y restauración ambiental. Ese esfuerzo debe escalarse, financiarse mejor, consolidarse en política pública y convertirse en sello de identidad ante el mundo. Colombia puede y debe posicionarse no solo como proveedor de carne, sino como proveedor de carne sostenible.

Sin embargo, hay que decirlo con franqueza: nos falta terminar de cerrar el círculo. La trazabilidad sigue siendo una deuda estratégica. No basta con producir bien; tenemos que demostrarlo, certificarlo y seguirlo desde el origen hasta el plato del consumidor. El trabajo institucional existe, pero aún no logramos la meta final de trazabilidad plena y confiable. Ese es el pasaporte definitivo para competir sin complejos en mercados sofisticados.

Tampoco podemos depender únicamente de China. Hoy abre su puerta, pero el mundo cambia. Se necesitan más mercados, más acuerdos, más diversificación y una estrategia agresiva pero inteligente para no caer en dependencias que luego puedan castigarnos con aranceles o restricciones. Y ahí el nuevo gobierno tiene una obligación histórica: fortalecer sanidad, infraestructura portuaria, diplomacia comercial, seguridad jurídica y acompañamiento real al productor. Estados Unidos debe ser mercado natural por proximidad y capacidad, y debemos llegar con la misma decisión con que hoy miramos a China.

Tenemos hato, tenemos calidad, tenemos sostenibilidad y tenemos reputación. Falta ordenar la casa, consolidar trazabilidad, mejorar genética orientada a carne, ampliar los sistemas silvopastoriles y creer en grande. La invitación a los ganaderos es clara: es tiempo de producir pensando en el mundo, no solo en el mercado interno. El escenario está servido y Colombia tiene con qué ocupar un lugar protagónico en la carne global.

Hoy el mundo mira hacia nosotros. La pregunta es si vamos a responder con timidez o con grandeza. Yo espero, y creo, que será lo segundo.

@lacoutu

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