La ofensiva silenciosa de los Carabineros de Sucre contra el abigeato
En una región donde la ganadería representa mucho más que una actividad económica (es herencia, tradición familiar, sustento y tejido social), cada golpe al abigeato debe leerse con la importancia estratégica que merece. Lo ocurrido recientemente entre los departamentos de Sucre y Bolívar, con la recuperación de 52 reses hurtadas y la captura en flagrancia de dos presuntos cuatreros, no es un simple resultado operativo: es una señal clara de que la institucionalidad sí puede responder cuando existe articulación, prevención y capacidad de reacción.
Los hechos tuvieron origen en zona rural del municipio de Buenavista, Sucre, donde resultaron afectados dos reconocidos ganaderos de la región: la señora Nasly Ucros, viuda de Hernández, propietaria de la finca Trementino, y el señor Julio de la Ossa Jarava, propietario de la finca El Socorro, predios contiguos desde donde fue sustraído el ganado en horas de la madrugada.
La rápida acción desplegada por la Seccional de Carabineros de la Policía en Sucre, en coordinación con la Estación de Policía de San Pedro y unidades de la SIJIN, merece un reconocimiento especial del sector ganadero. No solo por la recuperación de los semovientes, sino porque detrás de cada res rescatada hay años de trabajo, inversión, mejoramiento genético, esfuerzo familiar y estabilidad económica de productores que diariamente enfrentan múltiples riesgos en el campo.
El abigeato ha sido, históricamente, uno de los delitos que más golpea la confianza de los ganaderos. Su impacto no se mide únicamente en cifras económicas. También genera zozobra, sensación de indefensión y temor frente a estructuras criminales que aprovechan la extensión territorial, la oscuridad de la madrugada y la vulnerabilidad de algunos corredores rurales para actuar con rapidez.
Sin embargo, los recientes resultados muestran que el panorama comienza a transformarse. La reacción efectiva de los Carabineros de Sucre evidencia que las estrategias de prevención, patrullaje focalizado, inteligencia rural y articulación intermunicipal e interdepartamental están dando frutos concretos.
Lo más valioso del operativo no es únicamente la captura de dos implicados o la recuperación de 52 reses. Lo verdaderamente trascendental es el mensaje que se envía a las bandas dedicadas al hurto de ganado: hoy existe una fuerza pública más alerta, mejor conectada territorialmente y con capacidad de respuesta inmediata.
El hecho de que la persecución se extendiera desde los caminos rurales de Buenavista, Sucre, hasta el corregimiento de Juan Arias, en jurisdicción de Magangué, Bolívar, demuestra una movilidad táctica eficiente y un conocimiento claro de las rutas utilizadas por estas estructuras delincuenciales. Esa capacidad de anticipación y reacción es precisamente la que necesita hoy el campo colombiano.
Desde nuestra labor como asesor, consultor en seguridad para el gremio ganadero y enlace con la fuerza pública, es necesario exaltar la labor de los Carabineros, una especialidad policial que muchas veces trabaja lejos de los reflectores mediáticos, pero cuya presencia en la ruralidad es fundamental para preservar el patrimonio pecuario.
El intercambio de disparos registrado durante la interceptación, que fue repelido con éxito por los uniformados, evidencia la preparación y el entrenamiento especializado de nuestros policías rurales. Gracias a esa reacción fue posible no solo la captura de dos cuatreros, sino también la incautación de sus caballos y monturas, elementos clave dentro del proceso investigativo.
La lucha contra el abigeato no puede depender exclusivamente de la reacción posterior al delito. En este punto también es justo reconocer que la Policía en Sucre viene fortaleciendo acciones preventivas que resultan igual o incluso más importantes que la captura misma: presencia en corredores ganaderos, verificación de movilización de semovientes, control a guías, acompañamiento a ferias, monitoreo nocturno y contacto directo con asociaciones y comités de ganaderos.
Cuando prevención y reacción se complementan, los resultados se vuelven visibles. Este caso, que devolvió la tranquilidad a las familias ganaderas de Trementino y El Socorro, es una prueba contundente.
Además, estos operativos ayudan a recuperar algo invaluable para el productor rural: la confianza. Saber que existe capacidad institucional para responder en cuestión de horas ante un hurto, seguir el rastro del ganado y neutralizar a los responsables, fortalece la percepción de seguridad y anima a los ganaderos a denunciar. La denuncia oportuna, sumada al conocimiento territorial de los Carabineros, se convierte hoy en una de las fórmulas más efectivas para cerrarles el paso a los cuatreros.
Aún queda mucho por hacer. Persisten corredores críticos, redes criminales móviles y estructuras que conocen la geografía rural. Pero hechos como este permiten afirmar que la lucha contra el abigeato en Sucre está encontrando un camino efectivo.
Por eso, más que celebrar un resultado aislado, lo que corresponde es respaldar institucionalmente estas estrategias, fortalecer la presencia rural y seguir dignificando la labor de hombres y mujeres que desde la especialidad de Carabineros protegen uno de los activos más valiosos del campo: el ganado. Cuando la fuerza pública actúa con rapidez, inteligencia y compromiso, no solo recupera animales. Recupera tranquilidad, confianza y futuro para la ganadería.


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