La gestación no es un inhibidor del crecimiento

Por: 
Mariana Navarro Sanint
01 de Octubre 2019
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La importancia de la preñez temprana y los errores de una preñez tardía

¿Qué piensa usted cuando estudia el momento para que su novilla de levante entre en el lote de las novillas de vientre? En mi caso debe ser una novilla bien formada, con buena condición corporal: por supuesto la edad antes que el peso, y ambos son importantes.

 

Sería atrevido sugerir un peso exacto para el paso a toro o a lote de inseminación de una novilla de vientre, aunque me gusta que tengan el 75% del peso adulto, este no es el único factor para determinar que están o no aptas para reproducción.

 

Con el tiempo he descubierto que no se debe pensar si el individuo que estamos observando es apto para ser madre, yo busco imaginarme si en (9) nueve o (10) diez meses va a estar en condiciones de parir y lactar. Cuando esperamos a ver las novillas con presencia de vacas para preñarlas, ya les hemos perdido como mínimo los 9 meses de gestación, es decir que ese individuo nos dará (1) una cría menos y (1) una lactancia menos en su vida productiva.

 

A los meses, la lactancia y la cría de menos, hay que sumarle otros riesgos. Una novilla que pasa meses ciclando sin preñarse, posiblemente se convertirá en un problema porque el exceso de grasa dificulta preñez y disminuye la capacidad de la glándula mamaria para producir leche, además una elevada condición corporal puede traer dificultades durante la gestación y el parto.

 

Adicionalmente está el cambio de molares. ¿Usted come bien cuando tiene dolor de muela? A mí no me dan ganas de comer ni un poquito. ¿Qué pasa si su novilla llega al parto cuando está mudando los molares? Es comprensible que la condición corporal baje drásticamente y que preñarla sea una tarea de titanes: a causa del dolor y la incomodidad come poco y mientras tanto usted le está pidiendo que produzca leche, normalice su sistema físico endocrino y quede preñada de nuevo. ¿Le suena viable?

 

Tenga claro de qué edad quiere que estén teniendo el primer parto sus novillas y empiece a prepararlas para eso. Si quiere aprovechar que no estén con dolores de dientes, lo ideal es que sus novillas estén en su primera lactancia y segunda gestación a los 30 o 32 meses.

 

Para lograr éxito en la reproducción y evitar que la transición entre el primer y el segundo parto sea con un interparto muy demorado, es recomendable preñar entre los 21 y 23 meses, máximo los 24 meses.

 

Sería un sueño pensar que con basta decidir la edad de preñez y ya está. Recuerde que la planeación en ganadería es fundamental y los procesos toman tiempo. Para lograr preñar antes de los 24 meses la preparación de la futura vaca debe iniciarse desde el momento de nacimiento de la hembra. Un rápido desarrollo del rumen y una selección genética en la que los parámetros reproductivos sean relevantes en el momento de tomar decisiones es fundamental.

 

Por último, si no están mudando molares, pero no tienen comida a libre disposición, no habrá diferencia. Nunca olvide que la alimentación y el agua son el pilar de cualquier producción.

 

Mariana Navarro Sanint - MVZ UTP
Asistencia en Manejo de Ganaderías Bovinas
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