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¿La ONU no come carne?

Por Oscar Cubillos Pedraza - 05 de Diciembre 2023

Lejos de pedir menos consumo de carne, esta organización debería pedir más; claro desde sistemas sostenibles ganaderos, pues hoy día en el mundo casi mil millones de personas viven con problemas de desnutrición, y la carne roja es la única con propiedades para crecer y tener un desarrollo físico y motriz adecuado.

Iniciando la COP28, la conferencia sobre el cambio climático de la ONU, que actualmente se desarrolla en Dubai, la Organización de las Naciones Unidas ha propuesto que se reduzca el consumo de carne en el mundo, achacándole a su producción impactos sobre el medio ambiente, pero no ha evaluado las acciones de mitigación que el sector ganadero ha implementado, y tampoco ha tenido en cuenta los desequilibrios sociales y económicos que esta propuesta puede generar. ¿Se hace la de la vista gorda frente a otros sectores económicos?

Lo primero que se debe tener presente son las contradicciones de la ONU en su discurso. En diferentes publicaciones de la FAO, que usted puede encontrar solo escribiendo en Google “FAO Ganadería”, se destaca a la ganadería como “factor clave para el desarrollo sostenible en la agricultura”, y hace énfasis en cómo “contribuye a la seguridad alimentaria, la nutrición, el alivio de la pobreza y el crecimiento económico”. De hecho, en otras publicaciones de la misma FAO, se establecen soluciones ganaderas para combatir el cambio climático como son: las mejoras en productividad para reducir emisiones, el secuestro de carbono, y la integración ganadera con la bioeconomía circular; las cuales fueran definidas para la COP23.

Entonces ¿por qué ahora habla de reducir el consumo de carne? No quisiera pensar que la ONU busca impulsar el consumo de procesados, ultraprocesados y azucarados, productos que son patrocinados por grandes multinacionales, que al fin y al cabo son grandes chequeras. ¿usted qué piensa?

De hecho, el hato ganadero del mundo ha tenido un crecimiento solo de 0,8% promedio anual desde 1960, mientras que la población humana lo ha hecho en 1,6% anual en el mismo horizonte: el doble. Esto indica que los deseos de la sociedad por consumir autos, y en consecuencia combustibles; nuevas modas textiles; tecnologías que requieren plásticos desde la industria de hidrocarburos; así como minerales para la creación de baterías, con graves impactos ambientales, y demás hábitos modernos; generan una gran huella de carbono, pero para la ONU la culpa es de la vaca.

Veo al sector ganadero haciendo grandes esfuerzos de mitigación y de captura GEI a través de sistemas silvopastoriles, agroforestales, ganadería regenerativa sostenible y diferentes modelos. De hecho, en ganadería bovina estas estructuras permiten capturar más de lo que se emite, logrando un saldo positivo. Al contrario, otros sectores solo emiten y sus esfuerzos por la captura terminan dando un saldo negativo.

Se estima que hoy el mundo tiene en circulación unos 1.446 millones de vehículos (autos, camiones, autobuses), 602 millones de motocicletas y unos 320 mil aviones en operación; mientras que el hato bovino es de 1.529 millones de cabezas, pero para la ONU la culpa es de la vaca. Claro, los bovinos emiten, eso no se pone en duda, pero capturan proporcionalmente más que el resto de las economías.

Justamente, la industria de transporte en donde realiza más esfuerzos por tener menos emisiones de GEI es en la calidad de sus combustibles. Gas natural, que en el caso de Colombia quieren evitar su explotación, o, biocombustibles que compite con la producción de alimentos para su elaboración (maíz, remolacha, papa, caña). De esto no habla la ONU.

Al contrario, la ganadería bovina termina convirtiendo en proteína, bien sea carne o leche, algo que nada es útil para la alimentación humana: los pastos. A diferencia de los mismos combustibles o de otros tipos de carne que requieren grandes volúmenes de alimento balanceado, elaborado a partir de maíz u otros granos para su producción.

Así las cosas, la ONU lejos de pedir menos consumo de carne, debería pedir más; claro desde sistemas sostenibles ganaderos, pues hoy día en el mundo casi mil millones de personas viven con problemas de desnutrición, y la carne roja es la única con propiedades para crecer y tener un desarrollo físico y motriz adecuado.

Al contrario, bien haría la ONU que su Programa Mundial de Alimentos tuviera un enfoque de incentivar la ganadería como forma útil de combatir la pobreza y tener acceso permanente a alimentos. Reitero, desde sistemas ganaderos sostenibles. US$8.000 millones de dólares anuales deberían dar ya frutos.