Llega el fenómeno de El Niño

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
23 de Octubre 2018
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De acuerdo al IDEAM, “los indicadores internacionales señalan que en el último mes en gran parte del océano Pacifico tropical se han presentado condiciones de calentamiento de las aguas superficiales, que junto con el debilitamiento de los vientos alisios reflejan un acoplamiento entre el océano y la atmósfera como elemento determinante para el desarrollo de un evento El Niño”.
Aunque hoy la temporada de invierno es normal para época y no se presenta fenómeno de El Niño, el IDEAM da a entender que sí se vienen generando las condiciones para que se produzca. Aun así, si no se presentara, desde fines de diciembre el clima en el territorio nacional corresponde a la del primer y más intenso verano del año que va hasta mediados del mes de marzo.
 
Pero es preciso tener en cuenta que la probabilidad para que se presente dicho fenómeno es hoy del 90 %, por lo que bien vale la pena ir realizando planeación en abastecimiento de agua y alimento para la población bovina, midiendo los tiempos de producción y reproducción, y cerrando las operaciones de compra o venta de insumos y animales para los próximos meses. Meses además en los que se puede presentar especulación en el precio de diferentes materias primas, como típicamente ha ocurrido.
 
Desde finales de 2009 son cada vez más intensos y de mayor frecuencia los fenómenos de El Niño y de la Niña. ¿Ha aprendido algo el agro de prevención y previsión? La respuesta se verá en los próximos meses, sin embargo el balance entre 2009 y 2016 para el sector ganadero fue de 377 mil animales muertos y un poco más de 5 millones desplazados, lo que advierte que la variable climática debe tener un especial y acertado tratamiento.
 
En años anteriores se surtieron programas públicos efectivos que mitigaron algunas consecuencias de estos eventos climáticos. El suministro de alimento fue fundamentalmente estratégico para que las pérdidas en el sector no fueran mayores. Bien vale la pena ir construyendo un plan de contención no solo para el sector ganadero, sino en general pensado para la seguridad alimentaria del país, y que además contribuya a que no se dispare la inflación.
 
Pero la responsabilidad no es puramente estatal. Los productores deben aprovechar las condiciones actuales de invierno para almacenar agua (construir lagos, micro represas y jagüeyes con aguas lluvias), producir alimento alternativo, proteger las fuentes de agua y reducir la carga animal de acuerdo a las expectativas.
 
Además para la conservación de agua y abastecimiento permanente de forraje, incluso en temporadas secas, la ganadería sostenible termina siendo la mejor alternativa. Sin duda, la ganadería del futuro cercano en Colombia, que incluye acciones de adaptación al cambio climático y mitigación de sus impactos así como mejor uso de los recursos naturales, hará que quienes cuenten con este tipo de sistemas sean más productivos, competitivos y responsables ambiental y socialmente.
 
Por ahora lo que queda es hacer caso a los pronósticos del IDEAM y estar preparado para una temporada de sequía, que con Niño o no, irá hasta el segundo trimestre de 2018.