Alfonso Santana Díaz

Los mismos 5 centavitos para ser potencia alimentaria

Por Alfonso Santana Díaz - 04 de Febrero 2026


Pese a que el peso colombiano registró durante 2025 una revaluación de 14.8 % -una de las más altas del mundo-, las exportaciones totales del país sumaron en ese año, según el DANE, 50.200 millones de dólares (provisional). Es una cifra que frente al resultado de 2024 muestra un modesto aumento de 1.3 %. Destaca el crecimiento de las exportaciones agropecuarias en dólares que mostró un incremento de 33,2 % al alcanzar la cifra de 15.300 millones de dólares (30,5 del total exportado) y, como era de esperarse, los guarismos de combustibles se contrajeron 17,9 %.

Frente a las importaciones totales, la percepción cambia. Hasta noviembre de 2025 el país importó 64.451 millones de dólares, con lo cual seguramente se llegará en el año completo a la cifra de 70.000 millones de dólares. En esos once meses nos deja un déficit fue de US$15.204 millones, superior en US$5.225 millones en comparación con el mismo período del año anterior.

¿A qué países le compramos más? China ocupa el primer lugar con USD17.634 millones, cifra que representa el 27,4 % de nuestras compras. Le sigue Estados Unidos, con USD14.857 (23,1 %). En estos dos países Colombia ha concentrado el 50,5 % de sus compras externas. Indudablemente lo que ocurra en esas dos economías afectará nuestras importaciones. El segundo nivel de compras también está concentrado: Unión Europea (4 países), Brasil y México, para alcanzar el 73 %. ¡Los huevitos en la misma canasta!

¿Con quien comerciamos más (comercio global)? Con Estados Unidos, pues la suma de exportaciones más importaciones (faltando importaciones de diciembre de 2025) es de USD 29.725 millones; en tanto que con China el comercio global llega a 19.279 millones de dólares. Por supuesto, el mayor déficit comercial se concentra en China, pue le compramos de todo y le vendemos poco.

Pero volvamos con el sector agropecuario sobre el cual hay un par de datos interesantes: que durante 2025, esa misma revaluación hizo que se aumentaran las compras externas de abonos minerales nitrogenados en 210 % (llegaron a US$ 57 millones) y sorprendentemente un mayor gasto en insecticidas y agroquímicos, US$ 631 millones (15 %), que son cifras irrisorias frente al mercado mundial de agroquímicos que según la web https://www.businessresearchinsights.com, tiene un valor de 98.490 millones de dólares en 2025.

El otro dato relevante es que de esos 64.451 millones de dólares importados entre enero y noviembre de 2025, solo se adquirieron para la agricultura USD 242 millones en bienes de capital para la agricultura (el 0,4 %); y en materias primas y productos intermedios para la agricultura US$ 2.983 millones (el 4,6 % del total), lo cual, además de reflejar la dependencia de insumos externos para la producción agrícola, qué se puede esperar con esa inversión.

La magnitud de esas cifras muestra cuán lejos estamos de llegar a ser "Colombia potencia mundial de la alimentación", que es un eje central del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, que busca transformar al país en una despensa agrícola global y garantizar la soberanía alimentaria interna; de llegar a ser realmente protagonistas en el comercio exterior.

Sí, hemos aumentado los volúmenes exportados y la diversificación de su canasta, pero los productos principales siguen siendo los mismos: café, flores y banano; nuevos rubros como legumbres y frutas ganan espacio, pero aún son pequeños. La carne bovina y el ganado en pie también van abriéndose espacio. Los importados, por su parte, son los mismos: maíz, trigo, soya, fertilizantes, agroquímicos.

Indudablemente los productores del agro demuestran su capacidad para generar divisas, abrir mercados y aportar a la transformación productiva del país, pero algo falla en el fortalecimiento e integración de las cadenas agroindustriales, en la innovación en los territorios -que es escasa- y en las políticas públicas que es limitada para hacer del campo un motor estratégico de desarrollo económico y con proyección internacional. La receta sigue siendo la misma: se requiere infraestructura vial rural, logística, crédito rural, apoyo tecnológico, seguridad, y apuntalar una estrategia para elevar la productividad agrícola, que son los 5 centavitos de los que se ha hablado por décadas.