Silverio Herrera

Semillas de honor en la sabana: antesala a los 35 años de la Escuela de Carabineros “Rafael Núñez”

Por Silverio Jose Herrera - 29 de Abril 2026


En la memoria colectiva de Corozal hay gestas que no nacen del estruendo, sino de la convicción silenciosa de sus ciudadanos. Mucho antes de que los uniformes verdes se convirtieran en paisaje cotidiano de la sabana sucreña, un grupo de corozaleros visionarios entendió que la seguridad, el orden y la formación eran pilares indispensables para el futuro del país. Fue así como nombres como Arsanio A. Arsanios Sarkis, Marcos de la Ossa, Rafael Vivero Percy, Alcides Pérez y Marcos Robles se conjugaron en una misma causa: dotar a la región de una escuela de formación policial que respondiera a las necesidades de Colombia.

No fue un propósito menor. En 1975, cuando el país atravesaba complejos desafíos en materia de orden público, esta iniciativa encontró eco en el entonces presidente Alfonso López Michelsen, quien aprobó la creación de este centro de formación. El 24 de octubre de ese año se entregaba oficialmente a la comunidad una institución que, con el paso del tiempo, se convertiría en referente nacional: la futura Escuela de Carabineros “Rafael Núñez”, enclavada en la llamada “Perla de las Sabanas”.

Pero toda obra necesita madurar. Hubo que esperar hasta el 15 de abril de 1991, cuando mediante el Decreto 2454 se dio inicio formal a las labores académicas. Desde entonces, esa fecha quedó instituida como el aniversario de una escuela que no solo forma policías, sino que moldea vocaciones, disciplina y sentido de pertenencia institucional. Desde sus primeros días, la escuela asumió el reto de formar hombres y mujeres capaces de servir en contextos rurales, donde la figura del carabinero representa cercanía con la comunidad, autoridad legítima y presencia del Estado.

Hoy, 35 años después, la institución llega a este aniversario con cifras que hablan por sí solas. Bajo la dirección del señor Mayor José Hoover Tavares Restrepo y la subdirección de la señora Mayor Milena Paola Ibarra Benavides, la escuela reporta una sólida trayectoria académica: cuatro cursos de agentes profesionales, cincuenta y dos del nivel ejecutivo y treinta y seis cursos de auxiliares de policía. En total, 27.500 egresados han pasado por sus aulas, llevando consigo no solo conocimientos técnicos, sino también el compromiso de servir con honor.

Detrás de estas cifras hay historias humanas. Cada egresado representa una familia que confió, un territorio que recibió protección y una comunidad que encontró respaldo institucional. La Escuela de Carabineros “Rafael Núñez” no ha sido simplemente un centro de instrucción; ha sido un semillero de liderazgo en zonas donde la presencia estatal muchas veces se mide en rostros concretos, en patrullajes rurales y en acciones de convivencia ciudadana.

Hablar de formación policial es hablar de disciplina, pero también de vocación. El modelo de los carabineros en Colombia ha estado históricamente ligado al trabajo en el campo, al acompañamiento de comunidades campesinas y al control territorial en regiones apartadas. En ese contexto, la escuela de Corozal ha jugado un papel estratégico para el departamento de Sucre y para la institución policial en general, al formar personal capacitado para enfrentar realidades complejas con criterio, respeto por los derechos humanos y compromiso con la legalidad.

A lo largo de estas tres décadas y media, la escuela ha sido testigo de transformaciones profundas en el país. Ha formado generaciones en tiempos de conflicto, en procesos de transición y en escenarios donde la seguridad ciudadana exige cada vez mayores niveles de profesionalismo. Su evolución ha ido de la mano con las necesidades de la nación, adaptando sus programas académicos y fortaleciendo sus procesos formativos.

De cara a la conmemoración del próximo 27 de abril, no se trata solo de celebrar una fecha. Se trata de reconocer una historia construida con esfuerzo colectivo, de honrar a quienes hicieron posible su creación y de valorar el impacto que ha tenido en miles de vidas. Esta será la primera de una serie de cuatro columnas en las que exploraremos, con detenimiento, el legado, los desafíos y el futuro de esta institución.

Porque en Corozal no solo se levantó una escuela. Se sembró una idea: que el servicio, cuando se forma con rigor y compromiso, puede transformar territorios. Y a 35 años de su inicio académico, esa semilla sigue dando frutos.


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