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El arquitecto que quiere convertir las berries en el próximo gran negocio del campo colombiano

Álvaro Quintana 01 de Julio 2026
luis Carlos Afanador LópezFoto: CortesíaAunque es arquitecto de profesión, Luis Carlos Afanador hace casi treinta años decidió dedicar su vida al agro. Hoy es gerente y socio de Proplantas y Hortifrut Colombia.

Luis Carlos Afanador dejó la arquitectura para impulsar una industria que apenas comienza a despegar en Colombia. Convencido de que los arándanos, las fresas, las frambuesas y las zarzamoras pueden convertirse en un nuevo motor de exportaciones, lidera una apuesta que combina tecnología, empleo rural y producción durante todo el año.


Durante décadas, el café, las flores y el banano han liderado las exportaciones agrícolas de Colombia. Luis Carlos Afanador López cree que el próximo capítulo del campo podría escribirse con frutos mucho más pequeños: las berries.

Aunque es arquitecto de profesión, hace casi treinta años decidió dedicar su vida al agro.

Hoy, como gerente y socio de Proplantas y Hortifrut Colombia, impulsa una industria que busca posicionar al país como proveedor permanente de arándanos, fresas, frambuesas y zarzamoras para los mercados internacionales.

“Prácticamente nací en una finca. La familia ha estado vinculada al tema agrícola desde siempre”, recuerda.

Su padre, Gerardo Afanador, fundó en 1968 la floricultora Coljardines, empresa pionera del sector.

Esa tradición familiar desembocó, cuatro décadas después, en una alianza entre Proplantas y Hortifrut, considerada la mayor comercializadora de arándanos del mundo, con el propósito de desarrollar esta industria en Colombia.


Más que arándanos


Aunque el arándano concentra buena parte del interés comercial, Afanador insiste en que el verdadero potencial está en el conjunto de las berries.

“Ahora la industria va a ir hacia las berries”, afirma.

La demanda mundial de estos frutos aumentó después de la pandemia, impulsada por consumidores que comenzaron a privilegiar alimentos asociados con una alimentación saludable.

“Después de la pandemia, el interés sobre las frutas que se llaman superpoderosas ha sido muy grande a nivel mundial”, explica.

Para el empresario, esa tendencia representa una oportunidad para diversificar la oferta agrícola colombiana y abrir nuevos mercados de exportación.


Ventaja que pocos países tienen


El optimismo de Afanador no responde únicamente al crecimiento del consumo.

También se apoya en una condición natural que considera decisiva: la agricultura tropical de altura.

Gracias a la estabilidad de las horas de luz durante todo el año, Colombia puede producir berries de manera prácticamente continua, una ventaja que comparten muy pocos países.

“Aquí tenemos cerca de doce horas de luz todos los días. No existe una diferencia que genere épocas muy cálidas o muy frías y eso hace que la planta produzca permanentemente”, explica.

Mientras otros productores dependen de las estaciones, Colombia puede abastecer mercados internacionales durante gran parte del año.


Tecnología para competir


La producción de berries exige un modelo altamente tecnificado.

Los cultivos incorporan sistemas de riego por goteo y microaspersión que permiten suministrar agua y nutrientes directamente a las raíces, optimizando el uso de fertilizantes y reduciendo el consumo de recursos.

“Este tipo de proyectos se vuelven sostenibles en el manejo del agua y también en el uso de agroquímicos y fertilizantes por la eficiencia de las infraestructuras que utilizan”, señala.


Oportunidad para el empleo rural


Además del potencial exportador, Afanador destaca el impacto económico que estos cultivos pueden generar en las regiones.

Una hectárea de arándanos demanda cerca de siete empleos directos y la operación de Hortifrut Colombia ya vincula alrededor de 500 trabajadores.

Si el país alcanza unas 3.000 hectáreas sembradas en los próximos años, estima que podrían generarse entre 6.000 y 8.000 empleos directos.


El gran desafío


El crecimiento de la industria enfrenta, sin embargo, una barrera importante: la inversión inicial.

Establecer una hectárea de arándanos requiere entre 90.000 y 150.000 dólares, una cifra que limita la expansión del cultivo.

Aun así, Afanador confía en que la llegada de nuevos inversionistas permitirá triplicar el área sembrada durante los próximos años y consolidar una industria que apenas comienza.

Para él, las berries representan mucho más que un nuevo cultivo. Son la oportunidad de demostrar que Colombia puede aprovechar sus ventajas naturales para construir una agricultura más tecnificada, sostenible y competitiva, capaz de abrir un nuevo capítulo en las exportaciones del país.


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