La exención de nuevos aranceles chinos a la carne colombiana abre una ventana para el sector ganadero, pero no garantiza un crecimiento automático. Óscar Cubillos Pedraza, jefe de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, explica por qué el precio internacional, la compras de China y la tasa de cambio pesan más que la medida adoptada por el país asiático.
El anuncio de China sobre la imposición de nuevos aranceles a las importaciones de carne bovina que superen determinadas cuotas en países de América Latina generó expectativas inmediatas en Colombia. El país queda por fuera de esa medida debido a su baja participación histórica en ese mercado, pero para Óscar Cubillos Pedraza, jefe de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, el análisis debe hacerse con cautela y con números.
“No depende solamente de que el arancel haya subido para otros países, sino del precio que nosotros podamos tener favorable para la exportación”, señala. Ese precio, explica, está condicionado por variables externas que se mueven al mismo tiempo y no siempre en la misma dirección.
El dólar, el precio y la realidad del negocio
Cubillos advierte que el escenario actual combina señales positivas y retos claros. “El precio internacional ha venido subiendo, eso es bueno, pero la tasa de cambio ha venido bajando”, afirma. Esa combinación reduce el ingreso en pesos por cada dólar exportado y obliga a revisar con cuidado los márgenes del negocio.
“El año pasado va a terminar más o menos con exportaciones a China alrededor de unas 17.000 toneladas de carne”, explica, lo que representó cerca de 84 millones de dólares. Pensar en 2026, dice, pasa primero por sostener las exportaciones en condiciones cambiarias más exigentes. “La tasa de cambio el año pasado inició sobre los 4.200 pesos y este año estamos alrededor de los 3.700. Por cada dólar eso es muchísimo dinero”.
En un escenario conservador, Cubillos proyecta un aumento moderado. “Supongamos que el próximo año se exporten unas 20.000 toneladas”, plantea. Con ese volumen, la facturación se ubicaría cerca de los 94 millones de dólares. “Serían unos 20 millones de dólares más, realmente no es mucho por ahora”, aclara.
Cuotas altas y una oportunidad que no es automática
Uno de los errores más comunes, según Cubillos, es pensar que los aranceles harán que otros países salgan del mercado chino. “No porque el arancel se les haya puesto a los otros países se van a dejar de exportar”, subraya. Los gravámenes solo se activan cuando se superan cuotas que son muy altas, superiores al millón de toneladas.
Eso significa que los grandes exportadores seguirán presentes en el mercado chino. “Por ahora lo que hay es una oportunidad”, explica, pero insiste en que “no vamos a dar un salto inmenso para 2026”. El crecimiento, recalca, será gradual y dependerá más del entorno económico que de la medida arancelaria en sí.
También aclara bajo qué condiciones Colombia podría perder la exención. “Sencillamente tendría que darse una dinámica exportadora como la de Argentina, Uruguay o Brasil”, dice. Hoy, Colombia exporta volúmenes muy inferiores, “si en el tiempo nos dinamizamos como proveedores de China, seguramente aplicarán esas medidas, pero eso es algo que se da en varios años”, expone.
Óscar Cubillo Pedraza, jefe de la Oficina de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán-FNG, analizó el comportamiento de las exportaciones de carne bovina colombiana hacia China y explicó cómo el precio internacional, las compras del mercado asiático y la tasa de cambio influyen en el crecimiento del sector.
Producción, precios internos y efecto para los ganaderos
Cubillos sostiene que el sector ha venido adaptándose a la lógica del comercio internacional. “Los ganaderos colombianos han entendido esta realidad y cada vez sacan animales con más carne”, afirma. Esa respuesta productiva ha mejorado los rendimientos y abre espacio para atender distintos mercados.
Con un inventario cercano a los 30 millones de animales, considera que hay margen suficiente. “Tenemos oferta total mejorando los pesos al sacrificio y la ganancia diaria de peso”, señala, lo que permite abastecer el mercado interno y el comercio internacional sin generar distorsiones fuertes.
Sobre los precios al consumidor, Cubillos aporta datos concretos. “En 2024, con exportaciones a China, el precio de la carne apenas subió 0,7 por ciento”, recuerda. Cuando hubo aumentos mayores, estos estuvieron relacionados con un mayor consumo interno y no con un salto en las exportaciones.
En el panorama general del comercio exterior, la carne bovina sigue siendo un renglón relevante, aunque todavía por detrás de productos como café, banano y flores. Para Cubillos, el desafío está en consolidar mercados, mejorar productividad y sostener una estrategia de crecimiento gradual, alineada con las condiciones reales del mercado internacional.



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