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Dólar a la baja y conflictos con EE. UU. encienden alarmas en el agro

José D. Pacheco Martínez 29 de Noviembre 2025
perdidas-dolares-enfermedades-bovinasFoto: Fedegán FNG - Imagen de jcomp en FreepikSegún el presidente de la SAC, Jorge Enrique Bedoya, la estabilidad en el acceso al mercado estadounidense es un componente esencial para la estructura económica del campo colombiano.

Según Jorge Enrique Bedoya, estas presiones están alterando contratos, reduciendo ingresos en pesos y restando competitividad frente a países que operan con costos más favorables, poniendo en riesgo miles de empleos rurales. El dirigente gremial pidió blindar la relación con el principal socio comercial y estabilizar las reglas de juego.


La Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) alertó que el entorno económico para el agro exportador atraviesa un momento delicado por la confluencia de factores que presionan los márgenes del sector. La caída del dólar, la persistencia de aranceles del 10% para productos de alta participación exportadora y la incertidumbre generada por tensiones políticas con Estados Unidos están configurando un escenario menos favorable para la competitividad de flores, banano, tilapia, palma y azúcar. (Lea en CONtexto ganadero: El impacto de la devaluación del dólar en los precios internacionales de la carne)

Según el presidente de la SAC, Jorge Enrique Bedoya, la estabilidad en el acceso al mercado estadounidense es un componente esencial para la estructura económica del campo colombiano. “Más de un millón de empleos rurales dependen directamente de la estabilidad de nuestra relación comercial con Estados Unidos. No podemos permitir que tensiones coyunturales o decisiones políticas improvisadas introduzcan incertidumbre en sectores que viven de reglas claras y acceso garantizado”, afirmó.

Uno de los puntos más sensibles es el arancel del 10% que todavía enfrentan varias líneas agroindustriales, mientras competidores como México exportan sin ese gravamen. Para Bedoya, este diferencial es determinante en mercados donde los precios se mueven en márgenes estrechos y los compradores privilegian eficiencia logística y costos totales de importación.

“No podemos normalizar un arancel del diez por ciento como si fuera el nuevo cero. Sectores como flores, palma, azúcar y tilapia compiten con países que exportan sin esa carga, y cada punto adicional significa empleos que se ponen en riesgo”, advirtió el dirigente gremial en reciente entrevista en el marco del Congreso Nacional Agropecuario.

El gremio también llamó la atención sobre el impacto del dólar barato en los flujos de caja de los exportadores. Aunque los precios internacionales de algunos productos han repuntado, la liquidación en pesos reduce el ingreso neto y presiona la rentabilidad. La SAC sostiene que esta situación golpea la planificación de inversiones y restringe la capacidad de apalancar ciclos de producción largos.

El dólar bajo beneficia a quienes importan insumos, pero aprieta a quienes exportan y deben liquidar sus ingresos en pesos. Aunque algunos precios internacionales subieron, la revaluación reduce el margen y golpea la competitividad del agro colombiano”, señaló Bedoya.

Finalmente, el presidente ejecutivo de la organización insistió en que la política comercial debe alinearse con una estrategia económica de largo plazo que dé certeza a los exportadores y preserve la inserción del agro en mercados donde Colombia ha construido participación durante décadas. En ese sentido, pidió mantener reglas estables, fortalecer instrumentos de cobertura cambiaria y evitar que el ruido político se traduzca en un deterioro de la confianza comercial internacional. (Lea en CONtexto ganadero: EE. UU. retira el arancel recíproco: Colombia gana margen estratégico, pero condicionado a la ejecución)


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