Hernando Barahona, experto en manejo bovino, explicó por qué actuar con rapidez tan pronto nace la cría de la vaca puede ser la diferencia entre un animal sano y uno propenso a enfermedades costosas. En esta nueva entrega de El Consultor Agropecuario, el especialista revela prácticas esenciales que los productores deben implementar en su finca.
Cada minuto cuenta tras el parto. El momento más crítico para el futuro del ternero ocurre justo después de nacer. Así lo afirmó Hernando Barahona, médico veterinario zootecnista y presentador de El Consultor Agropecuario, la nueva sección de CONtexto ganadero que cada semana entrega herramientas prácticas para el productor.
En el capítulo de hoy, el experto compartió los pasos para garantizar un desarrollo saludable en el ternero, con énfasis en lo que debe hacerse durante las primeras horas de vida. (Lea en CONtexto ganadero: Cómo refrigerar, congelar y descongelar calostro para su conservación)
El primer paso para asegurar una vida saludable comienza con el suministro de calostro. Según Barahona, es imprescindible que el ternero se incorpore por sí solo entre las dos y las cuatro horas posteriores al nacimiento y comience a succionar este primer alimento.
Cuando no lo logra, el productor debe intervenir suministrando el calostro mediante tetero, o incluso preparándolo de forma artificial.
Una solución viable y rentable para muchas fincas es establecer un banco de calostro congelado. “Es muy fácil de hacer y más económico que los calostros liofilizados del mercado”, expuso Barahona.
Este banco se construye recolectando el primer ordeño de vacas recién paridas, evaluando su calidad y almacenándolo en botellas de 2 o 4 litros.
El ternero debe consumir el 10 % de su peso vivo en calostro durante las primeras 3 a 6 horas de vida. De no hacerlo, su organismo perderá la capacidad de absorber las inmunoglobulinas, los anticuerpos esenciales para su inmunidad inicial. Sin esa protección, aumentan significativamente los riesgos de enfermedades respiratorias, digestivas y diarreas.
Curación del ombligo
Una vez se ha garantizado la ingestión de calostro, el siguiente paso es la desinfección del ombligo, un procedimiento vital para evitar infecciones. La recomendación del experto es aplicar tintura de yodo, adaptándose al desarrollo de cada finca y a las condiciones climáticas.
“Durante la temporada de lluvias se presentan más infecciones, por eso hay que ser más estrictos con este proceso”, afirmó.
Es por esta razón que lo ideal es repetir la aplicación dos veces al día durante cinco días consecutivos, o hasta que el ombligo se haya secado y caído naturalmente.
Identificación y manejo de cuernos
Con el ombligo ya sano, es momento de identificar al animal. Barahona sugirió hacerlo en los primeros días, utilizando tatuajes en la oreja con el número de la madre y un consecutivo de finca.
Para ello, es necesario limpiar bien la oreja y evitar zonas cercanas a las venas. En otras fincas, también se utilizan chapetas o chips intradérmicos. (Lea en CONtexto ganadero: ¿A qué edades se deben desparasitar los bovinos?)
Posteriormente, si se trata de animales F1 (híbridos), se realiza la topización o quema de los cuernos. Este procedimiento requiere evitar que el ternero esté en contacto con su madre por al menos una o dos horas. En razas puras como gyr, guzera, nelore o sindi, no es necesario realizar este paso.
Control sanitario
Finalmente, el experto señaló la importancia de iniciar un plan de vermifugación temprana, que dependerá del conocimiento que tenga el productor sobre los parásitos que afectan su zona.
Cada uno de estos pasos no solo reduce los riesgos de enfermedad, sino que optimiza el desarrollo del animal, generando un impacto directo en la rentabilidad de la finca.
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