Los episodios de sequía y altas temperaturas están resaltando la importancia del agua como recurso vital en la producción de alimentos y el mantenimiento de la vida en la Tierra. Ante este escenario, expertos señalan que la ganadería puede reducir su huella hídrica mediante estrategias de alimentación, manejo del recurso y una mayor eficiencia en el uso del agua a lo largo de la cadena productiva.
En un artículo publicado por la Revista Técnica de Medio Ambiente, los expertos Javier Álvarez y María Ángeles Latorre explican la forma en que los ganaderos pueden reducir el gasto de agua y así mismo la huella hídrica.
De acuerdo con los expertos, los actuales (y previsiblemente futuros) episodios de sequía y altas temperaturas están poniendo de manifiesto la importancia del agua como recurso vital para el mantenimiento de la vida en la Tierra y la producción de alimentos tanto para la población humana como para otros animales.
Existen estrategias para reducir los requerimientos de agua en la ganadería, las cuales involucran a los ganaderos, agricultores y consumidores.
Cómo se mide la huella hídrica
La valoración de la huella hídrica se ha realizado mediante un enfoque volumétrico que considera toda el agua necesaria directa e indirectamente a lo largo de la cadena de producción de un producto. La huella hídrica se compone de tres partes: agua verde, agua azul y agua gris.
El agua verde comprende el uso de agua de lluvia almacenada en el suelo, mientras que el agua azul se refiere al uso de agua superficial y subterránea. Por otro lado, el agua gris comprende el agua necesaria para diluir los posibles contaminantes de los residuos del producto hasta reducirlos a niveles inferiores a los máximos legales.
La valoración de la huella hídrica también se ha integrado en la metodología de análisis del ciclo de vida a través del índice de estrés hídrico, el cual se calcula dividiendo la huella hídrica entre la disponibilidad de agua en una cuenca, para ajustar los consumos volumétricos a los posibles impactos locales por la falta de agua.
Consumo de agua en los animales
Al analizar los productos animales, se debe considerar tanto el agua consumida directamente por los animales como el agua indirectamente requerida para producir los alimentos de su dieta, lo cual representa casi la totalidad (el 98 %). En comparación con los productos vegetales, que convierten directamente la energía fotosintética en alimentos disponibles para los humanos, la huella hídrica de los productos animales es generalmente superior.
Sin embargo, es importante no simplificar la comparación entre la producción de alimentos de origen animal y vegetal, ni siquiera entre los diferentes tipos de producciones animales. En zonas desfavorecidas, áridas y/o de montaña, donde el agua verde no puede ser utilizada para los cultivos agrícolas destinados a la alimentación humana, el ganado puede convertir esta agua en carne y leche, especialmente los rumiantes.
Dentro de los productos animales, la huella hídrica de la producción de leche es menor que la de la producción de carne. Los productos como los huevos y la mantequilla muestran valores intermedios entre la leche y la carne en términos de huella hídrica.
Esta aproximación debe ser corregida considerando la contribución de nutrientes de cada producto. Por ejemplo, la huella hídrica de la mantequilla expresada por unidad de grasa producida es mínima, incluso menor que la de algunos vegetales. Además, cuando se expresa por unidad de proteína producida, la huella hídrica de la leche es similar a la de los huevos y la carne de pollo.

El acceso eficiente al agua es clave para el bienestar animal y para reducir la huella hídrica en la ganadería, especialmente en escenarios de sequía. Foto: gestek.pro
Alimente con niveles de agua más bajos
Para reducir la huella hídrica en la producción de alimentos de origen animal, se pueden implementar diversas estrategias. En general, los animales con ciclos de producción más largos tienen una huella hídrica más alta debido a que requieren más alimento para convertirlo en carne. Una posible solución es alimentar a los animales con ingredientes que tengan una huella hídrica más baja.
Por ejemplo, muchos forrajes y subproductos fibrosos tienen un menor impacto de huella hídrica en comparación con los ingredientes concentrados como los cereales de grano y los concentrados de proteína vegetal. Esto se debe a que los ingredientes fibrosos suelen consumir únicamente agua verde, mientras que los concentrados se obtienen en zonas irrigadas que requieren un mayor consumo de agua azul y fertilización, lo que a su vez implica un mayor consumo de agua gris.
Otra estrategia importante es mejorar la conexión entre los agricultores y los ganaderos para seleccionar especies y variedades vegetales, así como prácticas de cultivo, que permitan una mayor eficiencia en el uso del agua en la producción de alimentos para el ganado. Esto implica tomar decisiones informadas sobre los sistemas de producción y los ingredientes utilizados en la dieta del ganado.
Además, se requiere mejorar los equipos de suministro de agua a nivel de finca para reducir el desperdicio. La optimización de los sistemas de riego, el uso de tecnologías de irrigación más eficientes y la implementación de prácticas de gestión del agua en las fincas pueden contribuir a una reducción significativa de la huella hídrica en la ganadería.



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