Ganadería colombiana mide huellas de carbono e hídrica

Por: 
CONtexto ganadero
04 de Diciembre 2015
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huella de carbono - huella hídrica
Con el proyecto se pretende saber cuánta cantidad de agua se usa para producir leche y carne y cuántos gases se emiten. Foto: CONtexto ganadero.
En el marco del foro ‘Perspectivas de la ganadería colombiana frente al cambio climático’, un investigador del CIAT explicó que en el país ya se adelantan estas acciones, con el fin de tomar decisiones que hagan de esta una actividad más sostenible y rentable.
 
Dentro del convenio ‘Clima y sector agropecuario colombiano, adaptabilidad para la sostenibilidad productiva’ que tiene el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT; y gremios como la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán; el Fondo Nacional del Ganado, FNG; en regiones como Atlántico y Casanare se llevan a cabo mediciones de la huella hídrica y de carbono.
 
El objetivo de ello es determinar la cantidad de agua que se usa en cada predio, las emisiones de dióxido de carbono, y también tomar los correctivos necesarios para hacer de esta una actividad amigable con el medio ambiente y rentable.
 
Al respecto, Miguel Romero, investigador del CIAT, dijo en diálogo con CONtexto ganadero que el país pasa por un momento crítico, climáticamente hablando, especialmente en lo relacionado con el manejo de agua y las emisiones de gases. (Lea: Calentador de agua con energía solar, innovación al servicio del agro)
 
“A ello se suman los periodos prolongados de sequía. Hoy tenemos que casarnos con el tema del clima, porque obliga a que el forraje que se produce sea de baja calidad y cantidad, además el rendimiento también disminuye. Por ello, es necesario saber dónde están esos errores para tomar los correctivos necesarios”, afirmó Romero.
 
El investigador explicó que la huella hídrica consiste en determinar cuánta agua es necesaria para la producción de bienes y servicios, en este caso, leche y carne.
 
“Para ello, se tienen en cuenta 3 colores: el azul, que significa agua de riego; verde, para lluvias absorbidas por el suelo; y gris, que es el producto contaminado. Teniendo en cuenta lo anterior, hemos empezado a hacer este tipo de pruebas en 6 fincas en el Valle de Ubaté y Chiquinquirá, 2 de pequeños productores, otras 2 de medianos y otras 2 de grandes ganaderos, buscamos que tuvieran manejo tradicional y también esquemas de producción limpia, la idea es evaluar cuál de todos es el más eficiente”, detalló el investigador del CIAT.
 
Entre los resultados preliminares que se han encontrado con estas mediciones, se evidenció que la calidad de la leche entre abril y mayo de este año bajó, como consecuencia de la falta de forraje y la baja calidad del agua.
 
Hay oferta limitada, allí los ganaderos están en crisis, pero la idea es mirar qué otros puntos críticos hay para saber cómo actuar”, aseveró. (Lea: Almacenar CO2 bajo tierra, técnica ambiciosa pero difícil de concretar)
 
Sobre la huella de carbono, Romero manifestó que el objetivo es poder establecer cuántos gases produce un animal por cada kilo de carne o litro de leche.
 
“Colombia contribuye con el 0,37 % de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2), aún no hay datos gruesos, pero la idea es poderlos sacar con el fin de, primero, medir cuántas emisiones de gases se dan, se dice que por cada kilo de carne en el promedio se emiten 16 kilos de CO2; segundo, para reducir las emisiones mediante las prácticas de manejo, como por ejemplo la urea; tercero, para compensar las exposiciones por adquisiciones de bonos ambientales, con la implementación de sistemas silvopastoriles y análisis de suelo; y, por último, para declarar estas acciones como amigables con el medio ambiente”, agregó el investigador del CIAT.
 
Lo que busca como objetivo final esta iniciativa es que los ganaderos tomen conciencia de la importancia del cuidado del agua, de la reducción de las emisiones de Gases Efecto Invernadero, GEI, y también que adelanten acciones en aras de ser sostenibles.
 
“Asimismo, buscamos que desde los gremios y las asociaciones se adopten este tipo de prácticas como políticas en la producción, para que desde el inicio el productor sepa qué requisitos debe cumplir para ser sostenible y rentable”, puntualizó Miguel Romero. (Lea: El futuro que espera al planeta sin medidas contra el cambio climático)
 

Este tema se desarrolló en el foro ‘Perspectivas de la ganadería colombiana frente al cambio climático’, el pasado 3 de diciembre en la ciudad de Bogotá, en el que se se trató de definir la capacidad de respuesta del sector frente al cambio climático.