La investigadora colombiana, Mariluz Marín, que trabaja para la multinacional QIAGEN, en Polonia, sostiene que Colombia cuenta con el talento necesario para convertir la innovación en un motor de competitividad agropecuaria. Advierte que el gran desafío sigue siendo aumentar la inversión en investigación para llevar ese conocimiento a los productores.
Cuando se habla de biotecnología, muchos piensan inmediatamente en laboratorios, medicamentos o vacunas. Sin embargo, su impacto va mucho más allá.
Hoy esta disciplina se perfila como una de las herramientas con mayor potencial para transformar la agricultura y la ganadería mediante soluciones que aumentan la productividad, fortalecen la sanidad animal y hacen más sostenible la producción.
Esa es la visión de la bioingeniera colombiana Mariluz Marín, quien, tras once años de trayectoria profesional, trabaja actualmente para QIAGEN, una de las compañías líderes del mundo en diagnóstico molecular e investigación científica, con sede laboral en Polonia.
En conversación con CONtexto Ganadero, aseguró que Colombia posee las condiciones para convertir la biotecnología en un eje estratégico del desarrollo agropecuario, siempre que exista una apuesta decidida por la investigación y la innovación.
“La biotecnología es una herramienta poderosa para transformar la sociedad. Integra biología, química e ingeniería para desarrollar soluciones que mejoran la calidad de vida y también la productividad de sectores estratégicos como la agricultura y la ganadería”, afirmó.
Oportunidad para el sector
Más allá del laboratorio, la biotecnología ya tiene aplicaciones concretas dentro de la producción pecuaria.
Diagnósticos más rápidos, desarrollo de vacunas, mejoramiento genético, reproducción asistida, conservación de material genético, nutrición de precisión y sistemas para controlar enfermedades forman parte de un conjunto de herramientas que permiten producir más con menores impactos ambientales.
Para Marín, Colombia tiene la posibilidad de aprovechar estos avances para fortalecer su competitividad internacional.
“La biotecnología representa una oportunidad para que el país fortalezca su desarrollo científico y tecnológico, genere conocimiento propio y responda a sus necesidades específicas desde la investigación”, explicó.
A su juicio, depender exclusivamente de tecnologías desarrolladas en otros países limita la capacidad para resolver problemas propios de la producción nacional.
Del conocimiento a las soluciones
La especialista considera que el verdadero valor de la ciencia aparece cuando los resultados de la investigación llegan al productor y se convierten en soluciones prácticas.
Por eso insiste en que el país necesita fortalecer la conexión entre universidades, centros de investigación, empresas privadas y sector productivo.
“Generar conocimiento propio permite responder a problemas relacionados con la producción de alimentos, la salud animal, la sostenibilidad y la gestión ambiental desde nuestras propias condiciones”, señaló.
Ese modelo, explica, es el que hoy aplican las economías que lideran la innovación mundial.
Experiencia internacional con sello nacional
Marín se formó como bioingeniera y posteriormente realizó una maestría en Biotecnología Médica.
Durante su carrera ha participado en proyectos relacionados con agricultura, conservación de alimentos y desarrollo de alternativas terapéuticas contra el cáncer.
Actualmente trabaja en tecnologías para diagnóstico molecular e investigación científica, experiencia que le ha permitido conocer de primera mano cómo la innovación termina impactando sectores productivos completos.
A pesar de desarrollar su carrera en Europa, sostiene que Colombia posee un recurso invaluable.
“Existe un enorme talento humano. Tenemos excelentes universidades y docentes que, incluso con recursos limitados, forman profesionales capaces de competir internacionalmente y generar conocimiento de alto nivel”, destacó.
El reto: invertir más en investigación
Para la bioingeniera, el principal obstáculo no es la falta de talento sino la escasa inversión destinada a ciencia, tecnología e innovación.
Considera que incrementar esos recursos permitiría acelerar la formación de investigadores, fortalecer los centros de investigación y facilitar la transferencia tecnológica hacia sectores como la ganadería.
“Cuando un país invierte en investigación, no solo produce conocimiento; también genera productividad, competitividad y desarrollo económico”, sostuvo.
Decisión que marcará el futuro
La especialista concluye que la biotecnología ya hace parte de la vida cotidiana de millones de personas, desde los medicamentos hasta la producción de alimentos.
Ahora, el reto consiste en que Colombia aproveche ese potencial para fortalecer actividades como la ganadería, donde la innovación puede convertirse en una ventaja competitiva frente a los mercados internacionales.
“Invertir en ciencia no debe verse como un gasto, sino como una apuesta por un futuro con más oportunidades, mayor competitividad y mejor calidad de vida para todos los colombianos”, concluyó.



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