Especialistas explican que el verdadero aprovechamiento de los nutrientes ocurre durante la rumia. Garantizar espacios cómodos para ese proceso mejora el bienestar animal, protege la salud del hato y puede traducirse en más litros diarios.
Mientras la genética, la nutrición y el manejo concentran buena parte de la atención en las lecherías, un proceso clave determina gran parte del resultado final: las horas que la vaca permanece echada rumiando.
Investigaciones recientes y la experiencia de especialistas coinciden en que garantizar ese comportamiento natural mejora la producción, protege la salud del animal y fortalece el bienestar como estrategia productiva. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Sabe cuántas horas duermen o descansan sus vacas?)
Durante años se asumió que los momentos determinantes en la producción de leche estaban definidos casi exclusivamente de la alimentación y de la eficiencia del ordeño.
Sin embargo, la fisiología de la vaca demuestra que falta un tercer momento igual de determinante: el tiempo que permanece echada procesando el alimento que consumió.
La explicación es sencilla, aunque muchas veces pasa inadvertida. Una vaca que no descansa reduce sus periodos de rumia; al hacerlo menos, aprovecha menos los nutrientes; y si disminuye el aprovechamiento de los mismos e inevitablemente también caerá la producción de leche.
El descanso, por tanto, no representa tiempo improductivo, sino una etapa esencial del proceso biológico.
Antonio Callejo Ramos, doctor ingeniero agrónomo de la Universidad Politécnica de Madrid, expuso que "las vacas producen leche cuando están en el ordeño, cuando comen y también cuando permanecen tumbadas".
El experto reforzó que precisamente durante ese último periodo ocurre buena parte de los procesos fisiológicos que sostienen la síntesis láctea.
La alimentación inicia el proceso, pero no lo completa. El forraje y los concentrados llegan rápidamente al rumen, donde comienza una intensa actividad microbiana que posteriormente requiere la rumia para transformar esos alimentos en nutrientes realmente aprovechables.
Ricardo Arenas Ovalle, médico veterinario, consultor agroindustrial y ganadero, autor del Manual Práctico ganadero coincidió en CONtexto que "en los rumiantes la alimentación llega primero al rumen, luego regresa a la boca para ser rumiada y, después de pasar por los demás estómagos y el intestino, y todo este proceso permite que se absorban los nutrientes que finalmente permiten la producción leche".
Bienestar, resultados en tanque
El artículo de Callejo Ramos señaló que el descanso suficiente reduce el estrés sobre las patas, disminuye la incidencia de cojeras, mejora el flujo sanguíneo hacia la glándula mamaria y favorece el estado general del animal.
Incluso cita estimaciones según las cuales una hora adicional de descanso puede traducirse aproximadamente en un kilogramo más de leche por día.
Ese beneficio fisiológico no es exclusivo de los sistemas estabulados. En el pastoreo, aunque no existan cubículos, las vacas requieren las mismas oportunidades para echarse cómodamente y completar la rumia.
Arenas aclaró que "en los sistemas de pastoreo no existen cubículos, pero la necesidad biológica es exactamente la misma: la vaca también debe echarse a descansar para rumiar en áreas secas y cómodas y aprovechar los nutrientes".
Potrero es igual a comodidad
En condiciones tropicales, el bienestar animal también depende de la calidad del sitio donde la vaca decide acostarse.
Si el terreno permanece encharcado, el animal reduce voluntariamente el tiempo que permanece echado y esa incomodidad termina por afectar la rumia y la producción. (Lea en CONtexto ganadero: Cómo el descanso en vacas lecheras mejora la productividad)
Por eso, Arenas insistió en que "el potrero necesita tener buen drenaje, con zonas secas y planas, sombra suficiente, agua disponible y lugares cómodos, donde las vacas puedan permanecer echadas sin incomodidad ni dolor".
El acceso permanente al agua suficiente y de calidad, también forma parte del proceso fisiológico, ya que facilita la digestión del alimento y el funcionamiento adecuado del rumen durante la rumia.
Cuando existen cojeras, caminos muy largos y deteriorados o desplazamientos incómodos entre el potrero y la sala de ordeño, muchas vacas permanecen más tiempo de pie porque acostarse y levantarse les produce dolor, o al estar echadas, este no les permite realizar una rumia adecuada.
Callejo Ramos advirtió que la disminución del tiempo echadas incrementa el riesgo de lesiones y altera los indicadores de bienestar, mientras que la mayor permanencia tumbadas constituye uno de los mejores parámetros para evaluar el confort del rebaño.
Finalmente, el mensaje de los especialistas apunta al manejo del animal, al respeto por su comportamiento natural y al buen diseño de instalaciones y potreros.
Sea en un establo moderno o en un potrero colombiano, la vaca necesita condiciones que le permitan alternar alimentación, rumia y descanso sin interrupciones innecesarias.



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