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Ganadería y academia trabajando juntos: esta alianza demuestra que sí es posible transformar el campo

Angie Barbosa 24 de Julio 2025
Alianza Fedegán - AreandinaFoto: CortesíaEl programa conjunto entre Areandina y Fedegán es de los pocos ejemplos reales de articulación entre universidad y gremio en Colombia.

La articulación entre el sector académico y el agropecuario es hoy más que necesaria: es urgente. La alianza entre la Fundación Universitaria del Área Andina y Fedegán es un ejemplo de cómo un modelo real de educación técnica y tecnológica puede impactar directamente el desarrollo rural y la sostenibilidad ganadera en Colombia.


La relación entre la academia y el campo no puede seguir siendo distante. En Colombia, donde el potencial del sector agropecuario es enorme, se necesitan profesionales capacitados que entiendan las dinámicas rurales y puedan aportar a una ganadería más sostenible, eficiente y rentable.

En esa línea, desde hace cuatro años, la Fundación Universitaria del Área Andina y la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) decidieron construir un programa conjunto que hoy ya forma técnicos y tecnólogos en producción ganadera sostenible.

“Trabajamos conjuntamente Fedegán y la Fundación Universitaria del Área Andina para crear niveles de formación técnica y tecnológica a profesionales en Colombia alrededor de temas de producción y sostenibilidad ganadera para el país”, afirmó Leonardo Valencia, rector nacional de Areandina.

Este esfuerzo no se ha quedado en el papel: hay estudiantes egresados, impacto en las fincas y crecimiento en la matrícula. Cada semestre ingresan entre 40 y 50 nuevos estudiantes, la mayoría provenientes de zonas rurales y directamente vinculados con la actividad ganadera. (Lea en CONtexto ganadero: La ganadería del futuro es sostenible, ¿está listo para formarse y liderar el cambio?)

La alianza va más allá de las aulas. Algunos de los profesores del programa son expertos de Fedegán, con conocimiento de campo. Las prácticas se realizan en fincas del gremio, lo que permite una conexión directa entre lo académico y lo productivo. Es formación que responde a necesidades reales.


Educación con propósito


Andrés Villamil Amaranto, director de los programas, destaca que este enfoque busca algo más que formar técnicos: se quiere crear empresarios del campo, con capacidad de gerenciar y transformar sus predios. “Estamos educando a empresarios del sector ganadero, a estudiantes de grado 11 y, próximamente este año, también a profesionales del sector pecuario que quieran formarse en nuestros procesos sobre ganadería sostenible”.

El contenido académico es riguroso: se estudian tecnologías 4.0 aplicadas a la ganadería, reproducción animal, formulación de proyectos sostenibles, gestión de huella hídrica y de carbono, entre otros temas clave para un sector que enfrenta crecientes exigencias ambientales y de eficiencia.


Del aula al potrero


La ganadera Alba Pérez es ejemplo de lo que esta alianza busca: personas del campo que elevan su conocimiento técnico para mejorar su realidad productiva. “Desde que comencé a estudiar ganadería sostenible, han cambiado muchísimas cosas en mi finca”, relata.

En su predio, ubicado en Casanare, implementó mejoras en pasturas, saneamiento, manejo del hato y organización general. Todo con un enfoque sostenible y productivo.

Con formación virtual y contextualizada a la realidad colombiana, el programa ha sido una herramienta para profesionalizar el conocimiento empírico. Alba ya terminó su técnico profesional y ahora va por la tecnología.

Está convencida de que la capacitación es el camino para crecer en el campo colombiano: “Uno tiene que capacitarse si quiere avanzar, crecer y estar a la vanguardia de todas las tecnologías actuales”.


Articulación real


El programa conjunto entre Areandina y Fedegán es de los pocos ejemplos reales de articulación entre universidad y gremio en Colombia. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Cómo ser un ganadero del siglo XXI? Hay que formarse para producir más de manera sostenible)

Como lo dijo Leonardo Valencia, este tipo de formación “da respuesta al territorio, principalmente a la región”. Y es precisamente eso lo que necesita el país: educación que no sea ajena al entorno, sino útil, aplicable y transformadora.

Esta alianza es un modelo que merece multiplicarse. Porque cuando academia y campo trabajan juntos, los resultados se ven donde más importa: en las fincas, en las familias ganaderas, y en el desarrollo sostenible del país.


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