Detrás de cada ejemplar que compite en un concurso lechero hay años de selección genética, manejo reproductivo y preparación técnica. La reciente y primera transmisión en vivo desde una feria ganadera permitió mostrar cómo se evalúan los animales y qué factores determinan el éxito de las ganaderías especializadas. CONtexto ganadero le trae un manual sobre el tema.
Mientras cientos de productores siguen por primera vez en tiempo real el Concurso Lechero de la Feria Nacional de la Ganadería en Montería, una pregunta surge entre quienes observan la competencia: ¿qué se necesita para que una vaca sea considerada una de las mejores productoras del país? (Lea en CONtexto ganadero: Disfrute desde hoy del primer concurso lechero transmitido en vivo para el mundo)
La respuesta va mucho más allá de los litros de leche obtenidos durante el certamen. Detrás de cada ejemplar existe un trabajo de años en genética, reproducción, nutrición, sanidad y manejo, aspectos que convierten estos concursos en una de las principales vitrinas de la ganadería especializada colombiana.
La importancia de estas competencias quedó aún más visible gracias a la primera transmisión en vivo de un concurso lechero realizada a partir del pasado martes desde una feria, una iniciativa de Fedegán-FNG que permitió acercar el conocimiento técnico a productores, estudiantes y empresarios de todo el país.
De hecho, lo primero que hay que saber es que el certamen no busca únicamente premiar a la vaca que más leche produzca, sino identificar aquellos animales que representan los avances alcanzados por las ganaderías en materia de mejoramiento genético y eficiencia productiva.
Según explicó Juan Soto, técnico de Asocebú, todo comienza mucho antes del primer ordeño. Los propietarios deben inscribir previamente los ejemplares que participarán en el control lechero, un proceso independiente de las competencias de pista.
Una vaca puede competir simultáneamente en pista y en el concurso lechero, o participar únicamente en este último. Sin embargo, existe una condición obligatoria, puesto que los animales deben estar paridos para su participación.
Las competencias se desarrollan por razas. Al momento de producir sacar esta nota periodística participaban ejemplares gyr, guzerá, F1 y, tras la apertura de sus libros genealógicos, también se incluyeron animales red sindhi.
Además, los animales fueron agrupados según su condición reproductiva. Las vacas con un solo parto pasaron a la categoría de jóvenes, mientras que aquellas con dos o más partos a la adulta.
Soto explicó que esta clasificación es especialmente importante en animales F1, que suelen alcanzar rápidamente su segundo parto debido a su precocidad reproductiva.
Detrás del resultado
Uno de los aspectos más llamativos del concurso es la rigurosidad con la que se mide la producción.
En total se realizan siete pesajes oficiales de leche. El primero corresponde al denominado escurrido, un procedimiento que permite iniciar las mediciones bajo condiciones similares para todos los animales.
Posteriormente, se llevan a cabo durante los siguientes dos días, tres ordeños diarios: a las 6:00 de la mañana, 2:00 de la tarde y 10:00 de la noche. Cada sesión tiene una duración máxima de 20 minutos, tiempo durante el cual debe extraerse la totalidad de la leche disponible.
Los resultados no dependen de un único ordeño, pues los registros obtenidos se promedian y el valor más alto es eliminado para evitar distorsiones en la evaluación.
A partir de los datos restantes se determinan los puestos finales.
La producción de leche es apenas una parte de la ecuación. Para Soto, estos concursos también reflejan el éxito de los programas de mejoramiento genético desarrollados durante años por las ganaderías participantes.
Por esta razón, los reglamentos establecen estrictas restricciones reproductivas. Los animales que no cumplen con determinados parámetros reproductivos, como la edad al parto, quedan automáticamente excluidos de la competencia.
Las vacas F1, por ejemplo, pueden alcanzar la madurez reproductiva antes de los 24 meses. Sin embargo, el reglamento impide competir a ejemplares paridos antes de esa edad. Del mismo modo, los animales deben haber tenido su primer parto antes de los tres años para ser elegibles.
Estas exigencias buscan garantizar que los resultados reflejen eficiencia productiva, pero también equilibrio reproductivo y sostenibilidad genética.
Más que una campeona
Además de la producción de leche, el concurso incluye una evaluación de conformación mamaria para elegir la mejor ubre de cada raza.
En esta competencia participan conjuntamente vacas jóvenes y adultas, y se analizan características funcionales que tienen impacto directo sobre la productividad y la longevidad de los animales.
Por eso, para los expertos, un concurso lechero no es simplemente una competencia de litros. Es una radiografía del trabajo realizado por los ganaderos durante años para construir animales más eficientes, productivos y adaptados a las condiciones del país.
La transmisión en vivo desde Montería permitió mostrar, precisamente, ese proceso que normalmente permanece oculto detrás de los resultados finales: la ciencia, la genética y el manejo que convierten a una vaca en una verdadera campeona. (Lea en CONtexto ganadero: Córdoba se levanta: con casi 2 mil animales dará muestra de su poderío en la Feria Nacional de la Ganadería)



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