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Vacas en el banquillo climático: lo que la FAO corrigió años después

Neife Castro 23 de Junio 2026
La responsabilidad que tienen sobre el cambio climático los pedos de las vacasFoto: Banco de Imagen MagnificY si tuviera que resumirlo en una sola frase, la respuesta de Manuel Gómez es tan provocadora como contundente: “El ganado bien manejado enfría el planeta”.

Fedegán asegura que la discusión sobre las emisiones de los bovinos suele abordarse sin contexto y recuerda las correcciones a las cifras más citadas contra la ganadería. El gremio sostiene que la producción sostenible puede, incluso, alcanzar balances positivos en la ecuación de emisión/captura de carbono.


Aunque los bovinos generan metano durante su proceso digestivo, expertos advierten que el impacto de la ganadería debe analizarse dentro del conjunto de sectores emisores y considerando las diferencias entre sistemas productivos. Además, destacan que la ganadería sostenible puede capturar carbono y convertirse en parte de la solución climática.

Aunque usted no lo crea, el tema de las emisiones generadas por los bovinos es uno de los debates más complejos dentro de la agenda ambiental mundial. Sin embargo, en los últimos años la discusión se ha reducido con frecuencia a una frase tan popular como simplista: las emisiones de metano producidas por las vacas durante su proceso digestivo.

El tema volvió a tomar fuerza tras publicaciones de medios como Duroagro, la mayor comunidad digital y blog de información sobre agricultura y ganadería de España. Allí se volvió a plantear una pregunta recurrente: ¿realmente la ganadería es una de las principales responsables del calentamiento global o se ha sobredimensionado su impacto frente a sectores como el transporte, la industria y la generación de energía?

De acuerdo con Manuel Gómez, coordinador general de Ganadería Sostenible de Fedegán, es cierto que los bovinos producen metano durante la fermentación entérica. Sin embargo, advierte que estas emisiones deben analizarse dentro de un contexto mucho más amplio. “Estas emisiones representan solo una parte del inventario total de gases de efecto invernadero con una contribución cercana al 15% y deben analizarse en el contexto de todos los sectores económicos. Por ejemplo, el sector energético alcanza el 35% y junto al industrial supera el 40% de las emisiones”, explicó.


Lo que corrigió la FAO


Uno de los argumentos más citados por los críticos de la ganadería proviene de un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicado en 2006. Ese documento atribuía al sector pecuario el 18 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Sin embargo, años después la propia entidad revisó sus cálculos.

En el documento Tackling Climate Change Through Livestock, publicado en 2013, la FAO ajustó la cifra al 14,5 % e incorporó metodologías más detalladas para medir las emisiones de las cadenas pecuarias.
La actualización dejó una lección importante. Según Gómez, “los debates asociados al clima requieren tener un sólido sustento científico y no basarse en percepciones y prejucios”.

La corrección demostró que la contribución global de la ganadería era menor de lo inicialmente difundido y que las comparaciones entre sectores deben realizarse bajo criterios metodológicos equivalentes. El experto también señaló que no todas las producciones ganaderas generan el mismo impacto ambiental. Sistemas con mejor genética, nutrición adecuada y prácticas sostenibles producen más carne o leche con menos emisiones por unidad obtenida.


Del problema a la solución


Más allá de las emisiones, la discusión actual gira alrededor de la capacidad que tiene la actividad en su conjunto para convertirse en parte de la solución climática. En Colombia, la apuesta se centra en los sistemas silvopastoriles, la restauración de áreas naturales, la captura de carbono en árboles y suelos, el manejo eficiente de pasturas y el mejoramiento productivo.

Fedegán reporta avances en más de 340.000 hectáreas bajo esquemas de ganadería sostenible. De ellas, cerca de 44.000 corresponden a sistemas silvopastoriles. Según la entidad, estas estrategias han permitido capturar alrededor de 2,4 millones de toneladas de CO₂ equivalente. “Con los avances en captura de carbono por parte del suelo, las coberturas forrajeras, los árboles y arbustos en sistemas silvopastoriles, logramos la carbononeutralidad y, en muchos predios monitoreados, capturamos más carbono del que emitimos”, afirmó Gómez.

Por eso, para el experto, la discusión no debería centrarse exclusivamente en cuánto emite una vaca. El verdadero reto consiste en producir alimentos mientras se reducen emisiones y se fortalecen los servicios ecosistémicos. Y si tuviera que resumirlo en una sola frase, la respuesta de Manuel Gómez es tan provocadora como contundente: “El ganado bien manejado enfría el planeta”.

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