La ampliación de los Centros de Industrialización Regional marca un giro en la cadena productiva, al llevar procesos clave del café a los territorios y fortalecer el valor agregado desde el origen.
El crecimiento de marcas regionales de café en el país no es casual. Detrás de esa presencia comercial hay una red de Centros de Industrialización Regional que empieza a redefinir la forma en que el grano colombiano se transforma y se vende. Iniciativas como Al Sur en Huila, Alma en Caldas y Entre Árboles en Santander ya circulan en las principales cadenas de retail, apoyadas por el trabajo de Almacafé y el impulso a los Craft Coffees, una línea orientada a unir calidad, origen e inversión productiva. (Lea en CONtexto ganadero: Producción de café en Colombia alcanza su nivel más alto en 29 años)
Ese avance comercial es el reflejo de una estrategia que ahora se expande, así lo confirma la Federación Nacional de Cafetero, señalando que, para el 2026 entrarán en operación nuevos Centros de Industrialización Regional en Antioquia, Tolima y Quindío, con el propósito de llevar procesos industriales directamente a los territorios cafeteros y fortalecer el valor agregado desde el origen.
Los resultados de los centros ya en funcionamiento son un total éxito, pues entre agosto y diciembre de 2025, las plantas de Manizales y Neiva procesaron más de 331.000 kilogramos de café, una carga que mantuvo sus capacidades en niveles elevados de uso, a esa red se integró el centro de Santander, que inició actividades en diciembre del mismo año y registra una demanda sostenida por parte de los productores.
La estrategia permite que los caficultores accedan, sin salir de sus regiones, a servicios industriales completos que abarcan perfilación, trilla, tostión, empaque y acompañamiento en la construcción de marcas con identidad local. Con ello se busca fortalecer la competitividad del café colombiano y disminuir la dependencia de plantas externas para su transformación.
El gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, ha señalado que cada vez más caficultores buscan mayor control sobre el proceso productivo y mejores alternativas comerciales para cafés diferenciados, especialmente en segmentos especializados.
Con la apertura de nuevas plantas, la Federación consolida un modelo que articula producción, industria y mercado en un mismo territorio, permitiendo que una mayor parte del valor del café permanezca en las zonas cafeteras y fortaleciendo la proyección del producto colombiano en escenarios de mayor exigencia comercial. (Lea en CONtexto ganadero: Gobierno quiere aumentar contribución de cafeteros al FEP y dirigir la economía cafetera)



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