Menos lluvias, mayores temperaturas y una posible reducción en la productividad agropecuaria figuran entre las principales preocupaciones de la SAC, frente a los estragos que se proyectan para los próximos meses por el fenómeno climatológico.
La posible llegada de un fenómeno de El Niño en los próximos meses mantiene en alerta al sector agropecuario colombiano. Aunque aún no existe certeza sobre la magnitud de sus efectos, la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, advirtió que una prolongada reducción de las lluvias podría afectar la producción de alimentos y generar presiones sobre la oferta agropecuaria nacional.
Durante una entrevista concedida a CONtexto Ganadero, Jorge Enrique Bedoya, presidente de la SAC, señaló que el comportamiento del clima es hoy una de las mayores incertidumbres para quienes garantizan la seguridad alimentaria del país. “Si los pronósticos se cumplen, seguramente estaremos en una situación compleja”, afirmó.
Ojo a tres factores
Según Bedoya, el impacto del fenómeno dependerá de tres factores fundamentales: las regiones donde se presente con mayor intensidad, la severidad del evento y el tiempo que permanezca activo. “Todo dependerá de esos tres elementos o variables a los que tenemos que monitorear muy bien”, explicó.
El dirigente gremial recordó que la producción agropecuaria colombiana se encuentra distribuida en distintas regiones del territorio nacional, lo que podría amortiguar, parcialmente, algunos efectos. Sin embargo, advirtió que una disminución significativa en la disponibilidad de agua terminaría afectando los rendimientos productivos. “La escasez de agua puede pasar una cuenta de cobro alta a la productividad por unidad de área y eso representaría una menor oferta de comida”, advirtió.
Una visión similar ha expresado Carlos Quiroz, director técnico de iClima, quien recientemente explicó a CONtexto Ganadero que El Niño no significa ausencia total de precipitaciones, sino una disminución importante frente a los promedios históricos. “No significa que no vaya a llover una gota; sí va a llover, pero considerablemente menos que el promedio”, manifestó Quiroz hace pocos días.
Claves para enfrentarlo
Frente a este panorama, Bedoya insistió en la necesidad de fortalecer las medidas de prevención en las fincas. Entre ellas mencionó la construcción de reservorios de agua, el manejo adecuado de los suelos, la planificación de cosechas y el acceso a herramientas financieras que permitan anticiparse a una eventual temporada seca.
Asimismo, destacó la importancia de los seguros agropecuarios y de las líneas especiales de crédito para apoyar a los productores ante fenómenos climáticos extremos. “Contra el clima, más allá de buscar predecirlo hay que prepararse o será muy difícil reaccionar”, insistió el presidente de la SAC.
Por ello, desde todos los frentes, el llamado es a prepararse y prevenir. Productores, gremios y autoridades coinciden en que la mejor estrategia frente a un eventual fenómeno de El Niño es anticiparse a sus efectos y fortalecer la capacidad de respuesta del sector rural. Como concluyó Bedoya: “Lo que se requiere es una capacidad de respuesta muy rápida”.



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