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Argentina apuesta por animales más pesados para ganar terreno en el mercado mundial de la carne

Juan Pablo Sánchez M 02 de Julio 2026
Argentina busca que su ganado pese más kilosFoto: Banco de imagenes MagnificEl incremento responde a una estrategia orientada a producir más carne por animal, impulsada por un entorno de mayor rentabilidad y costos de alimentación.

El país elevó a 240 kilos el peso promedio por bovino sacrificado, el registro más alto en décadas. La estrategia combina genética, tecnología y cambios en el manejo para producir más carne por animal y responder a la demanda internacional.


La ganadería argentina atraviesa una transformación que podría modificar el mapa competitivo de la carne en la región.

En mayo, el peso promedio de sacrificio alcanzó los 240 kilos por bovino, la cifra más alta registrada en las últimas décadas.

El incremento responde a una estrategia orientada a producir más carne por animal, impulsada por un entorno de mayor rentabilidad y costos de alimentación que permiten prolongar los ciclos productivos.

El objetivo ya no es únicamente abastecer el mercado interno, sino fortalecer la presencia de Argentina en los mercados internacionales.


Más kilos, más mercado


El tradicional modelo argentino, basado en el sacrificio de animales jóvenes y livianos para atender el consumo doméstico, comienza a quedar atrás.

Durante una jornada técnica del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el investigador del INTA, Aníbal Pordomingo, resumió el cambio de enfoque:

“La ganadería argentina tiene que sostenerse integrada al mercado global que demanda animales más grandes y de mayor calibre”.

Según los especialistas, la industria internacional busca canales de mayor tamaño y cortes con características específicas para mercados de alto valor, una tendencia que está modificando las decisiones de los productores.


La genética hace la diferencia


Alcanzar animales de 500 o 600 kilos en pie exige mucho más que prolongar el tiempo de ceba.

De acuerdo con el INTA, la clave está en seleccionar biotipos capaces de mantener una alta eficiencia alimenticia durante las etapas finales de crecimiento, ya que no todas las líneas genéticas convierten el alimento con el mismo rendimiento.

En establecimientos como La Coincidencia, los productores trabajan con la raza Limangus y utilizan balanzas equipadas con sensores para medir el índice de consumo residual, una herramienta que permite identificar los ejemplares que transforman el alimento en carne con mayor eficiencia y seleccionar reproductores con ese potencial.


Mensaje para la región


La estrategia también contempla recuperar el inventario de vientres para garantizar la sostenibilidad de la producción en el largo plazo.

Desde el IPCVA consideran que, con reglas de juego estables y un entorno favorable para la inversión, el modelo continuará fortaleciéndose.

Para Colombia y los demás países productores de carne, la experiencia argentina deja una señal clara: la competitividad ya no depende únicamente del tamaño del hato, sino de la capacidad de producir más kilos de carne por cada animal, mediante genética, tecnología y sistemas productivos cada vez más eficientes.


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