La captura de un buque iraní por parte de Estados Unidos, un día antes de vencerse el tiempo de tregua, volvió a sacudir los mercados globales, disparando el precio del crudo Brent más de un 5 % y arrastrando a la baja a las principales bolsas del mundo. Para Colombia, una prolongación del conflicto podría encarecer los fertilizantes y presionar al alza la inflación de alimentos.
El optimismo duró poco. Apenas el viernes pasado los mercados celebraban una aparente apertura del Estrecho de Ormuz y los precios del crudo caían cerca del 9 % en su mayor desplome diario en semanas. Pero este lunes 20 de abril, la captura de un buque de carga iraní por parte de la armada estadounidense volvió a encender las alarmas, y el petróleo retomó con fuerza su senda alcista.
Los futuros del crudo Brent subían este lunes más de un 5 %, situándose en 95,46 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) escalaba hasta los 88,86 dólares. Las bolsas europeas, asiáticas y estadounidenses respondieron con caídas generalizadas, en un ambiente de creciente nerviosismo ante la posibilidad de que el alto el fuego, pactado entre Washington y Teherán hasta este martes 21 de abril, no se renueve.
Acuerdo que nunca fue sólido
Carlos Alberto Velásquez, director de Investigaciones Económicas de Alianza Valores, advierte que la volatilidad actual responde a la fragilidad estructural de las negociaciones. "Estamos en ese vaivén: hay quienes dicen que el conflicto ya terminó y que son detalles de las negociaciones, otros que son mucho más negativos y creen que esto se va a extender por más de un año", señaló el analista.
La situación se agravó cuando Irán rechazó participar en una segunda ronda de conversaciones de paz propuesta por Estados Unidos, al tiempo que prometió represalias por el apresamiento del buque. Teherán también volvió a imponer restricciones en el Estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula aproximadamente el 20 % del petróleo y gas natural que consume el mundo.
En ese contexto, entre 10 y 11 millones de barriles diarios siguen bloqueados, lo que mantiene los fundamentos del mercado bajo presión.
América Latina, más resiliente pero no inmune
Pese al clima global de incertidumbre, Velásquez destaca que las bolsas latinoamericanas han mostrado mayor resistencia. "Desde que inició el conflicto, la bolsa brasileña y la colombiana han sido las que más se han apreciado, por encima del 6 %, gracias a su ubicación geográfica y a la riqueza en materias primas", explicó.
Sin embargo, el analista advierte que Colombia no está blindada frente a una escalada prolongada. El canal de transmisión más preocupante es el de los fertilizantes: si el conflicto eleva los precios del gas natural y de insumos como la urea, se incrementará el precio de la energía y de la producción agropecuaria, con consecuencias directas sobre los precios al consumidor.
Riesgo inflacionario para el campo colombiano
De extenderse la guerra veremos un incremento en los precios del gas natural y, por ende, de los fertilizantes, por lo que podríamos estar ante una presión adicional de 1,5 puntos porcentuales sobre la inflación total, con un impacto mayor en los alimentos", advirtió Velásquez.
Se trata de una presión que, de materializarse, también incidiría en las decisiones de política monetaria del Banco de la República.
Por ahora, los ojos del mercado están puestos en lo que ocurra este martes. El vencimiento del alto al fuego marcará si la incertidumbre se despeja o si los mercados entran en una nueva fase de turbulencia.



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