En Kansas murieron más de 400 cabezas de ganado por ola de calor

Por: 
CONtexto ganadero
16 de Junio 2022
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Reses muertas por calor
La ola de calor en Kansas ocasionó la muerte de al menos 400 cabezas de ganado. Foto: elmanana.com.mx

La ola de calor que afecta el estado de Kansas, en Estados Unidos, provocó la muerte de aproximadamente 400 cabezas de ganado, según informaron diversos medios de México.

 

Esto se dio luego que se generara el fenómeno de estrés calórico que impide a los animales autorregular su temperatura. El hecho ha generado indignación y preocupación entre el personal dedicado al cuidado y venta de la cabezas de ganado en ese país.

 

De acuerdo con lo indicado por el portal elimparcial.com la información fue confirmada por Albaro Bustillos, presidente de la Unión Ganadera de Chihuahua, quien también manifestó que “en Kansas existe el fenómeno de que, cuando se llega a más de 50°C, no corre viento y la humedad es de 0; de esta manera lamentablemente se acelera el estrés de calor y afecta hasta a los animales más sanos, y puede dejar en ellos diversas consecuencias y puede causarles la muerte, como lo fue en este caso”. (Lea: Pautas para prevenir el estrés calórico en el ganado ante las altas temperaturas

 

Bustillos también indicó que dentro de las exportaciones que están realizando los ganaderos de Chihuahua, muchas de ellas son de Kansas, pero hasta el momento es complicado poder determinar si entre estas cabezas de ganado fallecidas hay de la entidad. Estas imágenes han sido devastadoras y sumamente impactantes, puede evidencian las trágicas consecuencias que está trayendo el calor”.

 

No obstante, otros medios señalaron que estos corrales son de particulares que dentro de la cadena de producción realizan la engorda de ganado para finalmente venderlos para su sacrificio.

 

Por otra parte, el estrés por calor que están generando las altas temperaturas, puedes llegar a desencadenar cambios fisiológicos en los animales, lo que conduce a una disminución de ganancia de peso, pérdida de peso, menor producción de leche y baja reproducción. En estas condiciones extremas, tanto los bovinos como incluso otras especies, pueden llegar a morir.

 

Hay muchos aspectos que contribuyen como la temperatura ambiental, pero también aspectos como la humedad relativa, la radiación solar y la velocidad de los vientos, lo cual es un conjunto que hace un ambiente difícil para las condiciones de vida de los animales o desestabilizarla de manera fatal.

 

Para poder tratar de mitigar el impacto de la ola de calor en los bovinos y asegurar su supervivencia a estas altas temperaturas y la humedad, se recomienda proveer, en lo que sea posible, fuentes de sombra y agua para los animales. (Lea: Estrés calórico en bovinos)

 

Se denomina estrés calórico al conjunto de cambios que se desencadenan en los animales en ambientes con elevada temperatura, los cuales llevan a una disminución en la eficiencia productiva. Cuando esto ocurre, la temperatura corporal y frecuencia respiratoria son más altas. En el caso de los bovinos puede provocar una disminución de la ingesta y del rendimiento o incluso causar la muerte como se cree ocurrió en Kansas.

 

Según el Senasa de Argentina, para estimar la severidad de las condiciones de estrés calórico a las que se encuentra expuesto un animal, se debe contemplar la intensidad del índice de temperatura y humedad ITH (alerta, peligro o emergencia), la duración (cantidad de días con ITH superior a 75) y la frecuencia de exposición a esas condiciones (cada cuanto tiempo se repiten las olas de calor).

 

Para que un animal expuesto a condiciones de estrés térmico pueda perder el calor acumulado a lo largo del día y recuperarse, la temperatura debe descender por debajo de los 21°C en la noche, durante al menos unas seis u ocho horas.

 

Factores propios del animal –tales como edad, color y largo del pelo– influyen en la susceptibilidad al estrés calórico. Los animales más perjudicados son los que acumulan más nivel de grasa corporal y que los de pelaje negro y en etapas de terminación son los más propensos.

 

Entre las medidas para prevenir el estrés calórico, está el proveer espacios de sombra suficientes. La sombra de árboles es una de las más efectivas, ya que no solo disminuye la radiación, sino que produce menor temperatura del aire por la evaporación desde las hojas. (Lea: ABC para minimizar el impacto del estrés calórico)

 

Proporcionar agua fresca, limpia y abundante. Un bovino adulto consume diariamente el 7 % de su peso vivo en agua. Los bebederos deben estar accesibles y cerca de los animales.