banner

Cargando...

Golpe duro para el campo: conflicto en el Medio Oriente eleva el precio de los fertilizantes

Álvaro Quintana 09 de Marzo 2026
Parálisis en las rutas del Golfo PérsicoFoto: contextoganadero.comLa parálisis en las rutas del Golfo Pérsico interrumpe el suministro global de urea y eleva los costos operativos en las principales despensas agrícolas del mundo.

El bloqueo del Estrecho de Ormuz por la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán ha disparado por encima de los 530 dólares el precio de la urea, poniendo en jaque la estructura de costos del agro global. El encarecimiento del nitrógeno amenaza con elevar los costos del agro y trasladar nuevas presiones inflacionarias a los alimentos.


La estabilidad del sector agropecuario mundial hoy depende de un paso marítimo de apenas 33 kilómetros. El reciente estrangulamiento del Estrecho de Ormuz ha dejado de ser un problema estrictamente geopolítico para convertirse en un choque económico directo contra el campo.

En cuestión de días, el precio de la urea —principal fuente de nitrógeno agrícola— ha roto la barrera de los 530 dólares por tonelada, encendiendo las alarmas en las potencias agrícolas que dependen del suministro proveniente del Golfo Pérsico.

La relevancia de esta zona es absoluta: desde los puertos de Qatar, Arabia Saudita e Irán se despacha el 30 % de la urea que consume el planeta. Estos países son los proveedores clave de mercados de gran escala como India, Brasil y buena parte de Latinoamérica.

El cierre de esta ruta no solo interrumpe el flujo físico de la mercancía, sino que impacta de inmediato en el precio del gas natural, el insumo base que determina el valor final de los fertilizantes nitrogenados. (Lea en CONtexto ganadero: Alta dependencia a las importaciones de abonos y fertilizantes impacta producción agrícola: BMC)

Este escenario genera un efecto dominó sobre los mercados nacionales. Debido a la ley de oferta y demanda, la menor disponibilidad de producto en las rutas marítimas presiona los precios al alza, con incrementos proyectados que oscilan entre los 80 y 120 dólares por tonelada.

Para los productores locales, el golpe es instantáneo debido a los valores de reposición. No es un dato menor, considerando que la fertilización representa en promedio el 20 % de los costos de un cultivo, llegando incluso al 50 % en sectores específicos.

Al final de la cadena, el impacto se traslada directamente al consumidor. El encarecimiento de este insumo vital termina por inflar el precio de los granos y alimento para consumo humano, los productos cárnicos y el sector de alimentos para mascotas.

Lo que hoy es un nudo logístico en un estrecho lejano, mañana se traduce en una presión inflacionaria inevitable en la canasta básica.


banner