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Colombia blinda las urnas: MinTIC activa escudo cibernético, en medio de violencia política

Neife Castro 26 de Mayo 2026
defaultFoto: CONtextoEntre amenazas físicas, ataques digitales y disputas por la confianza institucional, Colombia entra en la recta final de unas elecciones consideradas de las más sensibles de los últimos años.

Para proteger las elecciones de ataques digitales, noticias falsas y manipulación con inteligencia artificial, el Gobierno puso en marcha un Puesto de Mando Unificado Cibernético, PMUC.


No siendo suficiente con amenazas de muerte, denuncias de secuestro, violencia política, constreñimiento al votante y asesinatos de candidatos y miembros de campañas, ahora este caldo de las presidenciales tienen otro ingrediente explosivo: la desinformación digital, las fake news y los ataques cibernéticos, frente a lo que, a menos de cinco días de las elecciones, el Gobierno decidió activar un blindaje tecnológico especial para proteger la integridad de los comicios del próximo domingo.

Porque las alertas no son menores. En los últimos días, Abelardo de la Espriella denunció graves amenazas de muerte contra Johnnathan Alvear, concejal de Yumbo y coordinador político de su movimiento en ese municipio del Valle del Cauca. Así mismo, Paloma Valencia reportó el presunto secuestro de Alfredo Iván Guzmán Valcárcel, coordinador de campaña en Tame, Arauca.

En medio de ese panorama, el Ministerio TIC activó el Puesto de Mando Unificado (PMU) Cibernético, un sistema de monitoreo permanente diseñado para proteger plataformas digitales, infraestructura tecnológica y canales oficiales relacionados con el proceso electoral.

Desde el Ministerio explicaron que el objetivo es “fortalecer las capacidades de prevención, monitoreo y respuesta ante incidentes cibernéticos que puedan afectar la integridad de las elecciones presidenciales”. Se trata de un esquema que funcionará en coordinación con la Registraduría, operadores de telecomunicaciones, Policía Nacional y organismos de defensa.


El frente invisible


La estrategia busca blindar tres áreas críticas. La primera corresponde a la infraestructura electoral, con vigilancia permanente sobre más de 4.900 sitios web estratégicos y plataformas de la Registraduría para prevenir ataques de denegación de servicio o intentos de sabotaje digital.

El segundo frente apunta a la desinformación y al uso de inteligencia artificial para manipular contenidos. Las autoridades reconocen preocupación por la circulación de deepfakes, audios falsificados y campañas coordinadas destinadas a alterar la percepción ciudadana o generar desconfianza sobre los resultados.

El tercer componente está relacionado con la estabilidad de las redes y la transmisión de datos electorales. Para ello, el PMU trabaja articuladamente con operadores de telecomunicaciones y el Centro Cibernético de la Policía Nacional.

Un sistema que, según el MinTIC, durante las jornadas legislativas anteriores logró bloquear millones de solicitudes maliciosas, con decenas de pruebas de vulnerabilidad sobre los sistemas electorales.


Blindaje tecnológico y factor humano


Sin embargo, pese al despliegue técnico, autoridades advierten que el principal desafío sigue estando en la manipulación de narrativas y en la difusión masiva de contenido engañoso en redes sociales y aplicaciones de mensajería.

El registrador nacional, Hernán Penagos, aseguró desde Cartagena que el mayor riesgo electoral no está en el software ni en los sistemas informáticos. “Las principales amenazas siguen siendo la compra de votos, la financiación ilegal y otros delitos electorales”, afirmó.

También, organismos como la Misión de Observación Electoral, MOE, ha alertado sobre presión armada, control territorial y amenazas en cientos de municipios del país, especialmente en regiones como Cauca, Chocó, Arauca y Antioquia.

Mientras tanto, las autoridades intentan contener un fenómeno cada vez más difícil de controlar: la velocidad con la que circula la desinformación en internet. Según información técnica, este PMUC puede detectar ataques o rastrear campañas falsas, pero no siempre tiene capacidad legal ni técnica para eliminar contenidos una vez se vuelven virales.

Y así, entre amenazas físicas, ataques digitales y disputas por la confianza institucional, Colombia entra en la recta final de unas elecciones consideradas de las más sensibles de los últimos años.

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