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La belleza barata que termina en tragedia: el auge de las clínicas clandestinas que pone en riesgo a miles de mujeres en Colombiac

Angie Barbosa 21 de Mayo 2026
defaultFoto: CONtextoLa presidenta de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica aseguró que uno de los principales problemas es que muchos de estos sitios funcionan ocultos y cambian constantemente de ubicación.

El incremento de centros estéticos ilegales y procedimientos “económicos” ha encendido las alarmas en Colombia. Casos recientes, como el de Yulixa Tolosa en Bogotá, revelan cómo mujeres terminan exponiendo su vida en lugares sin habilitación médica, atraídas por precios bajos y falsas promesas de transformación física. Expertos advierten que la falta de control estatal y la desinformación están convirtiendo la búsqueda de belleza en un escenario de sufrimiento, engaño y muerte.



La búsqueda de una figura “perfecta” se ha convertido para muchas mujeres en una carrera marcada por la presión social, las redes sociales y las falsas promesas de resultados rápidos. En Colombia, este fenómeno ha derivado en el crecimiento de clínicas clandestinas y centros estéticos improvisados que ofrecen procedimientos invasivos a precios muy bajos, pero que terminan dejando consecuencias devastadoras.

El caso de Yulixa Tolosa, una mujer de 52 años que falleció tras someterse a una lipólisis láser en un establecimiento clandestino en Bogotá, volvió a poner bajo la lupa una problemática que desde hace años preocupa al sector médico y a las autoridades. Las investigaciones revelaron que el lugar funcionaba sin permisos adecuados y que, tras las complicaciones del procedimiento, hubo intentos de ocultar lo ocurrido.

La tragedia destapó además la existencia de una presunta red de sedes clandestinas relacionadas con procedimientos estéticos en diferentes zonas de Bogotá. Testimonios de pacientes hablan de infecciones, desmayos y prácticas realizadas en condiciones precarias.


El negocio de la apariencia


Para la doctora Damaris Romero, la situación es alarmante porque cada vez más personas están cayendo en manos de establecimientos ilegales atraídas por ofertas económicas y publicidad engañosa.

Desconfíe de precios baratos”, advirtió la especialista en entrevista con CONtexto ganadero. Según explicó, ningún procedimiento quirúrgico debe realizarse en apartamentos, casas, peluquerías o spas, pues estos lugares no cuentan con las condiciones mínimas de seguridad médica.

Romero insistió en que los pacientes deben verificar que el médico esté registrado en el RETHUS y confirmar que la clínica tenga habilitación oficial por parte de las secretarías de salud. “Su vida vale más que eso”, enfatizó.

La presidenta de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica aseguró que uno de los principales problemas es que muchos de estos sitios funcionan ocultos y cambian constantemente de ubicación, dificultando el control por parte de las autoridades.

“Siguen ocurriendo y siguen proliferando este tipo de sitios”, afirmó. También señaló que las secretarías de salud necesitan apoyo ciudadano para detectar estos lugares clandestinos.

La especialista explicó que ningún procedimiento médico está libre de riesgos y que, precisamente por eso, se requieren estándares estrictos de asepsia, equipos especializados y personal capacitado para responder ante una emergencia.


Falta de control


El debate también abrió cuestionamientos sobre la regulación estatal frente a la cirugía estética en Colombia. La doctora Romero aseguró que el país “está en mora” de tener una ley robusta que controle de manera más estricta estos procedimientos.

Actualmente cursa en el Congreso el proyecto “Cirugía Segura Ya”, que busca endurecer requisitos y controles para establecimientos estéticos, aunque la iniciativa lleva años sin convertirse en ley.

El abogado penalista Iván Cancino coincidió en que existe un problema estructural de vigilancia y control.

Ya es hora de que las Secretarías de Salud y el Ministerio de Salud le pongan más lupa a estos establecimientos”, afirmó en entrevista con CONtexto ganadero.

Cancino explicó que las personas que realizan procedimientos sin autorización podrían enfrentar delitos graves como homicidio, lesiones personales, falsedad documental, fraude procesal e incluso concierto para delinquir.

El jurista también hizo un llamado a la ciudadanía para verificar credenciales antes de someterse a cualquier intervención estética. “Una persona en una estética o sin formación, incluso un médico general, no puede hacer eso”, sostuvo.

Casos recientes en Bogotá y Cali han llevado a operativos y cierres de establecimientos por irregularidades sanitarias y funcionamiento ilegal.


Entre presión y vulnerabilidad


Detrás de este fenómeno también existe un fuerte componente social. Expertos consideran que muchas mujeres terminan acudiendo a estos lugares debido a la presión estética, la necesidad de aceptación y la promesa de resultados rápidos a bajo costo.

Romero considera que señalar o culpabilizar a las víctimas no ayuda a resolver el problema. “Todos queremos sentirnos mejor”, expresó, al rechazar la estigmatización contra quienes buscan procedimientos estéticos.

Sin embargo, advirtió que la educación sigue siendo la principal herramienta de prevención. “Más allá del resultado, lo más importante es su seguridad”, reiteró.

Mientras continúan las investigaciones por el caso de Yulixa Tolosa, el país vuelve a enfrentarse a una realidad incómoda: la belleza se convirtió para muchas mujeres en una carga marcada por la presión social y el riesgo permanente de caer en manos de redes clandestinas que lucran con la necesidad de transformación física.

En medio de la falta de regulación efectiva y del crecimiento de estos centros ilegales, especialistas coinciden en que la única manera de evitar nuevas tragedias es combinar mayor vigilancia estatal, denuncias ciudadanas y educación sobre los riesgos de poner la salud en manos equivocadas.


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