Una innovadora herramienta desarrollada en la Universidad de Murcia permite diagnosticar enfermedades en cerdos a través de su saliva, sin necesidad de procedimientos invasivos. Este avance, basado en inteligencia artificial, mejora el bienestar animal y fortalece la bioseguridad en las granjas, abriendo nuevas perspectivas para la sostenibilidad del sector porcino.
La Universidad de Murcia ha dado un paso de gigante en la gestión sanitaria del ganado porcino con una tecnología pionera que permite detectar enfermedades mediante el análisis de saliva y el uso de inteligencia artificial.
Desarrollada por un equipo interdisciplinar, esta herramienta no invasiva está llamada a transformar la producción porcina en España y el mundo. (Lea en CONtexto ganadero: Avances genéticos en la resistencia a enfermedades respiratorias porcinas)
Lo que comenzó como un proyecto académico hoy representa una de las propuestas más prometedoras en el campo de la salud animal. Ana María Gutiérrez Montes, del Departamento de Medicina y Cirugía Animal, y Francisco Javier Ibáñez López, del Departamento de Didáctica de las Ciencias Matemáticas y Sociales, han liderado el desarrollo de una tecnología que, con modelos de aprendizaje profundo, permite clasificar el estado de salud de los cerdos con más del 95 % de precisión.
El sistema funciona mediante el análisis de muestras de saliva, una alternativa sencilla y libre de estrés en comparación con los métodos actuales que requieren extracción de sangre.
Este enfoque no solo favorece el bienestar del animal, sino que también reduce riesgos de bioseguridad y optimiza la gestión sanitaria en granjas de gran escala.
Hasta ahora, detectar enfermedades en cerdos implicaba maniobras invasivas, altos niveles de estrés y una logística complicada que limitaba la frecuencia del monitoreo. Esta nueva herramienta permite una supervisión más continua y eficaz del estado fisiológico del ganado, facilitando la toma de decisiones estratégicas en sanidad animal.
La inteligencia artificial analiza los biomarcadores presentes en la saliva, relacionados con procesos inmunológicos, metabólicos, inflamatorios y de estrés, para identificar no solo animales enfermos, sino también el tipo y la gravedad de la patología.
Esto incluye la capacidad de diferenciar entre procesos inflamatorios localizados y enfermedades sistémicas de potencial infeccioso.
Seguridad alimentaria
Este avance llega en un momento crítico para el sector porcino, presionado por la necesidad de aumentar la bioseguridad, minimizar el uso de antibióticos y responder a mayores exigencias en bienestar animal.
“Al facilitar la identificación precoz de animales enfermos, la tecnología contribuye a reducir la propagación de patógenos, optimizar el uso de tratamientos veterinarios y mejorar la eficiencia de los protocolos de bioseguridad”, afirmó Ana María Gutiérrez Montes.
La herramienta ha sido puesta a prueba con éxito en el marco del proyecto PigMarkSaL, en condiciones reales de producción y con más de mil animales. Los resultados han confirmado su precisión, viabilidad operativa y reproducibilidad, consolidando su potencial para una implementación masiva.
Actualmente, la UMU trabaja con empresas del sector para llevar esta tecnología del laboratorio a las granjas, avanzando en el proceso de transferencia y aplicación industrial. (Lea en CONtexto ganadero: Qué es la enfermedad de aujeszky y cómo puede afectar a sus cerdos)



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