La salida de bovinos de ambos departamentos hacia la capital recuperó su flujo habitual tras la habilitación de pasos alternos. Sin embargo, persisten graves afectaciones en las fincas inundadas, continúa bloqueada la movilidad hacia los Santanderes y el gremio advierte que la emergencia no debe convertirse en excusa para elevar los precios al consumidor.
El abastecimiento de ganado bovino desde Arauca y Casanare hacia Bogotá comenzó a normalizarse tras la habilitación de corredores alternos que permiten nuevamente la movilización de animales hacia la capital del país.
Aunque la oferta recupera progresivamente su dinámica habitual, la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) hizo un llamado a toda la cadena cárnica para evitar cualquier intento de especulación con los precios al consumidor en medio de la emergencia provocada por las inundaciones.
Solo durante el puente festivo comprendido entre el 10 y el 13 de julio dejaron de ingresar a Bogotá más de 1.000 bovinos procedentes de estos dos departamentos de la Orinoquia, como consecuencia de los cierres de vías ocasionados por las lluvias y los desbordamientos que afectaron corredores estratégicos para la movilización pecuaria.
Ahora, según productores y dirigentes del sector, el flujo hacia la capital comienza a recuperarse.
“Se han habilitado pasos alternos y ya está saliendo ganado hacia la capital”, afirmó Rafael Sarmiento, reconocido ganadero araucano y miembro de la junta directiva de Fedegán.
Aunque aclaró que todavía no existen cifras consolidadas sobre el volumen movilizado, señaló que varios productores que tenían embarques programados ya lograron despachar sus animales hacia el centro del país.
“No sabría darle una estadística precisa, pero hablando con algunos productores que tenían programado embarcar animales, sí se evidencia la salida de ganados para el interior del país”, reiteró.
Prudencia con los precios
La recuperación parcial del abastecimiento llevó a Fedegán a insistir en un mensaje dirigido a comercializadores y actores de la cadena: la emergencia climática no puede convertirse en argumento para incrementar injustificadamente el precio de la carne.
Óscar Cubillos Pedraza, director de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, recordó que Arauca y Casanare son dos de las principales regiones proveedoras de bovinos para sacrificio que abastecen el mercado de Bogotá.
“La actividad ganadera de los departamentos de Arauca y Casanare se constituye en una fuente de suministro y abastecimiento de animales para sacrificio en la ciudad de Bogotá”, explicó.
Además, ambas regiones abastecen con animales de cría a departamentos como Meta, lo que convierte cualquier alteración en la movilidad en un factor que puede generar presiones temporales sobre el mercado.
“Son situaciones que podrían activar el precio de la carne hacia arriba, pero es el momento para solicitar prudencia y no especular con los precios al consumidor”, enfatizó el economista.
La tragedia sigue en las fincas
Si bien la movilización hacia Bogotá empieza a estabilizarse, la situación dentro de Arauca sigue siendo crítica.
Las inundaciones dejaron numerosas explotaciones pecuarias aisladas, con vías destruidas y predios cubiertos por agua y lodo, lo que dificulta tanto la atención de los animales como el restablecimiento de la actividad productiva.
“Hay mucho productor pecuario que ha perdido ganado en cantidades considerables; el impacto económico localmente es bastante notable”, señaló Sarmiento.
El dirigente agregó que muchas fincas permanecen incomunicadas y que los mayores daños se concentran en los predios donde el agua permaneció durante varios días.
“La gente que llevó la peor parte es aquella que tiene las fincas debajo del lodo. Recomponer sus producciones va a ser muy difícil y les va a tomar mucho tiempo”, aseguró.
En el mismo sentido, Ricardo Arenas Ovalle, coordinador de las cadenas de carne y leche de Fedegán y autor del Manual Práctico Ganadero, explicó que la recuperación de los sistemas productivos afectados por inundaciones prolongadas puede tardar meses e incluso años.
Según indicó, los potreros cubiertos por agua y lodo requieren procesos de rehabilitación complejos y costosos antes de recuperar su capacidad productiva.
Santander continúa aislado
Mientras Bogotá comienza a recuperar el suministro, el panorama sigue siendo muy distinto para Santander y Norte de Santander.
El ganado que tradicionalmente sale desde Arauca hacia esos departamentos continúa sin poder movilizarse debido al cierre de la vía de La Soberanía, donde la pérdida de banca mantiene interrumpido el corredor.
Esta situación mantiene restringido el abastecimiento regional y limita la comercialización de animales hacia esa zona del país.
Sin balance definitivo
El coordinador de Fedegán para Arauca y Casanare, Villamil Torres, explicó que todavía resulta imposible cuantificar con precisión las pérdidas económicas ocasionadas por la emergencia.
“No hay un censo exacto de personas damnificadas”, indicó.
Según explicó, muchos productores todavía no han reportado oficialmente las pérdidas de animales ni los daños sufridos en sus explotaciones.
“De los miles de afectados son pocos los registros. Hay un ganadero que dice que se le perdieron 30 vacas, otro que perdió unos mautes o terneros, pero no es la generalidad”, puntualizó.
Mientras el abastecimiento hacia Bogotá comienza a estabilizarse, la verdadera dimensión de la tragedia apenas empieza a conocerse.
Las pérdidas de animales, los potreros destruidos, las vías afectadas y la lenta recuperación de las fincas anticipan que las consecuencias económicas para la ganadería de Arauca y Casanare se extenderán mucho más allá de la reapertura de los corredores viales.



/?w=256&q=100)
/?w=256&q=100)


/?w=256&q=100)