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Colombia iguala en lo que va de 2026 las masacres de todo 2025, advierte Indepaz

Melanny Orozco 06 de Agosto 2026
indepazFoto: indepazIndepaz estima que el país podría acercarse nuevamente al promedio de 90 masacres registrado entre 2021 y 2023.

El más reciente reporte de Indepaz documenta 78 masacres y más de 300 víctimas en lo corrido de 2026, una cifra que ya alcanza el total registrado en 2025. La organización advierte que el fenómeno se traslada a las ciudades y golpea la movilidad, la comercialización y los costos de producción en el campo, y le pide al Gobierno entrante fortalecer la prevención antes que la respuesta militar.


Colombia alcanzó en los primeros meses de 2026 las 78 masacres registradas durante todo 2025, cuando aún faltan cerca de cinco meses para terminar el año. El balance, elaborado por Indepaz, supera las 300 víctimas y enciende las alertas sobre una violencia que se intensifica en distintas regiones del país. (Lea en CONtexto Ganadero: 65 masacres en 2026: de seguir así Colombia tendrá el año más violento de los últimos tiempos)

El aumento no responde únicamente a la persistencia del conflicto armado rural. Las disputas entre bandas delincuenciales, la vinculación temprana de menores y la expansión de estos hechos hacia entornos urbanos están modificando la geografía y los protagonistas de las masacres.

Esta transformación también golpea la economía rural. La inseguridad restringe la movilidad de las comunidades, altera la comercialización de sus productos, eleva los costos de producción y puede provocar desplazamientos o confinamientos en territorios donde las familias dependen del campo para subsistir.

El desafío del nuevo Gobierno será, por tanto, evitar que la respuesta se limite a operativos militares. La tendencia exige prevención social, coordinación institucional y medidas construidas con las comunidades expuestas a las disputas armadas.


Cifra en aumento


Juana Valentina Cabezas, investigadora y coordinadora del Observatorio de Derechos Humanos y Conflictividades de Indepaz, considera que la coyuntura electoral es uno de los factores que puede explicar el incremento de la violencia.

Según su análisis, los grupos armados emplean mecanismos de control para generar temor y zozobra durante las transformaciones políticas. Esa presión también se refleja en asesinatos de líderes sociales y firmantes de paz, desplazamientos y confinamientos.

Indepaz estima que el país podría acercarse nuevamente al promedio de 90 masacres registrado entre 2021 y 2023, aunque espera que no se repita el balance de 2021, cuando se documentaron 96 casos y 346 víctimas.

La gravedad no está solo en el número de hechos: la investigadora señaló que las masacres de 2026 tienen un mayor número de víctimas, lo que incrementa su impacto sobre familias, barrios y procesos organizativos.


La violencia se urbaniza


Antioquia, Cauca y Valle del Cauca continúan entre los departamentos con mayor afectación. Sin embargo, el panorama se ha extendido hacia Magdalena, Atlántico y Arauca, donde las estructuras delincuenciales adquieren mayor protagonismo.

Indepaz ha identificado una mayor ocurrencia de masacres en áreas urbanas, especialmente por enfrentamientos entre bandas, lo que cuestiona la idea de que estos hechos se concentran exclusivamente en zonas rurales controladas por grupos armados. (Lea en CONtexto Ganadero: 45 masacres en 2026 devuelven a Colombia a los tiempos más violentos en su historia)

"Vemos un panorama un poco más complejo que no está focalizado solo en las regiones que normalmente reconocemos como violentas", explicó Cabezas.

La expansión hacia ciudades y municipios intermedios revela fallas en las políticas de seguridad urbana y expone límites operativos entre jurisdicciones policiales, que reducen la capacidad de actuar frente a delitos cometidos en zonas periféricas o metropolitanas.

Otro elemento crítico es la vinculación de menores. Indepaz ha identificado casos de niños que ingresan a estructuras delincuenciales desde los 11 o 12 años y que posteriormente son utilizados en actividades violentas.

Esta situación exige una intervención que enfrente las condiciones sociales que facilitan el reclutamiento y que vaya más allá de la reacción policial. Para Cabezas, las estrategias actuales "definitivamente no son suficientes". Es aquí donde la producción agropecuaria y su dignificación recogen en gran medida, herramientas que combatan este reclutamiento de menores, al abrir mejores posibilidades para los jóvenes rurales.


Líderes sociales


Mientras las masacres aumentan, Indepaz registra una disminución proyectada en los asesinatos de líderes sociales. En 2025 fueron documentados 187 casos; en 2026 se contabilizaban 86, con una proyección cercana a 160 al finalizar el año.

Cabezas atribuye parte de esa reducción a acciones institucionales, pero destaca especialmente los mecanismos de autoprotección construidos por comunidades indígenas, campesinas y organizaciones territoriales.

Este comportamiento revela que las estrategias comunitarias pueden contribuir a proteger los liderazgos, aunque todavía no tienen capacidad de contener otras expresiones de violencia colectiva.


El nuevo Gobierno


La prioridad, según Indepaz, debe ser respaldar los corredores seguros, sistemas de protección y mecanismos de movilidad que las propias comunidades ya han desarrollado en territorios afectados por disputas armadas.

La protección no puede reducirse a esquemas individuales. Los líderes representan procesos colectivos, organizaciones productivas y comunidades enteras cuya seguridad depende de una presencia institucional sostenida.

Cabezas advirtió que una estrategia predominantemente militar puede dejar a la población civil en medio de las confrontaciones. Por eso reclama acciones consensuadas que combinen seguridad, prevención y diálogo territorial.

El resultado del próximo cuatrienio deberá medirse en la reducción de masacres, asesinatos de líderes y firmantes, pero también en la capacidad de las comunidades para trabajar, movilizarse y desarrollar sus proyectos sin amenazas.

"Lastimosamente, lo que nosotros contamos es las vidas que no se salvaron", concluyó Cabezas. El reto será que las cifras futuras muestren que menos territorios y familias quedaron atrapados en la violencia.


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