Con inseminación artificial, transferencia de embriones y mejoramiento genético, la UDES proyecta quintuplicar la población bovina de su granja experimental. El objetivo es fortalecer la formación práctica de sus estudiantes y consolidar un modelo productivo sostenible.
La Universidad de Santander (UDES) se ha trazado una meta ambiciosa: fortalecer y ampliar en tiempo récord el inventario bovino de su granja experimental y, con ello, aumentar su productividad pecuaria.
En ese proceso, estudiantes como Andrea Ardila Bayona, del programa de Medicina Veterinaria, han desempeñado un papel destacado.
Como Andrea, muchos alumnos de Medicina Veterinaria de la UDES han contribuido a este propósito mediante actividades prácticas en el Centro de Desarrollo Tecnológico (CDT).
Para la estudiante, esta experiencia ha sido inédita y de gran valor para fortalecer sus competencias profesionales.
Cuenta que tuvo la oportunidad de acercarse a los animales, conocer tecnologías reproductivas y profundizar en el manejo de los bovinos.
“Estuve con un compañero en el programa de optimización de la eficiencia reproductiva de las vacas, mediante un protocolo que consistió en inducir el proceso fisiológico del parto mediante la aplicación controlada de hormonas que desencadenan los cambios necesarios para la finalización de la gestación”, afirmó.
Según explicó, esta práctica favoreció la reincorporación más rápida de las hembras a programas reproductivos como la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) y la Transferencia de Embriones (TE).
“De esta manera, se optimizó la eficiencia reproductiva de los hatos y se avanzó hacia uno de los principales objetivos de la ganadería moderna: lograr una cría por vaca por año. Logramos programar los nacimientos de manera más eficiente y, asimismo, disminuir los días abiertos de las hembras”, puntualizó la futura profesional.
La meta: quintuplicar el hato
La UDES proyecta aumentar hasta cinco veces la población bovina de su granja.
“Será una gestión que lograremos de la mano de prácticas de biotecnología de la reproducción aplicada a nuestro programa de selección y mejoramiento genético”, manifestó Pedro María Sánchez Arciniegas, ingeniero agrónomo, investigador extensionista del programa de Medicina Veterinaria y director de la granja bovina del CDT para la Alimentación y la Energía de la UDES.
Al preguntarle cómo logrará ese crecimiento, explicó que la estrategia se basa en multiplicar el hato mediante inseminación artificial (IA) y transferencia de embriones (TE).
Estaciones de reproducción
Para alcanzar ese objetivo, la granja implementa estaciones de monta programadas.
“En la primera de 2026 tengo 17 vientres inseminados con Nelore sexado”, comentó.
En un corto plazo pondrá en marcha un segundo protocolo sobre 25 vientres, utilizando igualmente pajillas de Nelore sexado hembras y adicionando cinco embriones de raza Gyrolando.
Con esta estrategia espera pasar de 43 vientres (34 vacas y nueve novillas actuales) a 80 vientres hacia diciembre de 2028.
Además, la Universidad tiene previsto adquirir 20 hembras comerciales Brahman y tres ejemplares de la raza criolla Chino Santandereano para acelerar el proceso de repoblamiento.
“La proyección es tener 172 animales en el año 2030 lo que sucederá a medida que los 80 vientres comiencen a dar sus crías”, reiteró.
El proyecto de una lechería especializada
La granja espera iniciar una lechería especializada a finales de 2028.
Para entonces, las actuales crías provenientes del cruce Jersey por Brahman comenzarán a entrar en producción, a las que posteriormente se sumarán los embriones Gyrolando.
“El propósito es que las hembras que nacieron en febrero del año 2026 sean preñadas a los 20 meses, es decir, hacia noviembre de 2027 y lleguen al parto en agosto de 2028”, explicó.
Tecnología al alcance de los productores
Para Sánchez, la inseminación artificial y la transferencia de embriones requieren planificación y aplicación cuidadosa, pero hoy son herramientas accesibles para muchos productores.
“La IA y la TE están al alcance de los pequeños productores, debido a que los costos vienen en disminución especialmente en el rubro genético”, reveló.
Incluso, considera que el impacto podría ser mayor si comités ganaderos y asociaciones desarrollan proyectos colectivos de mejoramiento genético que faciliten el acceso a estas tecnologías.
Tres pilares productivos
La granja comenzó hace cinco años con 20 bovinos Brahman comerciales y actualmente cuenta con 67 animales.
Estos ocupan el 45 % de la capacidad instalada del predio, que puede albergar hasta 150 ejemplares, según la planificación realizada por el investigador.
La producción funciona sobre tres factores fundamentales: sostenibilidad, pastoreo y desarrollo genético.
En materia ambiental, trabaja con sistemas silvopastoriles y uso mínimo de agroquímicos.
En cuanto al manejo de pasturas, aplica pastoreo rotacional con franjas, transversales y sistema radial, utilizando periodos de ocupación de uno a cuatro días y descansos de 30 a 35 días en pasto Brachiaria humidícola.
El tercer eje corresponde al mejoramiento genético mediante la selección de razas Nelore y Brahman, complementadas con Gyrolando y Chino Santandereano a través de procesos de reabsorción.
Conservación y formación
El CDT también desarrolla labores de conservación y fomento de razas estratégicas.
Actualmente trabaja con ejemplares de la raza criolla Chino Santandereano y con hembras F1 provenientes de cruces Jersey por Brahman y Gyrolando.
“Sobre estas dos últimas genéticas, en el momento tenemos solo destetos y crías”, afirmó Sánchez.
Adicionalmente, proyecta la adquisición de vientres ovinos y caprinos, a los que destinará 2,4 hectáreas como apoyo a sus procesos de formación e investigación aplicada.
Productividad y adaptación al clima
La granja dedica 9,6 hectáreas al pastoreo. “Obtenemos machos en promedio de 500 kg en 24 meses”, afirmó.
Además, registra cargas superiores a 1.500 kilogramos por hectárea, equivalentes a 3,3 Unidades de Gran Ganado (UGG).
Para enfrentar fenómenos climáticos como El Niño, la estrategia combina suplementación diaria con mezclas de salvado de maíz, soya, trigo y palmiste, junto con sal proteinada.
También incluye la producción de silos a partir de pasto Mombasa y maíz, así como la elaboración de heno con pasto humidícola.
Detrás de estos avances está el trabajo de estudiantes como Andrea Ardila Bayona y de decenas de jóvenes de distintos semestres que participan activamente en una apuesta que combina formación académica, investigación aplicada y biotecnología reproductiva para construir la ganadería del futuro.



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