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Democracia bajo presión: la advertencia sobre el voto en territorios controlados por grupos armados

Melanny Orozco 21 de Junio 2026
ICPFoto: ICPCarlos Augusto Chacón, director ejecutivo del Instituto de Ciencia Política, explicó que la preocupación se concentra en las condiciones que rodean al elector antes de ejercer su derecho.

Una veeduría electoral identificó más de 361.000 sufragios emitidos durante la primera vuelta en territorios con alertas institucionales y presencia de estructuras ilegales. A pocas horas de la definición presidencial, organismos de observación advierten que el desafío no está solo en proteger las mesas, sino en garantizar que los ciudadanos puedan decidir sin miedo, presiones ni represalias.


Las elecciones presidenciales de 2026 han dejado una advertencia que va mucho más allá de los escrutinios y los resultados.

Aunque el sistema electoral colombiano mantiene garantías técnicas y los puestos de votación operan con normalidad, persisten territorios donde la libertad de elegir enfrenta amenazas que comienzan antes de llegar a las urnas. (Lea en CONtexto ganadero: En 2026 van más de 90 ataques con drones el Valle del Cauca)

La Veeduría Entorno Electoral 2026, desarrollada por el Instituto de Ciencia Política y la Fundación Colombia 2050, identificó 361.313 votos emitidos durante la primera vuelta presidencial en 504 puestos de votación ubicados en zonas con alertas de la Defensoría del Pueblo y riesgos electorales previamente señalados por la Misión de Observación Electoral (MOE).

El hallazgo no apunta a un fraude ni cuestiona la transparencia del conteo.

La preocupación es distinta porque existen regiones donde los ciudadanos ejercen el sufragio bajo condiciones de presión, intimidación o control territorial ejercido por grupos armados ilegales.


El verdadero debate


Durante años, los debates sobre integridad electoral se enfocaron en posibles irregularidades dentro del proceso de votación.

Sin embargo, la veeduría plantea que la principal amenaza actual puede encontrarse fuera de los puestos electorales.

Los más de 200 observadores desplegados reportaron casos de constreñimiento, intimidación y presiones sobre comunidades ubicadas en zonas con presencia de grupos criminales.

Según el informe, en algunos territorios las amenazas han llegado al punto de advertir a las comunidades sobre posibles sanciones o expulsiones si los resultados electorales no coinciden con las exigencias de los grupos ilegales.

Carlos Augusto Chacón, director ejecutivo del Instituto de Ciencia Política, explicó que la preocupación se concentra en las condiciones que rodean al elector antes de ejercer su derecho.

“Sí hay señales de presión de los grupos armados ilegales sobre el voto en Colombia. A pesar de que los puestos de votación abran y funcionen normalmente, cientos de miles de colombianos no podrán ejercer libremente su derecho al voto”, sostuvo.

La situación evidencia una transformación del fenómeno electoral en regiones afectadas por la violencia.

Ya no se trata necesariamente de impedir las votaciones, sino de influir previamente sobre quienes acudirán a ellas.


Más presiones


Las alertas para la segunda vuelta presidencial del próximo 21 de junio no se limitan a la acción de organizaciones armadas.

La Misión de Observación Electoral también advirtió sobre denuncias relacionadas con el uso indebido de relaciones laborales para influir en decisiones políticas de trabajadores y contratistas.

La organización reportó cerca de 40 casos que involucran presuntas amenazas de despido, condicionamientos contractuales y obstáculos para ejercer el derecho al voto.

La MOE recordó que la subordinación laboral no otorga a empleadores ni superiores jerárquicos facultades para intervenir en las convicciones políticas de sus trabajadores.

Este tipo de presiones amplía la discusión sobre la libertad electoral y demuestra que el condicionamiento del voto puede adoptar múltiples formas, algunas menos visibles que otras.


Después de las urnas


El informe también advierte sobre un riesgo posterior a la votación. Además de garantizar seguridad durante la jornada electoral, las autoridades deberán enfrentar posibles narrativas de desinformación o cuestionamientos sin sustento que puedan afectar la confianza ciudadana en los resultados. (Lea en CONtexto ganadero: La incómoda verdad de la paz: el crimen sigue siendo más rentable)

Chacón considera que la observación electoral debe extenderse más allá del día de las elecciones.

“Es importante que las autoridades actúen de manera inmediata, garanticen las condiciones de seguridad y atiendan las denuncias que han presentado las comunidades y las autoridades locales”, agregó.

El llamado también incluye a los ciudadanos que pueden ejercer su derecho sin restricciones, como una forma de fortalecer la participación democrática frente a quienes enfrentan amenazas.

“Una forma de contrarrestar este fenómeno es votando masivamente por aquellos que tienen que hacerlo con un fusil detrás”, concluyó Chacón.

Porque el principal desafío no parece estar en la urna ni en el conteo de los votos. La preocupación está en los territorios donde el miedo, la intimidación y el control ilegal pueden condicionar decisiones que deberían tomarse en libertad.


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