Productores, gremios e instituciones avanzan en una estrategia de recuperación tras las inundaciones de comienzos de año que combina restauración de praderas, asistencia técnica, mejoramiento genético y adaptación frente a fenómenos extremos. El reto ya no es solo recuperar lo perdido, sino preparar la actividad pecuaria para un clima cada vez más desafiante.
A comienzos de 2026, el agua cambió la rutina de miles de productores pecuarios en Córdoba. Las inundaciones asociadas al fuerte frente frío que golpeó a 26 municipios del departamento dejaron potreros anegados, infraestructura rural destruida, animales afectados y fincas donde hubo que empezar nuevamente desde cero.
Lo más complejo llegó después de que bajaron los niveles del agua. Volver a sembrar, recuperar suelos, reparar cercas, reconstruir corrales y encontrar cómo sostener económicamente las explotaciones se convirtió en una carrera contrarreloj para pequeños, medianos y grandes productores.
Sin embargo, en una región donde la ganadería es uno de los motores económicos más importantes, la respuesta no se quedó únicamente en atender pérdidas. Córdoba comenzó a construir una estrategia orientada a recuperar productividad, fortalecer capacidades técnicas y reducir vulnerabilidades frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes.
La apuesta combina acompañamiento institucional, fortalecimiento empresarial, transferencia de conocimiento y preparación para enfrentar nuevas contingencias. El objetivo es que la actividad pecuaria no solo se recupere, sino que salga más preparada.
Para Humberto Lora, presidente de la Federación Ganadera de Córdoba (Ganacor), el golpe climático obligó a replantear prioridades inmediatas. (Lea en CONtexto ganadero: Tres ferias clave, formación de alto nivel y liderazgo para Córdoba: así arranca Ganacor el 2026)
“Ha sido un año muy difícil. Hubo pequeños, medianos y grandes productores que lo perdieron todo y hoy tienen que regresar y arrancar de cero”, explicó.
La emergencia llevó inicialmente a desplegar ayudas humanitarias y acompañamiento en las zonas más golpeadas. Pero la estrategia avanzó rápidamente hacia una fase distinta relacionada con la reactivación económica.
Desde Ganacor, junto con Fedegán, los comités ganaderos y entidades regionales, se estructuró una ruta enfocada en recuperar capacidad productiva, reconstruir infraestructura y devolver ingresos a las familias rurales.
Esa hoja de ruta incluye rehabilitación de suelos, renovación de pasturas, fortalecimiento tecnológico de explotaciones pecuarias y restauración de áreas afectadas. “Córdoba no se ha detenido en ningún momento”, sostuvo Lora a CONtexto.
Diagnosticar para construir
Uno de los primeros pasos fue dimensionar el impacto. Por eso, a través de un comité de emergencia articulado entre organizaciones ganaderas y la Gobernación de Córdoba se realizó un diagnóstico técnico para cuantificar afectaciones en animales, predios, áreas de pastoreo, cultivos e infraestructura rural.
La información permitió estructurar medidas de atención inmediata y diseñar acciones de recuperación productiva. Entre ellas aparecen programas de suplementación alimentaria, brigadas veterinarias desplegadas con apoyo gremial y acompañamiento técnico para productores afectados.
También se impulsan procesos de restauración de suelos y recuperación de praderas, una tarea esencial en territorios donde las inundaciones deterioraron la base alimentaria de los sistemas pecuarios.
Además, la infraestructura rural también ocupa un lugar central, teniendo en cuenta que la reparación de corrales, cercas, drenajes, bodegas elevadas y adecuaciones básicas forman parte de los trabajos que avanzan con apoyo institucional y alianzas regionales.
Lo que viene
La experiencia dejó la conclusión que la recuperación económica debe ir acompañada de adaptación climática.
Por eso, una parte importante del esfuerzo actual está enfocada en fortalecer capacidades para enfrentar sequías prolongadas, altas temperaturas y variaciones extremas.
Ganacor ha reforzado procesos académicos dirigidos a productores mediante jornadas técnicas, escuelas de mayordomía, seminarios especializados y espacios de formación orientados al manejo estratégico de recursos forrajeros.
La producción de reservas alimenticias como ensilajes y sistemas de almacenamiento de alimento aparece como una de las principales recomendaciones para enfrentar períodos críticos. “La preparación es fundamental”, insistió Lora. (Lea en CONtexto ganadero: Fedegán presenta hoja de ruta para reconstruir Córdoba y Urabá tras desastre por inundaciones)
Esa visión también incluye fortalecimiento financiero mediante acceso a créditos blandos y acompañamiento institucional para productores cuya situación económica ya era compleja antes de la emergencia climática.
Otro frente estratégico apunta al mejoramiento genético, por eso, durante los últimos procesos impulsados en Córdoba, se desarrollaron programas que impactaron más de 300 familias rurales, buscando incrementar eficiencia productiva.
Los resultados comienzan a observarse en mayores niveles de desempeño animal y avances reproductivos. “Los productores comenzaron a producir más con menos”, señaló el dirigente gremial.
La recuperación también incorpora alianzas con empresas de maquinaria agrícola, proveedores de insumos y casas comerciales que aportan fertilizantes, materiales e infraestructura para acelerar la reconstrucción.



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