Mientras gremios y autoridades refuerzan las acciones para proteger al sector pecuario, la falta de reportes impide conocer la verdadera dimensión del delito. Sin información suficiente, se reducen las posibilidades de enfocar la vigilancia, fortalecer la inteligencia y prevenir nuevos casos en las zonas rurales.
El abigeato sigue golpeando al campo colombiano, pero una parte importante del problema permanece fuera de las estadísticas oficiales.
En departamentos como Tolima y Caquetá, dirigentes gremiales y políticos coinciden en que muchos productores no denuncian los robos, una situación que limita la respuesta de las autoridades y dificulta diseñar estrategias más efectivas para proteger la actividad ganadera. (Lea en CONtexto ganadero: El abigeato desangra a la ganadería sucreña: desaparecen 400 vacas en Sucre y no hay un solo capturado)
La preocupación también quedó en evidencia en Caquetá, donde el diputado Leonardo Ducuara promovió un debate de control político para analizar el comportamiento de este delito. Allí advirtió que, aunque existen denuncias, el subregistro continúa siendo una constante, por lo que pidió fortalecer los controles y mejorar la capacidad de reacción de las autoridades.
En el Tolima, el Comité de Ganaderos consideró que esa falta de denuncias se convirtió en uno de los principales obstáculos para combatir el abigeato.
Para su gerente, Carlos Gustavo Silva, el problema no radica únicamente en los delincuentes, sino en la escasa información que reciben las instituciones para orientar sus acciones.
"Nosotros insistimos mucho en la prevención. Es fundamental que el ganadero conozca a su vecino, tenga contacto con el comandante de Policía y fortalezca los frentes de seguridad, porque ese trabajo articulado es el gran secreto para enfrentar este delito", afirmó Silva en entrevista con CONtexto Ganadero.
Aunque existe la percepción de que denunciar no produce resultados, el gremio sostiene que esa idea termina favoreciendo a los delincuentes, pues las autoridades dejan de recibir información clave para orientar sus investigaciones.
Silva explicó que hoy existen mecanismos presenciales, telefónicos y digitales para reportar los casos, incluso a través de Fedegán y la Fiscalía, pero muchos productores siguen convencidos de que el proceso no genera consecuencias para los responsables.
"Hay que decirles a los ganaderos que denunciar sí funciona. En la medida en que queda una reseña y se identifican las zonas más calientes, la Policía puede comenzar a desarrollar su trabajo de inteligencia", aseguró Silva.
Mejores decisiones
El dirigente gremial consideró que cada denuncia aporta datos que permiten construir mapas de riesgo y anticipar la ocurrencia de nuevos delitos en determinadas regiones.
"Si logramos tener una trazabilidad de los lugares donde se presentan más hurtos, será mucho más fácil ejercer control y predecir dónde existe mayor probabilidad de que ocurra un caso de abigeato", señaló Silva.
Silva agregó que, durante el trabajo conjunto con la Policía de Carabineros, también se ha identificado que muchos reportes inicialmente corresponden al hurto de herramientas, maquinaria o aperos, información que permite detectar zonas donde posteriormente aparecen casos de robo de ganado. (Lea en CONtexto ganadero: El abigeato le ha costado $560.000 millones a los ganaderos colombianos)
Prevención desde las fincas
Más allá de la reacción institucional, el Comité de Ganaderos consideró que la seguridad rural comienza en cada predio con medidas básicas de prevención y una mayor organización entre vecinos.
Dentro de las recomendaciones entregadas al sector figuran la instalación de cámaras de vigilancia, la conformación de redes comunitarias y el fortalecimiento de la comunicación con las autoridades locales para reducir los tiempos de respuesta.
"Un sistema de cámaras cuesta menos que una res robada. Además del efecto disuasivo, puede convertirse en una prueba determinante durante una investigación", indicó Silva.



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