En una región marcada por enfrentamientos prolongados, instituciones y productores impulsan prácticas responsables que buscan proteger ecosistemas estratégicos y sostener la economía rural. La iniciativa involucra a decenas de familias y advierte que no actuar pondría en mayor riesgo la Ciénaga Grande y los medios de vida locales.
En medio de los enfrentamientos entre bandas por el control territorial en la Sierra Nevada de Santa Marta, que se han prolongado por más de un mes, Fedegán-FNG, a través de la Secretaría Técnica del Magdalena, en articulación con el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), llevaron a cabo el pasado 17 de marzo dos brigadas de capacitación dirigidas a 50 ganaderos, con el propósito de promover prácticas de ganadería sostenible que contribuyan a la conservación de la Ciénaga Grande y ofrezcan alternativas productivas en un contexto de alta vulnerabilidad.
La actividad se desarrolló en un contexto de seguridad complejo, pero permitió reunir a técnicos y ganaderos para capacitarse en rotación de potreros, manejo eficiente del agua y prácticas orientadas a reducir el impacto sobre los ecosistemas.
José María Díaz Tamara, secretario técnico del Magdalena, explicó que se llevaron a cabo “dos brigadas en la Sierra Nevada, a pesar del enfrentamiento entre bandas por el territorio. Aun en esa coyuntura, se les brindaron capacitaciones a dos grupos de ganaderos sobre ganadería sostenible, rotación de potreros y uso sostenible del agua por medio de acueducto ganadero, de tal forma que se mitigue la afectación a la Ciénaga Grande”.
La posición del secretario técnico no solo evidencia el riesgo operativo, sino también el propósito de la alianza, que es posicionar la sostenibilidad como una herramienta concreta de transformación territorial. (Lea en CONtexto ganadero: ¿La ganadería sostenible es para usted? Descúbralo con estas 5 señales)
Prácticas transformadoras
Durante la jornada, los ganaderos conocieron técnicas clave para mejorar la productividad sin ampliar la frontera ganadera. La rotación de potreros, por ejemplo, permite recuperar suelos y optimizar la carga animal, mientras que el uso de acueductos ganaderos reduce la presión directa sobre fuentes naturales de agua.
En palabras de Díaz Támara, “a pesar de que en la Sierra se vive el conflicto, los ganaderos aprendieron cómo se hace ganadería sostenible”. Esta experiencia práctica resulta fundamental en territorios donde el acceso a asistencia técnica es limitado y las decisiones productivas suelen estar condicionadas por la urgencia económica.
El acompañamiento de Invemar, en el marco del proyecto de conservación y uso sostenible de la Ciénaga Grande de Santa Marta, añade un componente científico que fortalece la intervención. No se trata solo de producir mejor, sino de hacerlo con criterios que aseguren la permanencia de uno de los ecosistemas más importantes del país.
Es de destacar el contraste en la realidad: mientras el territorio enfrenta dinámicas de violencia, surgen iniciativas que apuestan por la estabilidad a largo plazo. La ganadería sostenible, en este contexto, no es únicamente una práctica productiva, sino una estrategia de resiliencia. (Lea en CONtexto ganadero: Ganadería sostenible: un modelo regenerativo para la conservación de la biodiversidad)
Los 50 ganaderos atendidos son el reflejo de una base productiva que, con acompañamiento adecuado, puede reducir impactos ambientales y fortalecer su permanencia en el territorio. La adopción de estas prácticas también disminuye riesgos asociados a la degradación de suelos y la escasez de agua, factores que, de no ser atendidos, podrían agravar las condiciones sociales y económicas de la región.



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