Las autoridades hallaron el cuerpo de Rubiel Cáceres Marín dos días después de ser reportado como desaparecido en una zona remota de Coromoro, Santander, tras un presunto secuestro. Investigadores trabajan con la hipótesis de la participación de grupos armados ilegales, en medio de un contexto de amenazas y extorsiones contra productores rurales.
El cuerpo del ganadero Rubiel Cáceres Marín, de 53 años, fue encontrado en una vía rural del municipio de Coromoro (Santander), un hecho que ha conmocionado al campo colombiano y reabierto el debate sobre la seguridad en las zonas agropecuarias. El productor fue hallado entre las veredas Pueblo Viejo y El Guadual, a unos dos días de haber sido reportado como desaparecido por su familia tras un presunto secuestro.
Según información de las autoridades, Cáceres Marín fue visto por última vez el 30 de enero de 2026, cuando se movilizaba en motocicleta acompañado de un familiar con discapacidad auditiva por la vía entre las veredas La Zúñiga y La Mina, en Coromoro. Hombres armados lo interceptaron, liberaron a su acompañante y se llevaron al ganadero, lo que encendió una intensa búsqueda. (Lea en CONtexto ganadero: Reconocido ganadero y su hijo mueren en brutal atentado rural)
El operativo involucró a unidades del Gaula de la Policía, el Ejército Nacional y la comunidad rural, que colaboraron en las labores de rastreo durante el fin de semana. A pesar de los esfuerzos, fue la comunidad campesina la que, en la madrugada del 1 de febrero, encontró el cuerpo sin vida de Cáceres Marín en un sector de difícil acceso. La Policía Nacional acordonó el área y realizó las diligencias judiciales pertinentes para confirmar su identidad y dar inicio a la investigación.
Desde la Gobernación de Santander, las autoridades señalaron una recompensa de hasta 50 millones de pesos para quienes suministren información que permita capturar a los responsables del homicidio, en una estrategia conjunta con la Fiscalía, la Policía y las Fuerzas Militares. Este incentivo busca involucrar a la comunidad en la lucha contra la violencia rural y la acción de grupos armados ilegales.
La principal hipótesis que manejan los investigadores apunta a la posible participación del Ejército de Liberación Nacional (ELN), organización que habría venido ejerciendo presión y extorsiones sobre habitantes y productores de la región de Pienta, al sur de Santander. Según versiones recogidas por las autoridades, el ganadero habría decidido no continuar con los pagos exigidos por estas estructuras, pese a las amenazas recibidas en los últimos meses.
La comunidad rural y los gremios del campo han expresado su consternación por este hecho, que no solo enluta a una familia, sino que también refuerza la sensación de inseguridad en áreas productivas del país. Líderes campesinos y productores han pedido mayor presencia institucional, reforzamiento de los mecanismos de protección y acciones más efectivas para garantizar la tranquilidad de quienes trabajan la tierra.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso de Rubiel Cáceres Marín se suma a una lista de hechos violentos que afectan a los sectores rurales, poniendo de manifiesto la urgencia de abordar la seguridad y la protección de los líderes productivos del agro colombiano.
Con información de Infobae, Noticias RCN, El Tiempo y Caracol Radio.



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