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Inseguridad afecta a 22.000 camioneros al día: violencia en carreteras lastima la economía rural

Melanny Orozco 29 de Abril 2026
⁠Inseguridad en las carreteras de los departamentos del suroccidente del paísFoto: mintransporte.gov.coSegún el dirigente, el país acumula ya 16 años de deterioro progresivo en las condiciones de seguridad en carretera.

Situaciones como la incineración de vehículos en la vía al mar, entre Loboguerrero y Dagua, en el Valle del Cauca, mantienen en vilo al gremio camionero. Anderson Quiceno, director nacional de la Asociación de Transportadores de Carga, advierte que el abastecimiento, el movimiento de animales, los fletes y la vida misma están bajo amenaza permanente.


La quema de vehículos registrada el pasado lunes 27 de abril en la vía al mar, entre Loboguerrero y Dagua, en el Valle del Cauca, no fue solo un hecho más de orden público: fue la evidencia de situaciones que se repiten y del deterioro que enfrentan, todos los días, los transportadores de carga en el suroccidente colombiano.

Sobre ese hecho, ya se confirmó que hombres armados habrían incinerado al menos tres automotores en este corredor estratégico, generando temor, bloqueos y afectaciones a la movilidad.

Pero para el gremio, lo ocurrido en Dagua respalda una tesis que venía acumulando señales: la inseguridad dejó de ser un simple riesgo y se convirtió en una amenaza estructural contra la cadena logística, la seguridad alimentaria y la economía agropecuaria del país.

Anderson Quiceno, director nacional de la Asociación de Transportadores de Carga en Colombia, describió la situación: “pasamos de extrañar la paz total a estar en medio de un paro criminal”, sostuvo.

Su opinión no apunta únicamente al miedo de circular por las vías, sino al impacto que esa violencia tiene sobre camioneros, ganaderos, productores, empresas y consumidores.

Según el dirigente, el país acumula ya 16 años de deterioro progresivo en las condiciones de seguridad en carretera, marcados por bloqueos, extorsiones, ataques a vehículos y falta de control en corredores estratégicos.

“Llevamos casi dos décadas afectados por bloqueos, paros, terrorismo y situaciones en las vías”, advirtió.

De acuerdo con Quiceno, con la situación actual, diariamente se estarían afectando alrededor de 22.000 camioneros, equivalentes a unas 22.000 operaciones de transporte de carga y cerca de 220.000 toneladas comprometidas.

En regiones como Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Putumayo y Huila, donde se acaban de presentar más de 26 ataques terroristas, la carga no es un asunto secundario, es el sistema circulatorio de la economía. (Lea en CONtexto ganadero: “Colombia retrocedió 30 años”: senadora Holguín tras 72 horas de terror que aún golpean a Colombia)

El dirigente advirtió que el transporte de ganado, caprinos y aves está prácticamente paralizado en algunas zonas.

“No hemos podido movilizar todas las cabezas”, señaló, al explicar que el movimiento de semovientes se volvió inviable por el riesgo en carretera.

Lo anterior quiere decir que, cuando se ataca un camión, también se golpea al productor, al comercializador, al frigorífico, al consumidor y al abastecimiento.


Pérdidas que no se ven


El daño no termina con las llamas de los vehículos en plena carretera. Quiceno sostuvo que una tractomula puede costar cerca de 2.000 millones de pesos y que, cuando es quemada, el propietario puede tardar hasta dos años en recuperar parte del capital por pólizas. Mientras tanto, queda endeudado, sin vehículo y con una familia que sostener.

El líder gremial aseguró que las pérdidas del sector llegan a 7,2 billones de pesos por año desde abril de 2021. En cinco años, dijo, la cifra se acerca a 40 billones de pesos. Son costos que no siempre aparecen en los titulares, pero que terminan reflejándose en fletes más caros, menor disponibilidad de transporte y más presión sobre los precios finales.

Además, Quiceno aseguró que no existen suficientes corredores alternos. Las vías principales del suroccidente son pocas y las rutas rurales no permiten el tránsito normal de camiones pesados. Se suman extorsiones, cobros ilegales, peajes informales y ataques contra vehículo. El dirigente aseguró que incluso han aparecido modalidades de extorsión con códigos QR y pagos previos al viaje, lo que evidencia una adaptación criminal al movimiento de carga. (Lea en CONtexto ganadero: Violencia en el suroccidente: crece el poder ilegal armado y se diluye el control estatal)

El problema también toca la seguridad alimentaria, pues si los camiones no circulan, no llegan concentrados, medicamentos veterinarios, combustibles, alimentos, materias primas ni productos terminados. Una carretera bloqueada o bajo amenaza detiene una tractomula e interrumpe una cadena que conecta finca, planta, plaza de mercado, frigorífico, hospital, tienda y hogar.

Por eso, la medida del gremio es extrema: dejar los camiones en parqueaderos. “La única acción que tenemos es parar”, afirmó.


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