El ataque se suma a la escalada de violencia que viene afectando a productores agropecuarios. Autoridades insisten en esclarecer los hechos mientras crece la preocupación por el impacto en la economía rural y la seguridad del territorio.
Cinco hombres, presuntamente dedicados a labores agrícolas y ganaderas, fueron asesinados el pasado jueves 16 de abril de 2026 en la vereda El Fical, en zona rural de Villanueva, Casanare, tras un ataque perpetrado por hombres armados que se movilizaban en motocicletas.
El crimen, cuyas primeras versiones aseguraron que las víctimas tenían posibles vínculos con estructuras ilegales en realidad afectó a un grupo de campesinos, según confirmaron las autoridades.
Se trata de un hecho que evidencia la creciente presión de actores armados en una región vital para la producción agropecuaria del país. (Lea en CONtexto ganadero: 35 masacres y 133 asesinatos en 1er trimestre de 2026 desnudan la inseguridad rural en Colombia)
La masacre de cinco campesinos en Villanueva podría evidenciar la profundización de la disputa armada en Casanare y plantea cuestionamientos frente a narrativas iniciales que tienden a minimizar la victimización de la población civil.
Aunque las autoridades aún investigan los móviles del crimen, versiones oficiales locales reconfirmaron que las víctimas eran trabajadores del campo, lo que abre la posibilidad de que la población civil, que no está vinculada a estructuras ilegales, está siendo blanco del fuego cruzado que dejan las dinámicas de control territorial. En ese contexto, el caso también sugiere retos persistentes en la contención de la violencia en zonas estratégicas para la producción ganadera y agrícola.
El crimen ocurrió en un establecimiento comercial donde las víctimas se encontraban reunidas. Sin previo aviso, hombres armados abrieron fuego, dejando un saldo de cinco personas asesinadas.
El alcalde Héctor Vizcaíno rechazó las versiones que insinuaban un ajuste de cuentas.
“Se dedicaban a oficios del campo: ganadería y agricultura, es lo que yo hoy puedo mencionarle”, aseguró en varios medios de comunicación del país.
Se supo que al menos tres de las víctimas eran reconocidas en la comunidad, mientras que los otros dos llevaban varios años residiendo en la zona. Algunos nombres como José Ariel Torres y Ricardo Montaña Roa comienzan a darle rostro a una tragedia que enluta al sector rural.
Disputa armada
De acuerdo con Indepaz, se trata de la masacre número 38 registrada en 2026. La organización advirtió que Villanueva y el sur de Casanare están inmersos en una disputa territorial entre grupos armados ilegales como el Clan del Golfo, el ELN y disidencias de las FARC.
Estas estructuras buscan controlar corredores estratégicos y zonas con economías rurales activas, imponiendo normas y generando un entorno de riesgo constante. La Defensoría del Pueblo ya había advertido sobre esta situación, señalando el alto nivel de vulnerabilidad de campesinos, ganaderos y comerciantes.
Respuesta institucional
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El gobernador César Ortiz Zorro rechazó los hechos y anunció una recompensa de hasta 50 millones de pesos para quien entregue información que permita ubicar a los responsables. “He ordenado que se disponga de una recompensa para dar con el paradero de los criminales”, afirmó. (Lea en CONtexto ganadero: Ganaderos denuncian más, pero el delito rural no cesa)
Tras el ataque, se activaron operativos en corredores estratégicos y se desplegaron acciones de inteligencia apoyadas en el sistema de cámaras del municipio. Sin embargo, hasta el momento no se reportan capturas.



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